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PaGAGnini, impresionante y divertido
Desde que hace unos 30 años el que suscribe, entonces un niño impresionable, fue a ver y sobre todo escuchar a Les Luthiers en el Palacio de Bellas Artes, no había sido tan gratamente impresionado por un grupo cómico-musical como lo fue con PaGAGnini, que se presentó en el Teatro Nextel y el Pabellón de Alta Tecnología.
Desde que hace unos 30 años el que suscribe, entonces un niño impresionable, fue a ver y sobre todo escuchar a Les Luthiers en el Palacio de Bellas Artes, no había sido tan gratamente impresionado por un grupo cómico-musical como lo fue con PaGAGnini, que se presentó en el Teatro Nextel y el Pabellón de Alta Tecnología.
Y lo mejor es que este cuarteto español es muy distinto a Les Luthiers, hablan menos y tocan más.
Virtuosos de las cuerdas y el clown
En primer lugar, se trata de verdaderos virtuosos de sus instrumentos y pueden tocar los más complicados pasajes mientras brincan, bailan, actúan y hacen payasadas (a las podemos decir elementos de clown ).
En particular, destaca el armenio Ara Malikian, primer violín, coproductor del espectáculo y director musical. Su abultado currículum incluye una multitud de premios, varias grabaciones, presentaciones con las orquestas y directores más importantes del mundo y proezas como dar recitales él solo tocando los 24 Caprichos para violín de Paganini, y sólo es comparable en tamaño a su extenso repertorio.
Y sus compañeros no se quedan muy atrás.
Eduardo Ortega (violín) es un multiinstrumentista que toca piano, guitarra, mandolina, armónica y batería, pero además es capaz de hacer que su violín suene como todos ellos.
Fernando Clemente (violín) es un poco menos lucidor como instrumentista, pero es el alma actoral del grupo, el que más nos hace reír junto con el chelista Gartxot Ortiz con su gesto hosco y regañón.
De Pachelbel a U2
En el espectáculo se supone que estamos viendo a un cuarteto serio , que toca piezas muy serias y al que de repente le empiezan a pasar cosas en escena.
Por ejemplo, durante la interpretación del famoso minueto del Quinteto de cuerdas Op. 13 (u 11, dicen algunos) de Luigi Boccherini, una de las piezas más elegantes del repertorio clásico, suena un celular. Y resulta que es el del primer violín.
Mientras Malikian toma la llamada, los otros músicos aprovechan para rebelarse de su tiranía y tocar lo que les da la gana, como un country en el que Ortega rasguea con su violín, mientras Clemente convierte el suyo en una tarola.
Que dijeron ¿qué?
Hay quienes han reseñado este espectáculo diciendo, muy equivocadamente, ¿quién dijo que la música clásica es aburrida?
No hay que confundirse, éste no es un concierto de música clásica, de hecho no oímos ninguna pieza completa (salvo el estupendo arreglo para violín eléctrico de With or Without You de U2).
Es, eso sí, un fantástico y divertido espectáculo basado en un magnífico repertorio musical, que tiene algunas interpretaciones soberbias (como la Tormenta , último movimiento del Verano de las Cuatro Estaciones de Vivaldi, un encore que nos deja sin aliento) y que sin duda puede conducir a muchos hacia las piezas completas.
mlino@eleconomista.com.mx