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La tecnología que buscó vida en Marte, hoy frena la "bancarrota hídrica" en México
Científicas al rescate del agua. Con una fuerza laboral 95% femenina, la empresa mexicana Integrored transforma la gestión del agua. En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, sus protagonistas narran cómo es liderar el sector STEM desde el subsuelo y el satélite.

Reparación de fuga.
En el umbral de una crisis de escasez que la Organización de las Naciones Unidas ha calificado como el inicio de la bancarrota hídrica mundial, una empresa mexicana liderada por mujeres ha decidido mirar hacia el espacio para encontrar soluciones en el subsuelo y demostrar cómo el liderazgo femenino en campos inexplorados, pueden generar grandes diferencias y convertirse en uno de esos ejemplos que necesitamos para hablar de la mujer y la niña en la ciencia.
Integrored, es una organización conformada en un 95% por mujeres y está transformando la gestión del agua mediante el uso de tecnología satelital diseñada originalmente para buscar vida en Marte. Esta herramienta, que hoy se aplica en municipios de Guanajuato, permite detectar lo que el ojo humano no puede ver: fugas invisibles y tomas clandestinas que "desangran" la red hidráulica cada 150 metros.
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La arquitectura de este proyecto nace de una visión de sostenibilidad profunda. Carolina del Pilar Villacís Espinoza, CEO de la empresa, explica que el problema central en México no es solo la falta de agua, sino la ineficiencia en su distribución, pues se pierden siete de cada diez metros cúbicos producidos. El trabajo de este equipo de científicas consiste en realizar una radiografía de salud a la red, utilizando la tecnología Asterra para identificar la firma electromagnética del agua potable bajo tierra. Este análisis satelital genera puntos de interés que luego son validados en campo por geofonistas expertas, quienes con un oído entrenado localizan con precisión milimétrica las averías o el robo de caudales.

Equipo de Integrored.
"No solo participamos, transformamos"
Para la ingeniera Karla Urrutia, encargada de la actualización de padrones, la inserción de la mujer en estas áreas STEM no ha sido una casualidad, sino una demostración de capacidad frente a un sector históricamente masculinizado.
Urrutia señala que, aunque normalmente se pone en duda el trabajo femenino en la industria, las mujeres aportan un valor y una precisión que el sector no había aprovechado. Sin embargo, el camino no está exento de retos; la ingeniera relata que en el trabajo diario de campo suelen enfrentar actitudes de prepotencia e inseguridad por parte de quienes no aceptan ver a mujeres liderando tareas técnicas en la calle. Para ella, el éxito de la empresa es el mejor contraargumento ante el mito de que a las mujeres no les interesan las ciencias duras.
Por su parte, la arquitecta Maite González, técnica en detección de fugas (geofonista), describe su labor como un proceso de traducción de la ciencia aeroespacial a la realidad urbana. González explica que el uso de geófonos o amplificadores de sonido requiere una disciplina casi artística para diferenciar las vibraciones del flujo de agua de otros ruidos de la ciudad. Al encontrar estas fugas, el equipo logra recuperar caudales que de otro modo se perderían por años. La arquitecta enfatiza que las mujeres poseen un criterio más preciso y una conciencia mayor sobre el recurso hídrico, posiblemente porque históricamente hemos sido nosotras quienes gestionamos el bienestar del hogar y sufrimos primero los estragos de la escasez.

Mujeres geofonistas trabajando en campo.
El oído que detecta lo invisible
González, representa la unión perfecta entre la teoría científica y la ejecución técnica. Su labor es "cazar" el sonido del agua bajo el pavimento de ciudades como Irapuato, donde han detectado hasta 15 fugas cada 150 metros. "Sacamos la búsqueda de agua del laboratorio y la llevamos a la calle".
Pero la misión de su empresa ha trascendido la detección técnica y se ha convertido en una labor de justicia social y eficiencia económica. En ciudades como Irapuato, la intervención de estas especialistas permitió identificar cientos de fugas y miles de conexiones irregulares en tiempo récord, disminuyendo significativamente la cartera vencida de los organismos operadores y mejorando el servicio para la ciudadanía. Este éxito operativo demuestra que la tecnología satelital, que alguna vez pareció exclusiva de las agencias espaciales, es hoy una herramienta cotidiana y vital en manos de mexicanas que están abriendo puertas para las futuras generaciones de niñas científicas.
Al conmemorarse el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia este 11 de febrero, el mensaje de estas profesionales es de persistencia y sororidad. Urrutia hace un llamado a la empatía entre colegas, sugiriendo que las mujeres deben acompañarse y abrirse camino mutuamente para que su palabra no valga menos en las mesas de toma de decisiones.
Maite González, por su parte, invita a las niñas a cultivar la curiosidad y a no ver la tecnología como algo lejano, sino como el medio para transformar sus comunidades. En esta comunidad de mujeres, la ciencia no solo es un conjunto de datos y algoritmos, sino su compromiso diario para evitar que el agua, ese tesoro invisible, se siga escapando entre las manos de una sociedad en crisis.


