Las casas de ópera del mundo no escaparon a las crisis que se cernieron sobre de ellas, al menos tres de las principales del mundo se vieron en serios aprietos, ya no digamos para sacar adelante sus programaciones del año, sino para subsistir como tales:

La Metropolitan Opera House de Nueva York enfrentó un conflicto sindical terrible; la Opera di Roma resintió la renuncia del notable director Riccardo Muti y el despido de buena parte de su personal y el Festival de Bayreuth continuó dando traspiés (auguran que seguirá así el próximo año), sin poder estar a la altura de los deseos de su fundador, el genial Richard Wagner.

Conflicto sindical ?en el Met de NY

Esta casa, símbolo cultural de la ciudad, vivió uno de sus peores conflictos sindicales cuando en los meses de julio y agosto no llegó a un acuerdo con los 16 sindicatos que manejan los contratos colectivos de quienes laboran ahí.

De acuerdo con los directivos del Met, la empresa se encontraba sumida en graves problemas financieros, por lo que anunciaron rebajas en las percepciones laborales, cosa que irritó a los sindicalistas. Entonces la empresa amenazó con el cierre patronal a menos que fueran aceptadas sus condiciones. Finalmente, después de muchas tensiones, la Temporada de Ópera 2014-2015 pudo ser inaugurada con la deslumbrante puesta en escena de Las bodas de Fígaro, de Mozart, en el mes de septiembre.

Esto se pudo lograr gracias a los oficios del Servicio Federal de Mediación y Conciliación (FMCS), que logró que los representantes del Met consiguieran un acuerdo con dos de los principales sindicatos de este recinto cultural: el Local 802 de la American Federation of Musicians y el American Guild of Musical Artists (AGMA).

Sin embargo, el proceso fue desgastante para ambas partes, pues las acusaciones fueron graves en uno y otro sentido. Los trabajadores acusaban al gerente general Peter Gelb de derrochar dinero. Y la administración del Met argumentaba que se estaba gastando demasiado en salarios y prestaciones. Gelb informó que del total del presupuesto de esta casa operística, dos terceras partes se iban para salarios y prestaciones.

Riccardo Muti renunció ?a la Opera di Roma

El mayor experto en Verdi, y el más grande director vivo con que contaba Italia, renunció al cargo de director musical vitalicio que ocupaba en esa casa de ópera desde el 2011. Cansado de las huelgas y protestas, quien fuera obligado a suspender varias representaciones, y quien sufriera la agresión que significa que los sindicalistas hayan irrumpido en su camerino durante los ensayos de Manon Lescaut, se fue de Italia. Sólo regresará a su país, dijo, para atender a la orquesta juvenil Cherubini, que él fundó. El maestro seguirá radicado en Estados Unidos, dedicado a la dirección de la Orquesta Sinfónica de Chicago.

Festival Bayreuth, ?como un barco a la deriva

Desde hace tiempo se tiene la impresión de que el famoso Festival de Bayreuth, singular templo laico erigido en honor a Richard Wagner, que arrancó el 25 de julio su tradicional temporada, está punto de naufragar: funciona sin planeación, con representaciones mediocres si no es que ridículas , siguiendo en todo momento los caprichos de las codirectoras y bisnietas del genial músico alemán, Katharina Wagner y Eva Wagner.

Por eso las Wagner han sido criticadas hasta por su otrora protegido, Frank Castorf director del impresentable El anillo del nibelungo del año pasado de haber transformado la fiesta wagneriana en un festival medroso y aburrido . Tal vez por eso también el patronato del Festival Richard Wagner de Bayreuth anunció que este será el último año que Eva Wagner compartirá la dirección con Katharina, quien a partir del 2015 lo hará sola, lo que abre entre los wagnerianos enormes signos de interrogación acerca de si el remedio no será peor que la enfermedad.

Recordamos que en la edición anterior la mayoría de las obras provocó enérgicas protestas del público alemán uno de los más cultos por la poca calidad de las obras. Y resultó que esas mismas obras son las que se volvieron a poner en el 2014.

