Hay una concepción del Estado muy acotada sobre los museos públicos y los privados. Es esencial mirar más allá del origen de los recursos con los que opera cada uno de ellos, sean estos gubernamentales o de la iniciativa privada, y es preciso abandonar la determinación nominal de “museos públicos” destinada únicamente para aquellos recintos que se valen de los dineros del gobierno.

Denominar a los unos como museos gubernamentales, y no públicos, permitirá entonces comprender que los recintos con un capital privado también son museos públicos.

Pero no se trata únicamente de cambiar la denominación, sino de comprender que aquellas instituciones museísticas determinadas por el Estado como privadas también cumplen con la misión pública de atender a las audiencias, ser garantes del derecho humano del acceso a la cultura, generar programas educativos, de sentido de comunidad y consciencia crítica, así como resguardar patrimonio, ser parte integral de las estrategias de turismo y generar riqueza.

“Quizá desde allí es donde podemos ver el valor que tiene muchos museos llamados privados que verdaderamente están dando un beneficio a la población mexicana. Sí debería ser responsabilidad del gobierno asegurarse que no desaparezcan. El caso más notorio es el del Papalote Museo del Niño, con una incongruencia de parte del gobierno, donde, por un lado, está dejando de dar un apoyo a un museo histórico que existe desde los 90 y están generando un museo semejante”, declaró el doctor en Historia del arte Luis Vargas Santiago, miembro del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, en conversación con la curadora y gestora cultural Paula Duarte, coordinadora del Instituto de Liderazgo en Museos.

Este conversatorio fue organizado por el Museo del Virreinato en San Luis Potosí a propósito de la declaratoria este lunes y martes en Estados Unidos como Día de la Defensa de los Museos (#MuseumAdvocacyDay) por la Asociación Americana de Museos para pedir al Congreso de país vecino recursos públicos para el respaldo de museos que se tambalean por los efectos económicos de la pandemia. Fue el pretexto para llevar este paradigma al caso mexicano sobre la situación de los museos.

“Lo que vemos con gran preocupación no es solamente el poco apoyo sino la poca escucha. Hemos realizado muchísimas charlas y alianzas internas, pero hemos encontrado muy poca interlocución con el gobierno federal. Por un lado tenemos la crisis que ya está muy a fondo, también hay una gran incertidumbre en la contratación del personal especializado de los museos en el caso de los Capítulo 3000 con el gobierno, pero además de eso tenemos esta poca escucha que no nos da ninguna salida”, opinó, por su parte, la curadora Paula Duarte.

Y es que indicó que las peticiones a oídos sordos no solamente tienen que ver con los recursos sino con la luz verde para la apertura de los complejos culturales tanto como se permite la operatividad de giros como los de las plazas comerciales. Asimismo, añadió, el trabajo legislativo para una ley de mecenazgo podría ser una postura firme sobre el apoyo de la iniciativa privada para las entidades culturales. Pero no ha habido respuesta a ninguna alternativa.

Luis Vargas Santiago, refirió que a pesar de los recortes presupuestales “quizás no vayan a desaparecer el Museo Nacional de Antropología o el Museo Nacional de Arte, pero sí los dejan en condiciones paupérrimas porque no están trabajando con recursos para sus colecciones y otros programas”. Estimó que los museos atraviesan la peor crisis desde la fundación de la Secretaría de Educación Pública, prácticamente hace un siglo.

Finalmente, coincidieron los interlocutores, junto con Brasil, México es el país en la región que peor se ha desempeñado durante la pandemia si a apoyos al sector cultural se refiere.

Tres ejemplos de medidas en países de Iberoamérica:

Los museos, tanto los gubernamentales como los privados, atraviesan la peor crisis desde la fundación de la Secretaría de Educación Pública, prácticamente hace un siglo, estiman analistas.

Chile: El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio creó el Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC), que el año pasado destinó cerca de 8,000 millones de pesos chilenos (casi 233 millones de pesos mexicanos) para el apoyo a 124 espacios y organizaciones culturales, salas de cine y teatro.

España: En mayo pasado el Congreso de los Diputados aprobó un Real Decreto-Ley por una cantidad de 76.4 millones de euros (más de 1,900 millones de pesos) para el apoyo de las industrias culturales diversas: del libro, la música, las artes visuales, escénicas y audiovisuales.

Colombia: El Ministerio de Cultura ha desarrollado convocatorias en 2020 para proyectos de museos privados y mixtos en favor de su reapertura, reactivación y adaptación de los recintos.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx