Los mexicanos tuvieron dos gratas noticias en el mundo de la ópera en el 2014: el éxito ya inobjetable del tenor Javier Camarena en el Met de Nueva York y el anuncio del debut de Cassandra Zoé para febrero próximo. Sin embargo, el campo de la ópera es más que un grupo de mexicanos emprendedores que se abren paso en las grandes ligas del canto mundial a golpe de talento y esfuerzo.

Esta selección de lo mejor del 2014 es totalmente subjetiva, es lo que a mí me gustó más, sobre todo en las transmisiones en vivo HD Live al Auditorio, pero también en videos que me hicieron llegar o que bajé de la red.

1. Macbeth. Impresionante ópera de Verdi basada en la tragedia de Shakespeare con la que inició el Met de Nueva York sus transmisiones en vivo al Auditorio Nacional. Esta obra es capaz de maridar de manera magistral el profundo contenido shakesperiano (auténtica cátedra de ciencia política) con la belleza de la música, la excelsitud de las voces y la admirable producción. Macbeth también expone el real poder de las mujeres.

El foco de atención en esta puesta en escena fue Anna Netrebko en el papel de Lady Macbeth, a la que vimos más madura, más metida en estos papeles que demandan una gran carga actoral. Zeljko Lucic fue Macbeth, un personaje bastante bien resuelto.

2. Werther: electrizante puesta en escena. Cuando un hombre no se encuentra a sí mismo, no es capaz de encontrar nada , es una de las hermosas frases que definen esta ópera de la más pura esencia romántica. Muestra la insatisfacción con la vida que sufre el personaje principal de la ópera de Jules Massenet, Werther, encarnado de una manera admirable por el tenor alemán Jonas Kaufmann, de voz oscura, potente, llena de matices, gran legato, quien además tuvo una actuación inmejorable, en la que caracterizó estupendamente al joven romántico atormentado por el amor, disgustado con la vida, libertario.

3. Los maestros cantores de Nüremberg. De la autoría de Richard Wagner, esta obra es de las más bien logradas en la historia de la música. Además, fue estupendamente llevada a escena en el Met de NY, que con ella cerró el año estupendamente bien.

Los maestros cantores de Nüremberg (Die Meistersinger von Nürnberg), ópera en tres actos de Richard Wagner estrenada en 1868. Aparte de ser un monumento musical de los más grandes, brillantes y bien logrados que se han escrito, sirvió al autor para ajustar cuentas con uno de sus más enconados detractores, el crítico musical Eduard Hanslick, quien aparece en la obra con el nombre de Sixtus Beckmesser, personaje ridículo y mezquino.

Participaron: la soprano Annette Dasch como Eva. El barítono Johannes Martin Kränzle fue Beckmesser, Michael Volle actuó como Hans Sachs, el tenor Johan Botha como Walter, entre otros buenos cantantes.

4. Las bodas de Fígaro. Se ha pensado en ella como un drama divertido, pleno de situaciones chuscas, sin reparar en que en realidad se trata de un complot de los sirvientes en contra del derecho de pernada, que el señor de la casa quiere ejercer con una mucama.

Hoy es difícil visualizar la pretensión de los amos feudales que se arrogaban el derecho de la primera relación sexual de una muchacha. Pero en su tiempo constituía una afrenta a la que debían someterse los siervos. Contra esto se rebelan los sirvientes del Conde de Almaviva, en el marco tan delicado y peligroso que les permite su condición subordinada. Ildar Abdrazakov y Marlis Petersen interpretan a Fígaro y Susana, respectivamente, quienes van a casarse.

5. Hacia fines de abril, el tenor mexicano Javier Camarena estremeció el Met. El público pidió al mexicano repetir un aria ( bisar ), algo que sólo le han pedido a otros dos tenores de talla internacional: Luciano Pavarotti y el peruano Juan Diego Flórez.

Esto ocurrió en una escena de La Cenicienta, el viernes 25 de abril. Por supuesto que Javier hizo derroche de talento y gracia y se consagró definitivamente entre los neoyorquinos. Habrá que esperar las próximas temporadas, cuando todo este esfuerzo cuaje en contratos para más presentaciones en el recinto de Lincoln Center.

Por eso, la gran noticia de esos días (dicha en boca del más importante crítico de The New York Times) fue que Javier Camarena emerge como tenor principal en el Met de Nueva York.

El tenor mexicano enloqueció al público neoyorquino por la interpretación del aria del segundo acto de La Cenicienta Si, ritrovarla io giuro (Sí, juro que la encontraré). Hacia fines de este año, las noticias que llegaban de España hacían ver que Camarena se había convertido en el cantante de moda .

6. La Bohème en el Auditorio Nacional, deliciosa puesta en escena. El escenario del Auditorio brindó aire a la escenografía de esta ópera. En el papel protagónico tuvimos a Ramón Vargas, del que hay que admirar la belleza de su voz, el manejo de su técnica y su capacidad histriónica, virtudes dispuestas en un balance impecable. La puesta en escena en el recinto de Reforma dejó claro que se puede hacer ópera en este espacio y que hay público para tales representaciones en el marco de su proyecto Opera en Vivo.

La obra contó con un elenco estelar: el papel de Mimì (la modista) fue interpretado por la veracruzana Olivia Gorra. La cantante española Ainhoa Arteta fue Musseta, la atractiva, coqueta, irreverente novia del pintor Marcello. Y George Petean interpretó a un Marcello viril, simpático, bien actuado.

El resto del elenco no desmereció: Rosendo Flores, Jesús Ibarra... Los coros estuvieron muy bien y la orquesta inmejorable, dirigida por el serbio Srba Dinic, quien consintió a los artistas, quien no les echó la orquesta encima.

ricardo.pacheco@eleconomista.mx