Decir que una librería es abierta podría resultar incomprensible en la actualidad a comparación de cómo se asimilaba hace cinco décadas. Ahora mismo, a menos que un semáforo sanitario pueda impedirlo de nuevo, cualquiera puede entrar a un establecimiento, tomar los libros de los estantes, leer la contraportada, deambular al interior con cuantos ejemplares le quepan en las manos entretanto se decide a comprarlos, o no; conversar con el personal de atención y hacerse de nuevas recomendaciones, tener una cita para tomar un café, en algunos casos un trago, asistir a una charla o una presentación y, de paso, llevarse una edición envuelta para regalo acompañada de un peculiar separador.

Pero 50 años atrás las librerías no trabajaban de la manera tan “abierta” como ahora acostumbran. Gran parte de esa evolución se debe a la incursión de la cadena de Librerías Gandhi, que este fin de semana comenzó a celebrar sus “bodas de oro” por las exactas cinco décadas desde su fundación y relación con sus clientes y lectores.

Cuando el librero mexicano de origen sirio Mauricio Achar Hamui estableció su primera librería Gandhi en junio de 1971, en la avenida Miguel Ángel de Quevedo, “se vendían libros a través de mostradores, como si fueran ferreterías”, comparte Alberto Achar, director comercial de la cadena y sobrino de ese “loco de la familia que se atrevió a poner una librería en un país en donde se decía que no se leía”.

Gandhi fue uno de los primeros negocios de libros que prescindieron de todo aquello que pudiera distanciar a los lectores de los libros, pero además dispuso de cafeterías, a veces foros de conversación o bien para presentaciones musicales y hasta espacios de exposición.Cincuenta años después, esa cadena del inconfundible logotipo de letras moradas sobre un fondo amarillo ha logrado lo que pocas: que su imagen se viralice de manera orgánica.

Hoy en día Librerías Gandhi es la cadena de mayor peso y presencia en el país. Cuenta con 43 librerías en 14 estados, 20 en la capital y 23 en otras entidades. Adicionalmente tiene 280 puntos de venta en la cadena Walmart y 13 en las tiendas departamentales El Palacio de Hierro. Para nutrir estos puntos de venta, dispone de un catálogo de más de 800 proveedores.

Por si fuera poco, es pionera en el comercio electrónico en el país. Abrió su página para la venta de libros en línea en junio de 1996, hace exactamente 25 años, misma que mensualmente es visitada por alrededor de 2 millones de personas.

Pero no quedó exenta de la crisis

“Lo que vivimos durante la pandemia, donde tuvimos que reestructurarnos y donde hubo momentos de introspección para poder analizar a detalle qué hacíamos para sobrevivir como gremio, ha sido un momento importante para nosotros. No es un secreto, tuvimos caídas en ventas de más del 30% –como gremio–. Las librerías estuvieron cerradas por más de cuatro meses y los restantes tuvimos nada más el 50% del tráfico que llegamos a tener en 2019. A partir de ese momento, hicimos introspección para encontrar la forma de reducir nuestros gastos, pensar de qué manera negociábamos las rentas de cada una de las librerías. Pensamos en cerrar dos o tres, pero al final no sucedió. Únicamente cerramos nuestra librería de Gandhi Oportunidades, que es donde iniciamos”, afirma Alberto Achar.

Otra medida de emergencia, se sincera, fue la reducción de entre el 15 y el 20% de la plantilla. “Eso nos dolió en lo más profundo, fue una baja terrible. Es algo que nunca habíamos hecho a lo largo del tiempo, pero se tuvo que hacer. Era el afán de sobrevivir”.

El e-commerce se duplicó

Los ingresos desde la venta electrónica de libros tanto físicos como electrónicos, en contraparte, se duplicó. Achar comparte que el peso de esta forma de compra era del 8% antes de la crisis sanitaria, pero en algunos momentos del 2020, los de mayor confinamiento, llegó a cuadruplicarse. Aunque actualmente se ha estabilizado en un 16%, es decir, se duplicó con respecto al 2019.

“Hubo un nivel de adopción altísimo por esta forma de compra. Se cambiaron los hábitos. Mucha gente que anteriormente no hacía compras en línea y ya lo está haciendo. Tenemos que apostarle a este canal y fortalecerlo más, independientemente de que nosotros ya estábamos preparados desde hace mucho tiempo. Pero tenemos que agregarle muchas opciones adicionales de compra”.

Para el caso específico del libro electrónico, Librerías Gandhi hoy cuenta con más de 5 millones de títulos disponibles, aunque las ventas todavía son mínimas: representan menos del 7% de la venta en línea, comparte el director comercial. “Pero en realidad en México se habla de que es del 3% de las ventas totales. Todavía es un mercado virgen. El crecimiento no ha sido como esperábamos”.

Alberto Achar precisa que en este momento la cadena aún se está recuperando de lo perdido en el último año y medio. Reconoce que el tráfico de lectores en los establecimientos físicos no ha llegado a ser el que se tuvo en 2019. Sin embargo, hay motivos de resiliencia para celebrar cinco décadas de “necedad”.

4 momentos importantes:

  • 1971: Fundación de la primera Librería Gandhi
  • 1996: Apertura de la plataforma de comercio en línea
  • 2009: Lanzamiento de la plataforma de libros electrónicos
  • 2013: Alianza de puntos de venta en supermercados y tiendas departamentales de las ventas en línea son para el libro electrónico, una cifra todavía mínima en la facturación total

Números del espacio físico

  • 43 librerías en 14 estados de la República
  • 280 puntos de venta en una cadena de supermercados
  • 13 puntos más en tiendas departamentales
  • 800 proveedores o más integran el catálogo de la cadena

Algunas cifras sobre el comercio electrónico

  • 5 millones de títulos electrónicos o más están disponibles en el portal de Gandhi
  • 2 millones de visitantes mensuales, la cifra actual del portal de la librería
  • 16% el peso por la venta de libros por e-commerce actualmente, una cifra duplicada por la pandemia (era del 8%)

ricardo.quiroga@eleconomista.mx