Buscar
Arte e Ideas

Lectura 5:00 min

Gonzalo Celorio conquista el Cervantes; "hoy llegué, Papá"

El escritor mexicano Gonzalo Celorio recibió el Premio Cervantes 2025 en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, consolidándose como la octava pluma de México en obtener el máximo honor de las letras hispánicas.

main image

Foto: Cortesía

Nelly Toche

Gonzalo Celorio tomó la palabra. Con un visible nudo en la garganta, el autor de Tres lindas cubanas inició su intervención al recibir el Premio de Literatura en Lengua Castellana ‘Miguel de Cervantes’ 2025, recordando el lecho de muerte de su padre. Siendo el undécimo de doce hermanos, Celorio evocó cómo su padre, con voz seca y aliento de despedida, le profirió una profecía: “Tú llegarás, hijo. Si no puedes, yo te empujo”.

“Hoy llegué, papá, justamente hoy, 64 años después. Gracias”, sentenció el escritor ante un auditorio sumido en un silencio reverencial. Fue el cierre de un círculo vital que comenzó en la penumbra de una habitación enferma y culminó bajo los techos mudéjares de Alcalá.

El Paraninfo de la Universidad de Alcalá se llenó de un ambiente literario al recibir al escritor mexicano Gonzalo Celorio quien este jueves fue condecorado de manos del Rey Felipe VI. El acto no fue solo la entrega de un galardón de 125,000 euros; fue una reivindicación de la lengua española como un puente inquebrantable entre dos orillas que, en palabras del monarca, son “más que hermanos”.

La ceremonia contó con la presencia del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y figuras prominentes de la política y las letras, quienes atestiguaron cómo Celorio se convertía en el octavo mexicano en recibir la máxima distinción de las letras hispánicas, siguiendo la estela de gigantes como Octavio Paz, Carlos Fuentes y Elena Poniatowska.

image

Foto: Especial

La literatura como "ensayo sobre la vida"

El ministro Urtasun, en un discurso cargado de referencias poéticas, definió la trayectoria de Celorio como un “ensayo literario sobre la vida”. Destacó que el autor ha logrado diluir las fronteras entre la literatura y la realidad a lomos de ese "caballo sin dueño que es el idioma". Urtasun subrayó que la obra de Celorio es un "texto magnánimo" que se nutre de la memoria íntima de su linaje —de Asturias a Cuba, de las casas habitadas a la historia de México—, donde la existencia adquiere la forma misma de la escritura.

Un punto neurálgico de la intervención ministerial fue el homenaje al exilio español republicano. Urtasun recordó la llegada del barco Mexique a Veracruz en 1937 con los "Niños de Morelia", una lección de solidaridad mexicana que España "nunca olvidará". Celorio, formado por esos mismos maestros exiliados en la UNAM, reconoció que su rigor, su apertura de pensamiento y su amor por la palabra son herencia directa de aquella generación. En este marco, el ministro hizo una encendida defensa de la universidad pública, calificándola como "el mayor de nuestros tesoros" y un espacio de autonomía que nadie debe privatizar.

El veredicto de la elegancia y la hondura

Por su parte, María José Gálvez, directora general del Libro y miembro del jurado, enfatizó que la elección de Celorio —reunida el pasado 3 de noviembre— fue unánime debido a su "excepcional obra literaria y labor intelectual". Según el acta, Celorio ha consolidado una voz de “notable elegancia y hondura reflexiva” que explora los matices de la identidad y la "educación sentimental".

Gálvez destacó el papel de Celorio como el "escritor integral": aquel que es creador, pero también maestro y lector apasionado. Su obra, señaló el jurado, es un mapa emocional que mantiene viva la lengua española en su forma más alta: la de la palabra que piensa, siente y perdura.

Una nacionalidad que no se abstrae

Celorio dedicó gran parte de su discurso a reflexionar sobre la nacionalidad mexicana, afirmando que esta no puede disociarse de la historia y la cultura españolas. "México es parte sustancial de lo que Carlos Fuentes denominó 'el territorio de la Mancha'", afirmó. Para Celorio, la lengua no fue un botín de guerra, sino el cimiento sobre el cual México configuró su nacionalidad.

Habló también de la "impureza radical" de la novela, defendiéndola como un género "sucio" y "libertario" que permite contar como verdadero lo que no ocurrió, siempre y cuando pase la criba de la verosimilitud literaria. Recordó a su madre, quien sacrificó la lectura de novelas por cinco años como promesa religiosa para salvar la vida de un hijo, ejemplificando el peso casi sagrado que la ficción tiene en su estirpe.

Una vida entregada a la "Palabra"

Hacia el cierre de su intervención, Celorio hizo un recuento de sus múltiples facetas, todas ellas unidas por un mismo hilo conductor. Se definió como un escritor que acaso habla más de lo que lee que de lo que vive; como un profesor cuyo mayor placer ha sido contagiar el entusiasmo literario a generaciones de alumnos; y como un académico enamorado de ese "organismo vivo y cambiante" que es el idioma. "He dedicado toda mi vida a la palabra... como editor que ha tenido el privilegio de convertir un manuscrito en un libro vivo y circulante como la sangre", expresó conmovido.

Finalmente, resolvió una duda que suele asaltar a los filólogos y curiosos: ¿cuál es su palabra favorita? Con la sencillez de quien ha transitado todos los laberintos del lenguaje, Celorio concluyó: "Cuando alguien me pregunta cuál es la palabra que más me gusta de la lengua española, le respondo que la palabra que más me gusta de la lengua de Cervantes es la palabra: Palabra".

Temas relacionados

Nelly Toche

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete