En México siempre nos gustaron los bandidos; todos tenemos un poco de bandidos en este país y la inspiración que provoca es por el descrédito del Estado , afirmó el documentalista Everardo González sobre la atracción que provoca Joaquín el Chapo Guzmán a la industria del entretenimiento.

Películas, libros, documentales, corridos y hasta playeras hacen tributo a uno de los criminales más sanguinarios y poderosos en la historia reciente, que fue capturado hace unos días por tercera ocasión.

La noticia de que la actriz Kate del Castillo sostenía una relación con el capo para llevar su vida al cine y el próximo estreno de Chapo, El escape del siglo (película a la que ya le cambiaron el nombre por El Capo) han puesto de moda la figura del criminal a nivel mundial.

Pero la realidad es que no ha estallado un boom sobre el Chapo de la magnitud del de Pablo Escobar, narcotraficante colombiano.

No he visto todavía un documental mexicano del Chapo. En Colombia, 20 años después de muerto Pablo Escobar, empezaron a hablar de él en la televisión. Quien haga una película del Chapo sin las fuentes va a hacer un panfleto , agregó el cineasta, quien terminó El Paso, un documental sobre periodistas que tuvieron que salir de México ante las amenazas en la guerra contra las drogas.

Hasta hace unos días, sólo se conocía la película mencionada, algún videohome y el documental The Legend of Shorty (La leyenda del chaparro) que, incluso, tiene una entrevista con el Chapo, aunque no salga él a cuadro.

No se conoce mucho del proyecto que prepara Kate del Castillo con el narcotraficante, sólo se ha viralizado una entrevista que le hizo el actor Sean Penn para Rolling Stone.

Según información oficial, el narcotraficante más buscado le mandó regalos y flores a Kate, y deja claro en un video que circula por la red que es exclusivo de Kate del Castillo Productions.

Hasta ayer, la actriz, que se prepara para dar vida a una ficticia Primera Dama en la serie de Netflix Ingobernable, y que está en pleno lanzamiento de un tequila, no había dado alguna declaración al respecto.

Sólo recibió una lluvia de comentarios en su Twitter oficial, algunos mostrando su apoyo y otros reclamándole que aceptara trabajar con un narcotraficante; incluso, algunos compararon el trabajo del periodista Julio Scherer y su entrevista al Mayo Zambada, prófugo de la justicia.

Pero es en la televisión donde ser narco es símbolo de fama y poder, hasta se les identifica con héroes. Series como El señor de los cielos, por mencionar alguna, presentan a los narcos como inteligentes, guapos y de buenos sentimientos; el gobierno es inepto y corrupto. Actualmente las series de narcos están de moda y tienen gran rating.

El Chapo personifica, en letras mayúsculas, el fracaso del Estado mexicano

El mundo del arte tampoco se encuentra lejos del Chapo y el narco. Algunos artistas se han inspirado en la imagen del criminal para crear obras.

Más allá de su potencial importancia iconográfica dentro de cierta producción artística muy específica, creo que el Chapo representa, de forma incontestable, las contradicciones inherentes en un sistema político tan degradado e insostenible como el de este país. Representa la ingobernabilidad, la ineptitud y la incapacidad de controlar un territorio en guerra, que las autoridades mexicanas han demostrado una y otra vez en distintas circunstancias. El Chapo es el triunfo del absurdo en un contexto imposible , dijo el artista mexicano Joaquín Segura.

Las fugas de película del Chapo, recapturas y su imagen de héroe son materia prima para la creación.

Personifica al poder mismo y su estructura falible; una mitificación contemporánea del salvaje ingobernable. A final de cuentas, estos son grandes temas en el imaginario colectivo de nuestros tiempos. El Chapo personifica, en letras mayúsculas, el fracaso del Estado mexicano. De ahí, la fascinación que genera, no sólo en ciertos productores culturales, sino en la población en general , agregó.

El Chapo tiene ritmo

En la música, el Chapo cuenta con infinidad de narcocorridos, muchos artistas han hecho el suyo, incluso sobre su recaptura hace unos días.

El servicio de música vía streaming, Spotify, lanzó una recopilación de canciones llamada La captura , con temas relacionados con la policía, los narcos y la caspa del diablo .

Por desgracia, creo que la narcocultura está muy arraigada. El tema Chapo es lo de hoy. De alguna manera ya lleva años, desde Los Tigres del Norte. (Los narcos) son como ese antihéroe que se opone y vence, de cierta manera, al sistema , explicó el compositor y músico mexicano Fratta.

Para el cantante, en el fondo, todos somos o queremos ser ese personaje que se salta la valla de lo establecido.

En lo personal, lo dejo en el terreno de lo anecdótico y nunca tocaría el tema en mi música. Creo que tiene más arraigo en la música de banda, norteña o campirana. El pop o la música citadina, por decirle de alguna manera, se centra más en el consumo o sus efectos en la persona y no en el tráfico y los narcos , afirmó.

Un personaje de cualquier novela

En el terreno de las letras, los libros sobre el narco se venden como pan caliente, por lo que la industria encontró desde hace unos años una mina de oro en los narcolibros .

Diría que, a fuerza de padecer los efectos de sus actividades, en los últimos años una buena cantidad de escritores de novela y cuento se han visto obligados a usar la literatura como un objeto de exorcismo y denuncia, pero partiendo de que dichos relatos sean, ante todo, relatos correctamente realizados. En mi caso y te hablo de No manden flores, una novela que yo jamás pensé escribir cada vez que preguntaba a mis conocidos en el Golfo de México cómo les iba, me contaban alguna historia de horror e impunidad. Tantas historias del 2005 a la fecha, vividas por mis amigos y seres cercanos, me fueron empujando a escribir sobre el tema y a buscar un mecanismo para lograr que el lector sea capa de bucear en ese horror sin ahogarse , dijo el escritor Martín Solares.

La palabra narco se ha vuelto un cliché que nos impide entender la complejidad, los niveles y la ramificación de la delincuencia en todas las clases sociales de nuestro país. Que eso siga empeorando es lo que debemos impedir , agregó el entrevistado.

Pablo Escobar tardó 20 años después de su muerte en convertirse en objeto de culto , con playeras, cuadros, gorras, series de televisión, películas, libros y muchos productos más. Pero en el caso de el Chapo Guzmán, su fama fue inmediata; sus fugas y los tiempos de Internet convirtieron al criminal en un héroe instantáneo; su figura de inmediato se ligó al entretenimiento con películas, programas de televisión, playeras, disfraces y hasta apps.

Pero, ¿qué le falta a el Chapo para convertirse en una leyenda del crimen como Pablo Escobar? Para saberlo faltan 20 años.

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