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Honores para Blanca Guerra y Mónica Lozano, dos pilares del cine mexicano
La influyente productora y la primera actriz recibieron la Cruz del Plata del GIFF y La Musa que entrega la Asociación de Mujeres en el Cine. Abogaron por la equidad de género en la industria.

Foto EE: Archivo
“Hoy en día las mujeres lideramos”. “¡Más cine, por favor! Y si es hecho por mujeres, mucho mejor”. Fueron palabras de la directora del Festival Internacional de Cine Guanajuato, Sarah Hoch, y de la presidenta de la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión, A.C., Mitzuko Villanueva, quienes este martes en el Centro Cultural Ignacio Ramírez El Nigromante, encabezaron el XXI encuentro de esta asociación para reconocer con dos galardones, La Musa y la Cruz de Plata, a dos mujeres pilares de nuestra cinematografía: la productora Mónica Lozano y la actriz Blanca Guerra.
“Tuve que aprender a moverme en un mundo conformado por hombres en un país que no estaba acostumbrado a ver mujeres en los principales puestos públicos. Esa experiencia para mí lo fue todo. De ella aprendí a manejarme con un perfil discreto, a escuchar todas las visiones de un mismo punto de vista, a aprender a conciliar y generar acciones concretas para agilizar las trabas con las que el sistema estaba acostumbrado a operar”, declaró Lozano antes de recibir las distinciones que han recibido otras mujeres fundamentales como Queta Lavat, Carmen Armendáriz, Patricia Reyes Spíndola, Cristina Pacheco y Silvia Pinal, entre otras.
Añadió que su convicción dentro de la industria ha sido la de ayudar a cineastas emergentes, encontrar para ellos “un entorno justo, instaurar reglas que se respeten y generar una comunidad donde se promueva el amor por lo que hacemos”.
“El mecenazgo es un deber del Estado”
Por su parte, Blanca Guerra subió conmovida al escenario del teatro. Dejó escapar no pocas lágrimas y explicó: “estoy muy agradecida porque una no se da cuenta”, el llanto le obligó a hacer una pausa, y continuó: “del trabajo, de todo lo que ha pasado de mi vida profesional, que va de la mano de la vida personal. Entonces, cuando me invitaron para este reconocimiento, cobré conciencia de lo afortunada que he sido”.
Más adelante, la actriz de cintas como “Pedro Páramo” (1978), “El imperio de la fortuna” (1986) y “Santa sangre” (1989), declaró: “es evidente que las mujeres están cobrando un posicionamiento muy importante no solo dentro de la industria cinematográfica, sino en la actividad cultural dentro del país. Hay muchísima presencia femenina, muy talentosa, que ha demostrado que puede eso y más. Sin embargo, es más que evidente que nos falta por recorrer”.
Asimismo, abogó por una mayor cohesión dentro del gremio cultural para buscar en conjunto objetivos en común, “por la defensa de nuestras artes en México”.
Finalmente, leyó y suscribió parte del discurso que el realizador Arturo Ripstein, con quien Guerra filmó “El imperio de la fortuna” y la “Reina de la noche”, declaró en la edición 61 de los Premios Ariel: “el mecenazgo del Estado no es una dádiva generosa, no es una limosna, como aquellos recursos sobrantes que nosotros, los que hacemos cine o teatro, pintura o poesía, debemos sumisamente aceptar y agradecer; es un deber del Estado, así tiene que entenderlo la sociedad, así tiene que entenderlo el gobierno”.
Mónica Lozano es, sin duda, una de las piedras angulares de lo que hoy se reconoce a todas luces como auge del cine mexicano. Basta con repasar su historial profesional para confirmarlo. Es de las fundadoras y otrora presidenta de la Asociación Mexicana de Productores Independientes y también quien gestó la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales, así como figura clave para el impulso de las reformas a la Ley de Cinematografía en 1998 y la creación de los fideicomisos Fidecine, Foprocine y Eficine, instancias que aportaron al enriquecimiento de la detonación de un nuevo auge del quehacer cinematográfico. Sin olvidar que fue la presidenta de la AMACC entre 2019 y 2021.
“En 1997, cuando participé en la creación de la Asociación Mexicana de Productores Independientes, hubo el menor número de películas producidas a nivel nacional”, recuerda en declaraciones para este diario. “Cinemark estaba creando los primeros complejos multiplex y se hacía un reclamo muy importante para crear un fondo de fomento a la producción, que era Foprocine. También se empezaba a hacer una exigencia sobre la posibilidad de una nueva ley de cine. Había todo un movimiento, buscábamos espacio en las pantallas, acceso a nuestros públicos y a las garantías de difundir nuestro cine, que ya daba muchísimo que hablar y despertaba el interés de los privados”.
En esa coyuntura, explica, fue que se gestaron cintas como “Sexo, pudor y lágrimas”, “Amores perros” o “Todo el poder”. Con ellas, el público comenzó a volcarse a las salas.
“De ahí, al día hoy, con un mayor o menor entendimiento del Estado mexicano o de los gobernantes, para el apoyo a esta industria, que me parece estratégica, es nuestro embajador en el mundo, pero lo que más me preocupa que las condiciones para fortalecer el trabajo de la producción independiente es todavía una deuda, que tengan condiciones más equitativas con los grandes conglomerados y que no solo nos volvamos maquiladores. Creo firmemente que hoy, para construir las bases mínimas para ir hacia adelante, necesitamos la nueva Ley de Cine y el Audiovisual. Tenemos que crear los nuevos mecanismos que corresponden a esta nueva era de grandes transformaciones”.
Algo de la filmografía de Mónica Lozano:
- “Todo el poder”, de Fernando Sariñana (1999).
- “Sexo, pudor y lágrimas”, de Antonio Serrano (1999).
- “Amores perros”, de Alejandro González Iñárritu (2000).
- “Voces inocentes”, de Luis Mandoki (2004).
- “El violín”, de Francisco Vargas (2006).
- “Arráncame la vida”, de Roberto Sneider (2008).
- “Las oscuras primaveras”, de Ernesto Contreras (2013).
- “Plaza de la soledad”, de Maya Goded (2016).
- “El diablo entre las piernas”, de Arturo Ripstein (2019).
Palmarés de Blanca Guerra:
Premio Ariel:
- 1980 – “Perro callejero”.
- 1987 – “El imperio de la fortuna”.
- 1988 – “Días difíciles”.
- 1994 – “Principio y fin”.
- 1999 – “Un embrujo”.
Otra de su filmografía:
- “El complot mongol”, de Antonio Eceiza (1978).
- “Estas ruinas que ves”, de Julián Pastor (1979).
- “Santa sangre”, de Alejandro Jodorowsky (1989).
- “Danzón”, de María Novaro (1991).
- “La reina de la noche”, Arturo Ripstein (1994).