Lectura 4:00 min
México necesita una buena quimio: Roberto Sosa
Roberto Sosa comenta que la experiencia de llevar a cabo un monólogo se convierte en un experimento vivo en el que el público pulsa y lo retroalimenta con sus reacciones.

Los mexicanos hacemos chistes de todo, incluso de nuestras mayores desgracias. Eso está bien, pero esto no significa que nos valga madres , dice entusiasta pero al mismo tiempo serio, el talentoso actor mexicano Roberto Sosa, quien personifica en la obra de teatro Cáncer de olvido a un escritor disidente, Martín Serrano, que, en un distópico México en el año 2012, presa de la censura es encarcelado, maniatado y vejado por el poder político y mediático, que ulteriormente (como le ocurre a Alex de la Naranja mecánica) lo reincorporan a la vida pública haciéndolo traicionar sus ideales.
Sí hay que reirnos (y en el monólogo la risa brota de una manera insesante pero armónica con el conjunto de la obra) pero hay que tomárnosla en serio, porque si no sí nos va a dar un pinche cáncer (como país) del que no nos va a librar nadie , apunta Sosa.
El actor precisa: Tenemos unos males terribles: en términos de vivienda, educación, salud, servicios públicos, alimentación, trabajo, que son cuestiones fundamentales para que funcione cualquier sociedad. Lo que proponemos en esta obra (escrita y dirigida por Vìctor Salcido) es ver esa realidad y pensar qué podemos hacer cada uno en lo que haga porque este país requiere un trabajo de hormiga e incansable para que salga adelante .
El argumento de Cáncer de olvido consiste en contar las horas (días, tal vez) subsecuentes a la captura y encierro de Martín Serrano, escritor crítico y de renombre que no está de acuerdo ni con la Iglesia, ni con la derecha ni con la izquierda ni con la guerrilla , y que en sus tribulaciones en soledad comienza a entrar en una especie de esquizofrenia (que en escena se resuelve con brillantes desdobles de personalidad interpretados por Roberto Sosa), y cuestiona los símbolos más fuertes de nuestra nacionalidad (la bandera, los héroes, los mitos, la religión, la Madrecita mexicana, la Morenita del Tepeyac), justo en un año neurálgico para la reflexión en torno de la patria.
La crítica es contundente desde el título: Cáncer de olvido; es decir, cuando el olvido se convierte en una operación regular, cuando el poder prefiere simular a reparar, y se llega a un estado más semejante a la esclerosis: el entumecimeitno total, la gangrena de la propia cultura y la anulación del porvenir. Ese cáncer es el mal de México, no obstante, el actor mantiene el optimismo: si lo detectas a tiempo, todo cáncer se pude erradicar con una buena quimio .
La reflexión es necesaria porque este es un país en donde cada vez hay más militarización y mayor polarización de ideologías, más violencia, más gente armada. ¿Qué pasaría si en México se completa una militarización total, si hay un toque de queda o una ley marcial?
Los años por venir, no sólo en términos electorales, sino de crecimiento y desarrollo como sociedad son fundamentales , puntualiza categórico el actor.
Por último, Roberto Sosa comenta que la experiencia de llevar a cabo un monólogo es algo maravilloso, es algo que como actor (y vaya que tiene experiencia) nunca había hecho: Lo gratificante de este tipo de trabajo es que se convierte en un experimento vivo, y tú lo sientes de cerquita y lo manejas: sientes como el público está pulsando y cómo te va retroalimentando con sus reacciones y su ánimo y ante ello como actor uno tiene que abrirse .
aflores@eleconomista.com.mx
Cáncer de olvido
Teatro Helénico ( Revolución 1500, cerca de Altavista)
Miércoles 20:30 hrs
$200