Phil Kelly nació en Irlanda y murió en México. Dicen que uno es tanto de donde nace como de donde muere, más de lo segundo porque el nacimiento lo determina muchas veces el azar y la muerte las decisiones tomadas. Si lo anterior es cierto, nunca más cierto que en el caso de Phil Kelly, pintor y amante de México.

Kelly, presa desde joven del wanderlust, viajó por el mundo y en uno de esos viajes desaforados encontró México. En 1989 se quedó para no irse nunca más. Y se dedicó a retratar el país en pinceladas llenas de color y de vida.

Traslaciones citadinas se llama la exposición en el Museo Dolores Olmedo con la que se recuerda a Kelly. Las obras provienen de la colección Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Sobre todo, se trata de retratos de la ciudad de México (más que paisajes son eso, retratos), acompañados de un par de desnudos. El recorrido se compone de 19 obras, todas preciosas.

En el pincel de Kelly se puede reconocer la obra de los impresionistas. Seguramente el irlandés mexicano estudió con atención a Monet y a Renoir con sus miradas inocentes e incluso infantiles sobre la vida en los entornos citadinos. Pero las obras de Kelly son más locuaces, desmañadas, como si con ello hubiera querido captar la locura de la ciudad de México en plena era contemporánea. Hay una gran simplicidad en el trazo, una forma única que parece un borrón, como un paisaje visto a través de la ventana de un automóvil. Así se titula una de sus obras: Vista desde el coche, Florencia, Zona Rosa .

El corazón de la ciudad para Kelly estaba en el Paseo de la Reforma.

Traslaciones citadinas

  • Museo Dolores Olmedo.
  • Dirección: Av. México 5843, La Noria, Xochimilco.
  • Abierto: Martes a domingo, de 10 am a 5 pm.

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