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Arte e Ideas

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"Light of Unity", el mural de una mexicana que ilumina un fuerte militar en Washington

Regina Carrasco dio un gran paso en su novel carrera pictórica: fue comisionada para plasmar una pintura mural en uno de los edificios del Fort Lesley J. McNair, donde tiene asiento el Colegio Interamericano de Defensa, que representara los cuatro pilares de la OEA; “quiero que quien vea mi pintura sepa que es mía”, declaró la joven pintora.

Regina Carrasco, a los 19 años,  ya tiene su primer mural fuera de México, en la capital de Estados Unidos, y aspira a llegar a otras latitudes.

Regina Carrasco, a los 19 años, ya tiene su primer mural fuera de México, en la capital de Estados Unidos, y aspira a llegar a otras latitudes.foto: cortesía

Es mexicana, tiene 19 años, estudia diseño industrial en la Universidad Anáhuac de Querétaro y ya su nombre rubrica un mural en uno de los edificios del complejo militar más importante de Washington, D.C., el Fort Lesley J. McNair, donde a principios del siglo XX el médico Walter Reed confirmó el origen de la fiebre amarilla.

Su nombre es Regina Carrasco Herrera (Guadalajara, 2005), se firma “Ra”, como la deidad solar egipcia y hoy su obra ilumina un fragmento del viejo y oscuro fuerte. A propósito, el coronel Carlson le expresó el mayor de los elogios: “Este mural le da un brillo a la habitación, aunque tenga las ventanas cerradas, se ve la luz, se siente increíble y acogedor”.

Los cuatro pilares de la OEA

Regina aprovechó sus vacaciones el pasado mes de diciembre y se fue a Washington, donde radica su padre. Allá se inscribió y fue aceptada para realizar una corta pasantía y además apoyar en labores de protocolo y recepción de visitantes en el Colegio Interamericano de Defensa, dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Allí descubrieron sus habilidades para la pintura y le pidieron que plasmara un mensaje pictórico que reflejara la naturaleza y misión del organismo.

“Estaban buscando a alguien que hiciera un mural y yo levanté la mano, presenté mi portafolio, vieron un mural que hice en Celaya, en un restaurante, que fue el primero, vieron mi trayectoria, y me dijeron ‘ok, lo puedes hacer’; me pidieron que el mural fuera acerca de los cuatro pilares de la OEA: Derechos Humanos, Desarrollo, Seguridad y Democracia”, precisa.

Y añade: “Para mí fue un reto, porque ¡híjole, yo pinto cosas súper locas, animales y cosas así; nunca había pintado algo con un mensaje tan específico; pero además tenía una limitante, no podía usar muchos colores, es un fuerte militar y predominan el verde, el blanco, el azul marino –los militares son muy correctos–, y yo, mexicana, colorida, casi casi con el molcajete en la cabeza…, pero aun así logré integrar varios colores y creo que quedó muy bien”.

Con una diversidad de formas que oscilan entre lo abstracto y lo figurativo, y una paleta cromática que va del azul al blanco, del amarillo al verde y del negro al naranja, Regina pintó unas manos entrelazadas y en movimiento ascendente –que simbolizan el desarrollo, la unidad y la cooperación– junto a un faro. Podría parecer que es la luz que ilumina y guía ese apretón de manos polisémico, pero la autora precisa que simboliza la seguridad, la estabilidad y la paz.

Fue así que durante los primeros diez días de enero quedó completado el mural de 3 m por 2.6 m que se titula “Light of Unity”.

Regina comparte que desde niña le interesó la pintura, comenzó dibujando con plumones y luego incursionó en varias técnicas. “Pinto al óleo, en acrílico, acuarela y ahora en muros, y el diseño industrial me ha ayudado para conseguir perfeccionar los objetos y las perspectivas”.

“Pintar un muro es dejar huella”

Regina es amante de la historia del arte, de los museos, del diseño, y le gustaría emprender una carrera profesional en ese campo, como diseñadora de museografía, por ejemplo –dice–, sin dejar de lado la pintura que también le apasiona.

Asegura que lo suyo es el muralismo. “La mayoría de mis pinturas son grandes, me encantaría seguir haciendo murales, es algo que disfruto mucho”. Para ella los murales significan permanencia: “Pintar un muro es dejar huella. Un cuadro lo pueden quitar o lo pueden reemplazar, pero un mural, tendrían que tumbarlo y quitar toda la instalación.”

Admira mucho a Bansky y a Yayoi Kusama y, como ellos, le gustaría dejar su huella, “quiero que quien vea mi pintura sepa que es mía y que se integre todo lo que quiero representar y que pueda permanecer en un muro”, afirma.

Aún es temprano para saber por qué corriente se inclinará Regina Carrasco en su carrera pictórica, pero por lo pronto se decanta por el surrealismo. “Me encanta el surrealismo, tengo aquí en mi cuarto un jaguar, con una flor derritiéndose, sobre un manto de estrellas, no me gustan los bodegones clásicos, con la jarra y las frutas, lo mío es algo más surreal, extravagante, con muchísimo color, que no sea una pintura más, un muro más, sino que la gente que pase se detenga a mirar”, concluye.

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Editor de Arte, Ideas y Gente en El Economista. Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Filosofía Social, por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Especialista en temas de arqueología, antropología, patrimonio cultural, religiones y responsabilidad social. Colaboró anteriormente en Público-Milenio, Radio Universidad de Guadalajara y Radio Metrópoli, en Guadalajara.

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