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Regiones que esperaron décadas volverán a quedar bajo la sombra de un eclipse total

Este 12 de agosto será un reencuentro cósmico histórico. El fenómeno global comenzará a las 17:34 horas (hora oficial balear e ibérica) en el mar de Bering y concluirá a las 21:58 en el océano Atlántico, sumando una duración total de 264 minutos.

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Eclipse total de sol.Especial

Nelly Toche

Este 12 de agosto de 2026, la Tierra será testigo de un evento astronómico excepcional: un eclipse solar cuya franja de totalidad atravesará el Océano Ártico, el noreste de Groenlandia, el extremo oeste de Islandia, el Océano Atlántico y la Península Ibérica de oeste a este. Tras más de un siglo de espera, el fenómeno alcanzará una visibilidad privilegiada en múltiples capitales registrando su máximo punto de totalidad cerca de Islandia con una duración de 2 minutos y 18 segundos.

El fenómeno global comenzará a las 17:34 horas (hora oficial balear e ibérica) en el mar de Bering y concluirá a las 21:58 en el océano Atlántico, sumando una duración total de 264 minutos. Al situarse la Península al final de la franja de totalidad, el evento ocurrirá durante la puesta de sol, haciendo indispensable la observación hacia el horizonte oeste.

México y la científica global

Aunque en esta ocasión en países como México no tendremos oportunidad de disfrutar el fenómeno, esto no impide que los encuentros científicos internacionales nos permitan un acercamiento. Estos días por ejemplo, el Instituto de Astronomía y Meteorología (IAM) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) participa activamente desde la ciudad de Zaragoza, España. El IAM marcó un hito reciente al convertirse en el miembro número 29 y el primero de América Latina en integrarse a la prestigiosa Alianza de Observatorios Históricos (AHO).

La incorporación oficial del instituto se consolidó tras la evaluación de su trayectoria de más de un siglo de investigación y la preservación de su patrimonio histórico, el cual incluye su emblemática torre y un telescopio que cumple 100 años de funcionamiento. Este acercamiento comenzó durante la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara tras la visita de representantes del Observatorio del Vaticano, después de un proceso y luego de ser ratificado a principios del año, hoy México tiene voz y voto en la asamblea internacional.

En representación de la delegación mexicana, el doctor Durruty Jesús de Alba Martínez, investigador del IAM, se encuentra en Zaragoza. En esta ciudad, donde no se presenciaba un eclipse total desde hace más de 120 años, el investigador recordó que la adición de su institución a este grupo de científicos “es el reconocimiento a la labor de más de 100 años del instituto, es decir, a todas las personas que iniciaron allá por el siglo XIX la labor científica de la observación del cielo, tanto en la parte del clima como de la astronomía. La figura del presbítero Severo Díaz, impulsor del desarrollo científico en el estado de Jalisco, quien fue director del Observatorio Astronómico y Meteorológico del estado de Jalisco, generando un foco de ciencia y de divulgación en el estado”.

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Dr. Durruty en Zaragoza.Especial

En el marco de este evento, la consejera municipal de Cultura, Educación y Turismo de Zaragoza, Sara Fernández, encabezó la recepción de bienvenida a los científicos internacionales en el barrio de Valdespartera, invitando a la ciudadanía a dialogar con los expertos. Posterior al fenómeno, los integrantes de la Alianza viajarán al observatorio Pic du Midi en los Pirineos franceses para llevar a cabo su asamblea general.

Ante la expectativa generada, De Alba dijo que en esta zona la totalidad alcanzará una duración promedio de 1 minuto y 23 segundos, además enfatizó la importancia de contemplar el fenómeno de manera responsable. El especialista hizo un llamado al uso permanente de gafas especiales homologadas desde el inicio del evento, cerca de las 19:30 horas locales, advirtiendo que la exposición directa representa un riesgo irreversible por radiaciones no perceptibles que pueden ocasionar la pérdida de la vista. Como recordatorio histórico, destacó que astrónomos de la talla de Galileo Galilei sufrieron de ceguera hacia el final de sus días debido a observaciones solares inadecuadas. "Hay radiación que nosotros no percibimos, pero nuestro ojo sí lo podemos perder"

La ciencia detrás del eclipse

Los científicos reunidos en la zona también nos recuerdan que los eclipses totales de Sol siempre representan una oportunidad única no solo para la divulgación, sino para el estudio profundo de la física estelar. La posibilidad de observar este alineamiento astronómico se basa en la estructura interna de la estrella y en la coincidencia física de sus capas atmosféricas con la posición del satélite terrestre.

Explican que nuestra estrella central es un cuerpo de clasificación espectral Tipo G2V ubicado en la secuencia principal, el cual concentra el 99.86% de la masa total del sistema solar. Con un radio aproximado de 700,000 kilómetros —volumen suficiente para albergar 1.3 millones de planetas como el nuestro— el Sol se ubica a 150 millones de kilómetros de la Tierra, distancia que su luz recorre en aproximadamente 8 minutos.

En su interior, compuesto mayoritariamente por un 74.9% de hidrógeno y un 23.8% de helio, el núcleo alcanza temperaturas superiores a los 15 millones de grados Celsius. Es allí donde se producen las reacciones de fusión nuclear que liberan energía y sustentan el equilibrio del astro frente al colapso gravitatorio, transportando dicho calor hacia las capas externas mediante las zonas radiativa y convectiva.

Por encima de la fotosfera, que constituye la superficie visible a unos 5,500 °C, se extienden la cromosfera y la corona solar. Esta última registra temperaturas desconcertantes que superan el millón de grados Celsius, lo que representa un enigma térmico en continua investigación. Dado que la emisión luminosa de la corona equivale a apenas una millonésima parte de la fotosfera, los eclipses totales constituyen la única ventana de oportunidad para percibir esta tenue capa atmosférica a simple vista, justo cuando la Luna oculta el disco solar.

Para estudiar la atmósfera solar sin la necesidad de esperar a un eclipse natural, el astrónomo francés Bernard Lyot diseñó en 1931 el coronógrafo, un dispositivo óptico que bloquea artificialmente la luz de la fotosfera mediante un disco opaco. Esta innovación, utilizada ampliamente en observatorios terrestres y en telescopios espaciales como el Hubble y el James Webb, permite analizar la corona en todo momento, además de aplicarse en la búsqueda de exoplanetas y la observación de galaxias lejanas.

El fenómeno se completa con la precisión geométrica de la Luna. Con un diámetro equivalente a la cuarta parte del terrestre, se consolida como el quinto satélite más grande del sistema solar y el mayor en proporción a su planeta huésped, únicamente superado por el sistema Plutón-Caronte. A una distancia media de 384,400 kilómetros, la coincidencia entre el tamaño angular aparente del disco lunar y el solar desde la superficie de la Tierra es el factor clave que proyecta la sombra de totalidad sobre nuestro planeta. Además de hacer posibles estos eventos, la Luna desempeña un papel regulador vital al estabilizar el eje de rotación terrestre, modular el clima y generar las mareas, un proceso de interacción física que alarga el día terrestre 17 microsegundos al año mientras el satélite se aleja progresivamente a razón de 4 centímetros anuales.

En la siguiente liga se puede seguir el eclipse en tiempo real: https://trioeclipses.es/

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Nelly Toche

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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