Pocos son los proyectos de gobierno donde la comunidad se ve involucrada desde un principio. Sin embargo, la zona de chinampas en Xochimilco parece ser una muestra de que el trabajo en equipo puede generar cambios importantes y visibles, incluso en muy poco tiempo.

Dentro del programa de recuperación de áreas verdes en el Distrito Federal se destinaron alrededor de 25 millones de pesos provenientes de la federación enfocados en 10 prácticas que tienen como fin la producción de hortalizas en la zona chinampera.

Gustavo López Mendoza, representante de la gerencia estatal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en el DF, dijo que este proyecto, que comenzó en octubre de este año y concluirá el 31 de diciembre, está dividido en 39 grupos coordinados por la Comisión de Recursos Naturales (Corena), cada uno con alrededor de 20 participantes, todos ellos lugareños; lo que genera empleos y que la gente trabaje su propia tierra .

Explicó que para regresar a las prácticas prehispánicas y la gente vuelva a sembrar maíz, chile, calabaza o las nuevas especies como lechuga, cilantro o flores, es indispensable dar viabilidad a las chinampas y sus caminos.

Si cualquiera de las prácticas preparativas que estamos realizando falla, no se puede cosechar un producto; todo viene desde la limpieza del agua. Si no quitas el zacate cuadrado y el tule, no pasan las lanchas; si no quitas el malacosoma y el muérdago, el ahuejote muere y no se retiene la chinampa; si no haces el cercado, la chinampa se desborda y con el desborde disminuye la superficie hasta que se pierde. Es una gran labor, pero necesaria , explicó López Mendoza.

La tala justificada

La práctica de hacer las chinampas es prehispánica: extraían del lago el cieno (mezcla de tierra y agua estancada), lo confinaban con un estacado y la estaca principal es el ahuejote; 90% del arbolado es este tipo de árbol, que retiene el suelo y da forma a la chinampa.

De ahí que sea indispensable cuidarlo y eliminar el muérdago, que es una planta parásita que ataca al árbol. Ésta emite unas raíces llamadas haustorios que se meten dentro de la corteza, empiezan a extraerle agua y nutrientes hasta que el árbol muere; cuando está muy infestado, hay que derribarlo y con la mitad de infestación se hace la poda con un serrote.

Ahora, ¿por qué la tala de otras especies diferentes al ahuejote en la zona? Árboles como el tepozán, el ahuehuete, el sauce llorón y la casuarinas hacen una sombra muy grande que no permite que las hortalizas crezcan. Además la superficie de la chinampa es muy pequeña, por eso los ahuejotes, que además no consumen tanta agua, son ideales.

Elinor Josefina López Patiño, subgerente de proyectos de la Conafor, explicó que una especie que no es del sitio desplaza a especies nativas que además están muy sensibles por la contaminación y una serie de prácticas que han deteriorado mucho el sistema.

El regreso de los chinamperos a la agricultura

Víctor Manuel Velazco Martínez, habitante de la zona, platicó que hace muchos años la práctica de nosotros era la chinampa, los conocedores somos nosotros y nos agrada que nos hayan buscado precisamente para estos trabajos .

Explicó que entre 500 y 1,000 personas están involucradas en diferentes asignaciones. Aunque es pronto para ver grandes resultados, tuvimos un gran avance; esperemos que instancias como el jefe de Gobierno, Conafor y Corena sigan con estas actividades, porque con estos trabajos gente que ya no sembraba otra vez ya está trabajando sus tierras.

Se buscaron las trajineras para paseos por la misma necesidad. Pero esta zona siempre ha sido agrícola. Nuestro sueño es que vuelva a ser agrícola como cuando nuestros abuelos y padres la trabajaron, pero sin apoyos a esta zona le queda poco tiempo de vida, son muchos gastos , concluyó.

Por su parte Pedro Sánchez López, también integrante de este proyecto, afirmó que en años no se había visto algo así y si no queremos ver que en unos años esto sean carreteras y hoteles, debemos trabajar gobierno y ciudadanos .

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