La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) anunció la liberación de un grupo familiar de siete ejemplares de la subespecie lobo gris mexicano.

En un esfuerzo conjunto que también integra a la Dirección General de Vida Silvestre, la Universidad Autónoma de Querétaro, Soluciones Ambientales ITZENI AC, la UMA Buenavista del Cobre, y ganaderos de la región, esto representa los avances logrados, tanto en la recuperación de especies emblemáticas, como en la conservación de la biodiversidad del país.

La subespecie más pequeña de lobo gris en América del Norte, el lobo gris mexicano, es también uno de los mamíferos más raros y en mayor en peligro de extinción en el continente. Sus medidas corporales varían entre 130 cm a 180 cm de largo, su altura va de 60 a 80 cm y el peso corporal promedio es de 33 kg en machos y 27 kg en hembras.

Entre 1915 y 1972, el lobo gris mexicano fue considerado como portador de rabia y principal depredador de ganado en el sur de Estados Unidos y norte de México, por lo que entre autoridades y asociaciones ganaderas envenenaron y atraparon a casi todos los lobos mexicanos en estado silvestre.

En ese entonces no se conocían las consecuencias del exterminio y en los años 70 el Canis lupus baileyi (lobo gris mexicano) fue declarado en peligro de extinción, como explica Xóchitl Ramos Magaña, veterinaria de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En 1975 hubo reuniones entre México y Estados Unidos y se formó el Comité Conjunto para la Conservación de la Vida Silvestre, con la necesidad de salvar a la especie. En ese año nació el programa para la reproducción en cautiverio y en un futuro se daría la liberación en áreas de distribución natural.

La primera liberación de lobo gris fue en 1998, en el sur de Estados Unidos, ya que ellos tuvieron primero los elementos legales, así como el área física para reintroducirlos en su medio ambiente. En México fue hasta el 2011 que se liberaron ejemplares.

De acuerdo con información de la UNAM, el avance en la conservación del lobo gris mexicano en el país también ha sido posible gracias al esfuerzo de especialistas y ciudadanos agrupados en 55 instituciones multidisciplinarias, 38 de ellas pertenecientes a la Unión Americana y el resto a México.

Esta especie se protege, rehabilita y conserva en la zona norte de nuestro país en los estados de Sonora, Chihuahua, Durango, Zacatecas y Nuevo León, y el sur de Estados Unidos.

Hoy la población existente asciende a 356 ejemplares y en vida libre asciende a más de 30 individuos.

Del cautiverio a la libertad

Este grupo de siete ejemplares está compuesto por la madre, una hembra con 27 kg de peso y 10 años de edad; el padre con 25 kg y cinco años, así como sus cinco cachorros de cuatro meses, nacidos el pasado 4 de mayo en la Unidad de Manejo y Aprovechamiento de Vida Silvestre (UMA), Buenavista del Cobre, de Grupo México.

Antes de su liberación, especialistas provenientes de la Universidad Autónoma de Querétaro aplicaron una evaluación conductual en la cual se observó que no presentaban comportamientos que pudieran comprometer su supervivencia en vida libre.

De esta manera, con la validación del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos, se concluyó que estaban listos para ser liberados, pues el comportamiento del grupo familiar era adecuado; sin embargo, los retos que éstos van a enfrentar en vida libre son difíciles de evaluar en condiciones de cautiverio. Por esta razón, a los padres se les colocaron collares de telemetría satelital para monitorear su actividad y desplazamiento, y tener un adecuado seguimiento de la manada.

El Centro Para Diversidad Biológica ha manifestado que la liberación de las manadas, que incluyen parejas de lobos junto con sus crías, es necesaria para ampliar el número de ejemplares y así aumentar su diversidad genética con el fin de brindar a la especie una oportunidad real de supervivencia.

Sánchez Magaña ha explicado que en México se cuenta con un centro de rehabilitación, con dos encierros y que parte de la rehabilitación para la vida libre de los lobos consiste en conservar no sólo sus patrones conductuales silvestres, sino su estructura social, para que puedan cazar presas.

Por ello, advirtió que cuando están en cautiverio no se deben crear lazos afectivos con sus cuidadores ni dependencia alimenticia, porque cuando son liberados buscan a la gente y eso los pone en riesgo. Mientras están en cautiverio se les cuida con un plan genético, etológico y de medicina preventiva, así como con un programa de rehabilitación.

La Conanp aseguró que esta liberación significa el cumplimiento de uno de los principales compromisos establecidos por el Programa de Acción para la Conservación de la Especie (PACE): Lobo Gris Mexicano. Éste se encuentra catalogado en la NOM 059, como subespecie probablemente extinta en el medio silvestre (E). Es por tal motivo que la reproducción y actual liberación de estos ejemplares de lobo adquiere gran relevancia ecológica y simbólica, por esta deuda histórica.

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