Para dar un solo ejemplo de las atrocidades contra Wagner (no sabemos si es complot contra el maestro): este año el festival fue inaugurado con la genial ópera Tannhäuser en la versión de Sebastian Baumgarten, a quien se le ocurrió que en vez de Monte de Venus (Venusberg), templo del amor, del placer, de lo más agradable para el ser humano, donde el héroe Tannhäuser se la pasa de lo lindo, fuera sustituido por una jaula que representa una planta de biogás... sí, de esas que son alimentadas ni más ni menos que con excrementos. ¿Así o más claro?

La muerte de Klinghoffer

Para el lunes 20 de octubre fue programado el estreno de la ópera La muerte de Klinghoffer (1991), obra de John Adams, que trata del asesinato brutal, injustificable, de un judío-americano a manos de terroristas palestinos. Por eso, ese día desde muy temprano a las afueras del Met de Nueva York ya se habían instalado cerca de un millar de personas. Hombres y mujeres enfurecidos quienes portaban pancartas que acusaban: Nazi ópera . El Met glorifica el terrorismo . Propaganda disfrazada de arte . Obra que humaniza a los terroristas .

Entre este millar de enardecidos ciudadanos se encontraban el ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, el ex gobernador George Pataki, más dos congresistas federales. Los manifestantes querían suspender la obra. Sin embargo, una larga tradición liberal arraigada en este país hace que en Estados Unidos exista la llamada Primera Enmienda; más allá de las pretensiones imperiales de su gobierno o de su clase política, establece que el Congreso no hará ley alguna por la cual se coarte la libertad de palabra o de imprenta, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente y para pedir al gobierno que repare agravios. Es decir, puestos en esta tesitura: el Met de NY y el autor John Adams están protegidos por la Primera Enmienda y los que están afuera del recinto también están en su derecho de protestar contra esta ópera.

Pero tanto escándalo ocultó su calidad. No permitió ver que se trata realmente de una obra menor a la que las protestas han engrandecido. En el interior del recinto no faltaron las protestas ni los agentes policiales que sacaron de la sala a los pocos que protestaban.

Por precaución, en el contexto del conflicto armado de aquellos días en la Franja de Gaza, recordemos que el Met de NY decidió cancelar la transmisión en vivo a 66 países (que involucra 2,000 recintos, entre ellos el Auditorio Nacional) programada para el 15 de noviembre porque según Peter Gelb, director general podría ser utilizada por grupos antisemitas .

La ópera de John Adams trata del asesinato, en 1985, de Leon Klinghoffer, un discapacitado de 69 años. Esto ocurrió mientras disfrutaba junto con su esposa Marilyn de un paseo a bordo del crucero italiano Achille Lauro. El barco fue secuestrado por terroristas palestinos, quienes dispararon a Klinghoffer y lo arrojaron por la borda junto con su silla de ruedas. Klinghoffer era un estadounidense común, sin pretensiones políticas o ideológicas, sin militancia y, sobre todo, no representaba ningún peligro militar...

A partir de esta tragedia, Adams construye su historia. Aquí comete su primer error: no toma en cuenta a la familia de Klinghoffer. Adams se va por la libre y crea una historia en la que incluye coros panfletarios que hablan a favor de la causa palestina y otros de la causa israelita.

El segundo error del señor Adams es que pretende ver a un grupo terrorista como representante del pueblo palestino. Olvida que palestino no es igual a terrorista. El mismo error comete cuando pretende que un judío americano sea la voz del pueblo israelita. Otro error de Adams es que pretenda dotar a la acción de los terroristas de un contenido racional que evidentemente no tiene y que busca construir un discurso justificatorio. Abusa de la verborrea. El argumento son meros golpes de efecto. A final de cuentas el Met tuvo razón al promocionar la ópera bajo el lema: Mírala y luego decide . El tiempo de esta obra pasó y las aguas volvieron a su nivel.

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