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Bajo supervisión del INAH, intervienen el Retablo de los Reyes, en la Catedral Metropolitana de CDMX

La obra monumental, emblemática del barroco del siglo XVIII, en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, fue objeto de procesos de limpieza, estabilización de algunas áreas y reintegración cromática de piezas específicas; fue necesario un equipo de 14 especialistas y un andamio de once niveles para acceder a todos los recovecos.

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Retablo de los Reyes en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.Cortesía / INAH / Gerardo Peña

Redacción El Economista

Especialistas en conservación de patrimonio cultural del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) supervisaron la intervención del Retablo de los Reyes, emblemático del barroco del siglo XVIII, que se encuentra ubicado en el ábside de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, atrás del Altar Mayor.

Para la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, la supervisión de las labores reafirma el compromiso de las instituciones culturales con el cuidado técnico y especializado del patrimonio histórico, a partir de intervenciones que atienden riesgos, actualizan su diagnóstico y preservan una de las piezas más relevantes del arte virreinal en el país, informó la dependencia.

“Conservar nuestro patrimonio es una tarea permanente que exige conocimiento, rigor técnico y visión de largo plazo. El trabajo realizado en el Retablo de los Reyes contribuye a su preservación y nos permite seguir protegiendo una obra fundamental de la Catedral Metropolitana y la historia artística de México”, afirmó la secretaria.

La supervisión se encomendó al restaurador perito de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), Salvador Guillén Jiménez, quien informó que las labores se desarrollaron del 11 de febrero al 13 de marzo de 2026, previa colocación del andamio y posterior retiro del mismo, por la restauradora Lucía de la Parra de la Lama, responsable del proyecto, y su residente, la restauradora Rosario Guerra Olvera.

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Salvador Guillén Jiménez, restaurador perito.Cortesía / INAH / Gerardo Peña

El experto indicó que el retablo presentaba capas gruesas de polvo y hollín; asimismo, se detectaron escamas levantadas, y áreas con desprendimiento de estratos de dorado o pictóricos. También, se observaron galerías afectadas por un ataque de termitas y otros insectosfr-.<,.-., el cual ya no se encuentra activo.

Para resarcir los daños, se hizo una inspección general del estado de conservación de la estructura; luego, se realizó una limpieza superficial por medio de aspiradoras y brochas de pelo suave, para retirar paulatinamente el polvo acumulado, a la que siguió una segunda limpieza, la cual permitió llegar a los recovecos en las tallas de la obra y recuperar su brillo.

La restauradora Guerra Olvera recordó que el retablo no se intervenía desde 2006, ya que, al ser una obra monumental que mide 25 metros de alto por 13.20 metros de ancho y 7.65 metros de profundidad, es necesario montar un andamio especial. “En aquel momento se realizó una intervención integral, por eso en esta ocasión el objetivo fue mitigar aquellos factores que pudieran afectar más adelante”.

Un equipo multidisciplinario, formado por 14 personas, entre restauradores, técnicos en restauración y arquitectos realizó los trabajos. Además de la conservación, se aprovechó el montaje del andamio –de once niveles– para llegar a todos los espacios del retablo y realizar un escaneo completo, el cual permitirá tener un registro tridimensional del mismo.

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Se montó un andamio de once niveles para la restauración del retablo.Cortesía / INAH / Gerardo Peña

“En términos generales, el retablo se encuentra estable y la información obtenida servirá como una aproximación actualizada de su estado de conservación, lo que permitirá el desarrollo de un proyecto integral a futuro”, finalizó Guillén Jiménez.

El Retablo de los Reyes data de la primera mitad del siglo XVIII, lo realizó el escultor español Jerónimo del Balbás. Su fabricación consistió en ensambles de madera (ayacahuite y cedro, principalmente) con aplicación de hoja de oro en los elementos decorativos. Cuenta con esculturas policromas que lucen estofados en sus vestimentas y encarnaciones en manos y rostros.

Su estilo barroco se distingue por sus estípites monumentales, una división más sutil de calles, y elementos decorativos, como hojas, frutas, querubines y ángeles.

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Detalle del Padre Eterno en la parte superior del Retablo de los Reyes.Cortesía / INAH / Gerardo Peña

En el centro, exhibe dos lienzos al óleo, realizados por el pintor novohispano Juan Rodríguez Juárez: La adoración de los reyes y La asunción de la Virgen. También hay pintura de caballete asociada, que representa escenas de la vida de María, con un total de veintidós cuadros. En tanto, las esculturas aluden a santos que fueron reyes, príncipes o emperadores, algunos de ellos mártires.

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