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Se institucionaliza el 18 de octubre como el primer Día Nacional de la Salud en la Menopausia en México
El Senado de la República se iluminó de color violeta y organizaciones civiles y autoridades acordaron una hoja de ruta con cinco prioridades concretas: reformas a la Ley General de Salud, creación de indicadores estadísticos nacionales, entornos laborales inclusivos, formación médica especializada y herramientas de acompañamiento e información.

Foto: Especial
En un acto calificado como histórico por legisladores, autoridades sanitarias y organizaciones de la sociedad civil, el Senado de la República encendió luces violetas para conmemorar por primera vez en México el Día Nacional de la Salud en la Menopausia.
Esto marca un precedente en la agenda pública de salud del país y formaliza el compromiso institucional para transitar de la visibilización del climaterio a la implementación de políticas públicas integrales.
El encuentro reunió en el presídium al presidente de la Comisión de Salud del Senado, José Manuel Cruz Castellanos; a la senadora impulsora de la iniciativa, Lisset Sánchez García; a la titular de la Unidad Coordinadora de Vinculación y Participación Social de la Secretaría de Salud, Alejandra Alegría Arriaga; así como a representantes de organizaciones de la sociedad civil como Sin Reglas y Mujer, Hormonas y Salud A.C.
Romper el tabú e impulsar derechos legislativos
Durante su intervención, la senadora Lisset Sánchez García destacó que la iluminación del recinto legislativo simboliza la apertura de un diálogo público que durante décadas permaneció confinado al ámbito privado y al estigma.
"Encender una luz parece un gesto sencillo, pero esta noche ponemos luz sobre una conversación que durante muchos años permaneció en la sombra. Lo que empezó como una preocupación compartida se convirtió en una causa pública. La menopausia no es una enfermedad, es una etapa de la vida y debe vivirse con información, atención médica, prevención, empatía y dignidad”, dijo la integrante de la Comisión de Salud del Senado.
Sánchez García subrayó que la iniciativa —impulsada originalmente hace un año en conjunto con la actual secretaria de las Mujeres, Laura Itzel Castillo— busca garantizar que el 18 de octubre no sea solo una fecha simbólica, sino un detonante para que las instituciones reconozcan la salud hormonal femenina en el marco de los derechos fundamentales.
Un desafío de salud pública para 24 millones de mexicanas
La dimensión epidemiológica y social del climaterio ocupó un lugar central en las intervenciones de las autoridades del sector salud y de las organizaciones civiles. En representación del secretario de Salud, David Kershenobich, la maestra Alejandra Alegría señaló que en México existen aproximadamente 23.6 millones de mujeres de 40 años y más que transitan o han transitado por el climaterio, por lo que enfatizó la urgencia de incorporar la perspectiva de género en la medicina clínica cotidiana.
Respecto al impacto de este proceso, los especialistas expusieron que en el ámbito de la salud orgánica y preventiva, la disminución de estrógenos incrementa el riesgo de padecimientos cardiovasculares, pérdida de densidad ósea u osteoporosis y alteraciones metabólicas, lo que vuelve indispensables las valoraciones médicas integrales y el diagnóstico oportuno antes de la aparición de secuelas graves.
En el terreno laboral, datos de un estudio realizado por Sin Reglas y el Fondo de Población de las Naciones Unidas revelan que el 67% de las mujeres reporta afectaciones en su desempeño debido a la sintomatología, mientras que el 70% prefiere no hablar del tema en sus centros de trabajo, lo que evidencia la necesidad urgente de entornos laborales inclusivos que eviten la pérdida de talento y liderazgo femenino.
Asimismo, la investigación expuso un fuerte impacto económico en los hogares, dado que el 57% de las mexicanas debe financiar de forma privada los insumos y consultas relativas a la transición hormonal. A esta brecha financiera se suma el déficit en la capacitación médica, manifestado en la falta de profesionales de la salud debidamente formados en el manejo integral del climaterio, lo que exige actualizar los planes de estudio y los protocolos de atención primaria en los sistemas de salud pública.
De la visibilidad a la Agenda Nacional 2026-2027
Por su parte, Mamen Díaz, cofundadora y directora de la organización Sin Reglas, presentó las bases de la Agenda Nacional de Menopausia 2026-2027, elaborada en colaboración con el UNFPA y actores del sector público, privado y académico.
La ruta trazada por la colectiva establece cinco prioridades de acción fundamentales para los próximos meses. En primer lugar, se busca promover una agenda legislativa con reformas a la Ley General de Salud que incorporen formalmente la atención posreproductiva.
Como segundo eje, se plantea la incorporación de indicadores estadísticos sobre menopausia en la recolección de datos demográficos y sanitarios del país, pues lo que no se mide permanece invisible. La tercera prioridad contempla la transformación de los entornos laborales para diseñar espacios de trabajo informados e inclusivos.
En cuarto término, se impulsa la capacitación del personal médico con base en evidencia científica actualizada. Por último, la agenda establece el desarrollo de herramientas de orientación y acompañamiento para que las mujeres cuenten con información confiable que les permita tomar decisiones autónomas sobre su bienestar.
En sintonía, Marcela Vázquez Coronado, presidenta de Mujer, Hormonas y Salud A.C., instó a transformar la narrativa cultural que asocia el envejecimiento con la pérdida de valor social o productividad.
Al acto asistieron también representantes legislativos como el senador Emmanuel Reyes Carmona, la senadora Ana Karen Hernández Acebes, la senadora Blenca Fiesco Díaz, así como la maestra Teresa Ramos Arreola, titular del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva.
Con el compromiso unánime de las autoridades legislativas y sanitarias presentes, el evento concluyó estableciendo que la conmemoración anual del 18 de octubre servirá como un mecanismo permanente de evaluación para verificar los avances en la atención clínica y normativa en todo el territorio nacional.




