Lectura 6:00 min
Liquidación final, ¿la solución a la crisis griega?
El escritor Petros Márkaris usa los casos de su detective, Kostas Jaritos, para criticar los sistemas financiero, fiscal y político de Grecia.

Liquidación final, de Petros Márkaris, es una novela policiaca peculiar. En ella no sólo hay más muertes por suicidios que por causa de un misterioso asesino, sino que esas muertes por propia mano parecen preocupar más al detective que la captura del homicida.
Y eso que la captura bien podría significarle al detective Kostas Jaritos un ascenso y un aumento de sueldo, lo que en medio de la crisis económica de la Grecia actual, donde se desarrolla la acción, no es algo para tomarse a la ligera.
Los suicidios están desde la primera escena. Jaritos, como investigador de homicidios, sabe que no tiene vela en los entierros de cuatro ancianas que se envenenaron dejando la siguiente carta:
Somos cuatro mujeres jubiladas ( ) Primero nos recortaron la pensión, nuestra única fuente de ingresos. Después tuvimos que buscar a un médico privado para que nos recetara nuestros medicamentos porque los médicos de la Seguridad Social estaban de huelga. Cuando por fin conseguimos las recetas, en la farmacia nos dijeron que no servían, porque la Seguridad Social les debe dinero y que tendríamos que pagar las medicinas de nuestro bolsillo, de nuestra pensión recortada ( ) Con cuatro jubiladas menos, mejorarán vuestras condiciones de vida .
En lo personal, a Jaritos le preocupa la situación de los griegos y la suya. En lo profesional, su preocupación es una serie de asesinatos que comienza por un prestigiado y muy caro cirujano que aparece muerto en un cementerio arqueológico envenenado, como Sócrates, con cicuta.
El crimen también podría estar relacionado con la crisis, pues la policía no tarda mucho en encontrar una carta en Internet que conminaba al cirujano a dejar de evadir impuestos y pagar al fisco lo que correspondía, so pena de liquidación final .
Tal vez el asesino sólo quiso crear una distracción para sus crímenes, que siguen, o tal vez realmente es un justiciero fiscal; en dado caso, ciertamente llama la atención de las muchas personas que por diversas razones protestan y realizan manifestaciones en las calles griegas.
¿Podrá el mataevasores acabar con la crisis griega? ¿A cuántos deberá matar si ése es su propósito? El detective quiere atrapar a este nuevo héroe de los griegos, pero ¿está bien que lo diga en voz alta?
En entrevista, el autor Petros Márkaris no nos resuelve esos enigmas (para eso hay que leer la novela), pero sí algunos otros.
¿Cuál es el nexo con la crisis griega de los otros títulos de la trilogía?
La primera, Con el agua al cuello, se ocupa de bancos y banqueros y hace un paralelismo con el dopaje en los deportes. La tercera, que aun no se ha traducido al español, tiene que ver con la generación de estudiantes que se rebelaron con la dictadura militar en Grecia (1967-1974). Esta generación tomó el control de la vida pública tras la caída de la dictadura. Dominaron la política, las universidades, los sindicatos. La novela se trata de las responsabilidades de esta generación en crear la actual crisis en Grecia.
¿Por qué escribe ficciones con estos temas, considerando que también lo hace en forma de ensayo?
No es que cada autor deba escribir historias contemporáneas, es que me gusta lidiar con la Grecia contemporánea. Todas mis novelas, salvo una, son sobre temas contemporáneos y están ubicadas en Atenas. Cuando empezó la crisis, a principios del 2010, yo sabía que había llegado para quedarse entre nosotros y que no se iría fácilmente. Así que decidí escribir una trilogía sobre la crisis. El proyecto era escribir tres historias con algunos aspectos de la crisis, sus razones y sus efectos. Al mismo tiempo, quería mostrar en las tres novelas cómo la vida se hace más y más difícil para los griegos y cuán desesperados y desilusionados se van volviendo cada día.
En cuanto a los ensayos, los escribí no solo porque quería explicar a los extranjeros las razones y efectos de la crisis, sino también porque me ayudaban a entender mejor la crisis mientras escribía las novelas.
No tenemos muchas novelas de ?detectives en México, y creo que es porque la gente no cree que pueda ?haber policías honestos aquí. ¿Qué tan creíble es Kostas Jaritos para los griegos?
Bueno, tienen las excelentes novelas de Paco Ignacio Taibo II. Su personaje principal es un detective y no un policía, como suele suceder con muchas novelas de ficción. En cuanto a la corrupción, hay en la policía griega como en muchos otros países. Pero también hay corrupción en el sistema fiscal, como puedes leer en mi novela. Eso no significa que todo el mundo en la policía o en el sistema fiscal sea corrupto. Odio las generalizaciones.
Los griegos aman a Kostas Jaritos porque es como muchos de ellos. Su familia es una típica familia griega de la clase media baja y su vida familiar es muy cercana a la familia griega promedio. Los griegos aprecian los sacrificios que hizo para que su hija pudiera estudiar y tener un doctorado.
Eso también es muy típico de las familias griegas. Su solidaridad se ha incrementado ahora, con la crisis, porque él enfrenta las mismas dificultades para sobrevivir que las familias.
Con sus novelas, usted crítica los sistemas político, económico y fiscal de su país y la Unión Europea. ¿Qué efectos notables ha tenido?
Durante mis viajes, especialmente en países del Sur de Europa, que está de acuerdo con mis críticas y me cuentan historias similares de sus propias experiencias. Esto se ha vuelto incluso más notable conforme se hace más honda la división entre el sur de Europa y el centro o el norte.
La gente no sólo protesta contra la realidad de sus propios países sino también contra la forma en que Europa del norte y centro se relaciona con el sur. Estoy preocupado porque veo que el odio se disemina en las dos zonas de Europa y ése es un mal síntoma.
¿La situación de las persona ha mejorado desde que fue escrita la novela o sigue ?siendo un reflejo de la Grecia actual?
No, es peor cada día. El desempleo sigue aumentando, la gente sin hogar es cada vez más. La gente está sufriendo no sólo en Grecia sino en España, el sur de Italia, Chipre y Portugal. Y lo peor es que sufren sin perspectiva alguna de mejora.
manuel.lino@eleconomista.mx