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El poliamor y la Mujer Maravilla
En Morelia no faltan las historias de mujeres y otras joyas.

PMWW_00772_CROP(l-r.) Rebecca Hall stars as Elizabeth Marston, Luke Evans as Dr. William Marston and Bella Heathcote as Olive Byrne in PROFESSOR MARSTON AND THE WONDER WOMEN, an Annapurna Pictures release.Credit: Claire Folger / Annapurna Pictures - (FSC:AA)
Ya se ha dicho: el cine de superhéroes está llegando a su punto de saturación. Marvel peca de formulaico y lo único bueno que ha hecho DC son las cintas de Batman de Nolan y la de la maravillosa Mujer Maravilla.
Eso no significa que el género esté agotado. No es gratuito que durante más de un siglo los superhéroes hayan sido capaces de capturar el espíritu de su tiempo. De todo este tiempo.
El profesor Marston y la Mujer Maravilla, de Angela Robinson, es una caja de petri de la evolución del cine sobre cómics y superhéroes. Detrás de la creación de esos personajes suele haber historias fascinantes. Bob Kane le robó a Bill Finger la creación de Batman, por ejemplo. Y a la Mujer Maravilla la parió el poliamor. En serio.
Esa es la historia que cuenta Angela Robinson. Bill Marston, el creador de la princesa amazona, fue un doctor en psicología de Harvard caído en desgracia por su vida amorosa. Verán: Marston amaba a su esposa, Elizabeth. Y también a su alumna, Olive. Y Olive amaba a Elizabeth y deseaba a Marston. Felices los tres en su amor triate. Pero no tan feliz la sociedad de los años 40.
Marston y Elizabeth se quedaron sin chamba, pero no sin amor. Decidieron vivir su vida como querían, aun cuando eso significó la pobreza y el descrédito. Un día, a Marston se le ocurrió una idea: usar su teoría de la mente humana para crear un cómic que “impactara el corazón de América”. Unió a las dos mujeres que amaba en una sola, le añadió toques de sado —¿creían que el Lazo de la Verdad era un juguete cursi?— y voilà: he aquí a Wonder Woman.
El personaje causó furor y también alarma entre los guardianes de la moral. Eso lo cuenta la película de Robinson. En lo que falla es en darles más protagonismo a sus personajes femeninos, y eso es una traición difícil de perdonar. Hubiera sido preferible hablar del amor de Elizabeth y Olive (que permanecieron juntas hasta la muerte), que de las cuitas de Marston.
Elizabeth, por cierto, es un personaje encantador: una bitch honesta y de primera clase. Es interpretada por Rebecca Hall. Luke Evans es Bill Marston y Bella Heathcote es Olive.
Es una cinta recomendable. A esta corresponsal le gustó. Es de interés en especial para todo fan de los cómics: tras bambalinas también hay aventuras. No todo es spandex y superpoderes: también hay látigos y juguetes de cuero. Uh.
Teherán o el infierno
Hablando de historias de mujeres, no hay que perderse Teherán Tabú, de Ali Soozandeh. Una joya. Hasta ahora es la cinta que más me ha gustado en Morelia.
Si Rusia es un país deprimente, Irán es el lugar perfecto para suicidarse. Peor: en Rusia al menos uno puede emborracharse. Teherán Tabú es una cinta animada que cuenta la historia de varios personajes, hombres y mujeres atrapados en una atmósfera de muerte. Pero las mujeres son quienes lo pasan peor: sorpresa. Una tiene que prostituirse para mantener a su hijo, otra necesita una operación para restaurar su himen y no ser considerada basura, y otra más no puede ejercer su trabajo como profesora de literatura porque no tiene permiso de su esposo.
Suena muy trágico: lo es. Pero a la historia no le faltan toques de humor y humanidad. Lo que queda claro es que en ese ambiente todos sufren: hombres y mujeres. En una escena un conserje mata a una camada de gatitos: “Quisiera estar en su lugar”, les dice al tirarlos a la basura. ¿Y todavía hay alguien que pueda huir?