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Arte e Ideas

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Por fin un Barbero mexicano decente

Con El barbero de Sevilla el Palacio de Bellas Artes fue una fiesta. Se trata de una puesta en escena que nos devuelve la esperanza de que es posible hacer buena ópera en México.

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Con El barbero de Sevilla el Palacio de Bellas Artes fue una fiesta. Se trata de una puesta en escena que nos devuelve la esperanza de que es posible hacer buena ópera en México. El pivote de todo este esfuerzo, el catalizador de esta maravilla, se llama Javier Camarena. Sin su calidad y prestigio no hubiese sido posible presentar un Barbero decente, uno que se pueda recomendar, del que nos sintamos orgullosos.

Aunque fuimos testigos del auto sabotaje –cosas del inconsciente por supuesto- en que cayó la dirección de escena a cargo de Juliana Faesler con una de las peores escenografías que recordemos. ¿Cuál escenografía?, se preguntaba la gente. El error en nada desmerece el esmero y calidad de este equipo de cantantes, músicos, coro y la gente de tramoya. Por eso dejaremos para líneas más adelante el asunto de la jaula de oro .

Porque en la función del martes 16 de octubre en el Palacio tuvimos oportunidad de ver a un Javier Camarena que hace lo que quiere con su voz, que posee un virtuosismo casi instrumental para abordar giros y escalas rápidas, que tiene un manejo magistral de la columna de aire, que sabe emplear sus resonadores a la perfección, que practica una correcta dicción.

Pero si esto fuera poco, pudimos comprobar que Javier, aparte de magnífico cantante, es un excelente actor de comedia. Si esta puesta en escena del El barbero de Sevilla dejó más que contentos a los espectadores, con comentarios elogiosos, risas, gritos de vivas y aplausos a granel, fue en gran medida porque Camarena se soltó el pelo (es un decir porque no tiene tanto) y nos ofreció una actuación de primera: cómo proyecta, qué gracia, qué simpatía, qué comicidad expresada además de una manera tan natural.

Si sólo fuera por Camarena la noche hubiese sido redonda, pero hubo más: Fígaro (el tenor José Adán Pérez) también se lució con buen manejo de voz y actuación cómica. Y qué decir de Berta, la mucama (soprano Celia Gómez): qué comicidad al interpretar su número en solitario al subir la falda para enseñar la liga negra en medio de su baile erótico . Y luego los figurantes, también graciosísimos.

Pero la sorpresa mayor de la noche (lo apoyan los aplausos) fue la mezzosoprano Guadalupe Paz: una chica tijuanense que estudió en Italia y que gran parte de su carrera la ha desarrollado en Estados Unidos y en Europa. Guadalupe posee una excelente voz, buena emisión, presencia escénica con vena dramática, un timbre agradable. Voz a la que solamente le falta volumen. Puede convertirse en poco tiempo en una figura de la lírica.

FILOSOFÍA CUCO SÁNCHEZ

El único error de este Barbero fue haber adoptado como eje conceptual de la puesta en escena el pensamiento del ontólogo Cuco Sánchez, presente en los versos que Juliana Faesler retomó con devoción: aunque la jaula sea de oro/ no deja de ser prisión ( Grítenme piedras del campo ). Y literalmente lo que dominó el escenario por muchos minutos (parecieron eternos) fue una jaula de oro .

Resulta que se levanta el telón y en mitad del escenario vemos una jaula enorme con barrotes dorados y dentro de ella a Rosina. Todo el primer acto padecimos su grotesca y claustrofóbica presencia. Si sólo fuera por la escenografía, la obra se llamaría la ópera no de los tres centavos sino de los tres pesos. ¿Ya se acabó el dinero?

El barbero es una ópera cómica y punto. La libertad a que se refiere Rossini es muy concreta: que Rosina pueda enamorarse y salir de la casa de don Bartolo, su tutor. Por eso originalmente la obra se llamó Almaviva o la precaución inútil.

El barbero de Sevilla nunca se planteó como instrumento de liberación social o de género. Eso vendría años después en otras dimensiones del arte, cuando las feministas europeas llegaron a la conclusión de que el matrimonio burgués era una forma de esclavitud, una jaula de oro para las mujeres de clase alta. Esta es la idea que maneja Juliana Faesler en el programa de mano, texto en el que Fígaro aparece como precursor de la libertad: Se burla del totalitarismo . ¿Eso pensaba Rossini o es intromisión de director? Porque en su tiempo muchas mujeres no estaban de acuerdo con esta idea, no veían a sus hogares como jaulas . Las prisiones mentales son peores.

Pero antes de esta visión carcelaria los sindicalistas del INBA subieron al escenario a manifestarse en contra de la Reforma Laboral y anunciaran que como protesta iban a actuar con moños blancos pegados en la ropa. Automáticamente la Sala Principal quedó dividida en tres fracciones: los que apoyaban la protesta con aplausos y gritos, los que abuchearon a los sindicalistas y les gritaban que se largaran, y quienes permanecieron neutrales (la mayoría) solamente aguantando.

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