Va otra entrevista soñada. La Retro cultura que me traigo toca ahora la puerta de los políticos-tecnócratas, de esos duros de cualquier gobierno y diríase, del Estado. Los que llevan las riendas del crecimiento o el subdesarrollo económico tanto como hilos varios que les estrechan a los poderes fácticos que inciden en sus dominios. Recordemos que por el momento me importa reconstruir lo ocurrido en 24 años en eso que llamamos sector cultural .

Que casi un cuarto de siglo no es nada, si escuchamos el sonido de estos nombres y al hacerlo, los matices entonan melodía: Miguel Mancera, Pedro Aspe, Ernesto Zedillo, Guillermo Ortiz, José Ángel Gurría, Herminio Blanco, Francisco Gil Díaz, Agustín Carstens, Ernesto Cordero y José Antonio Meade. En efecto, no hay olvido. Lo que pasa es que del grupo, una de las figuras más atractivas es Jaime Serra Puche. Líder de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), tras el cielo, al infierno del error de diciembre y adiós a su carrera pública.

A todos ellos, ¿por qué no les tenemos como parte del historial de las políticas y la institucionalidad cultural? ¿Qué no es también suya la economía cultural? ¿A caso el devenir de cuatro sexenios no está marcado por lo bueno y malo de sus gestiones? ¿Cuánto tiempo más estaremos impedidos de un diálogo directo con esas dependencias para acordar lo que a la comunidad cultural le conviene hagan, instrumenten? ¿No son esas carteras, más que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y que el propio Legislativo, las que tienen detenidos muchos de los componentes de la reforma del sector?

Enumeremos del pasado al presente algunos momentos que les implicaron sin que por ello fueran objeto de escrutinio: el diseño del Fonca, la privatización de la Compañía Operadora de Teatros, la no excepción cultural en el TLCAN, el límite de exención del derecho de autor, el IETU, la opacidad de fideicomisos, el precio único al libro, la desregulación.

Ante este panorama, le preguntaría a Jaime Serra Puche: ¿cuáles fueron las reformas económicas de la administración del Presidente Salinas que, estima, al ser fundamentales, perduran para bien en nuestros días? ¿Cuáles no lo fueron y persisten? ¿Cuáles se debieron impulsar y se hizo? ¿Alguien las realizó después del salinismo y lograron resarcir el retraso?

¿Recuerda alguna percepción o juicio sobre la creación del Conaculta? ¿Puede indicar por qué se optó por un decreto y no por una iniciativa ante el Congreso? ¿Estima que necesitamos una ley de cultura y una Secretaría de Estado en el campo?

¿Por qué no se incluyó la reserva o excepción cultural? ¿Qué les diría a quienes, año con año, han demandado que se abra este capítulo y se proteja el mercado nacional? De 1988 al 2012, ¿tiene algunos elementos para decirnos cómo el entorno de la economía, la mundialización y la globalización se reflejan en el mercado de bienes y servicios culturales del país?

A partir de la Presidencia de Fox, ¿se puede hablar de un antes y un después del rumbo económico? Para el tipo y tamaño de la economía del país, ¿es notable la inversión privada en la oferta de bienes y servicios culturales, de entretenimiento o aún estamos lejos de contar con un sector privado más participativo en lo cultural?

LO QUE VALE LO QUE SIGNIFICA. El Instituto de Cultura de Morelos y la Secretaría de Desarrollo Económico del estado lanzarán en breve el Premio a la Empresa Cultural con un monto de 50,000 pesos.