Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos… . Así comienza Historia de dos ciudades. En ella se cuenta la historia de la Revolución Francesa e Inglaterra en la misma época. La vida de las dos ciudades, París y Londres, es contada desde varios puntos de vista. Desde los ojos de los campesinos franceses y también de los obreros ingleses, desde la perspectiva de la aristocracia francesa caída en desgracia y la de los revolucionarios que los tratan con violencia, etcétera. Es un muy bien logrado fresco social, además de una de las novelas más entretenidas de la literatura del siglo XIX. Difícil elegir una de las novelas de Charles Dickens como la mejor. Escojo Historia de dos ciudades porque es mi favorita.

La menciono solo como pretexto para hablar de su autor, el gran bardo de la clase trabajadora y el predecesor del best seller. El gran Charles Dickens.

Precisamente hoy, 7 de febrero del 2012, se celebra el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens. La fiesta será grande sobre todo en Londres, musa de Dickens, su hogar y protagonista de todas sus novelas. Dickens llamaba a su amadísima ciudad su linterna mágica . En Londres se inaugurarán varias exposiciones sobre la vida y obra dickensianas. A Dickens, además de la literatura le interesaba el mundo de lo oculto y lo sobrenatural: sobre el asunto la Biblioteca Británica albergará una magna exposición con los escarceos paranormales del escritor.

También se publica una nueva biografía del novelista: Charles Dickens, a life, magna obra escrita por Claire Tomalin que cuenta una historia digna de la pluma del propio Dickens. Nacido en una familia de clase baja, Charles tuvo que trabajar desde la infancia debido a las deudas de su padre. Como Oliver Twist y David Copperfield, Dickens conoció desde pequeño las desgracias de la vida en la calle, especialmente cuando trabajó en una fábrica de grasa para calzado a los 12 años de edad. Sus aventuras como niño obrero fueron, sin duda, la fuente de inspiración de gran parte de su obra.

Pero Dickens no solo dejó tras de sí una lista de grandes novelas y cuentos, su legado también consiste en una forma de hacer literatura, de distribuirla y hacerla popular. Por eso digo que es el predecesor del best seller: como ningún autor antes que él, Dickens estuvo más que consciente de la sociedad de masas, del gran público que la revolución industrial había traído para quedarse. Y a esa sociedad de masas le escribía. Dickens se formó como periodista, su carrera es indisociable de la prensa. Todas sus novelas fueron publicadas por entregas. Cuando conoció el éxito económico, el propio Dickens dirigió el diario All the Year Round donde publicó Historia de dos ciudades en entregas mensuales.

Dickens, además, era un amante de la atención. Era todo un histrión y gustaba de hacer lecturas públicas de sus obras. Sus lecturas eran un espectáculo sumamente popular en el Londres victoriano. Podemos imaginar esa escena, digna del music-hall: un viejo de gran barba haciendo imitaciones de cada uno de sus personajes mientras en el público lo miran carboneros, lavanderas, boleritos y todos los protagonistas reales de sus novelas.

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