En el mundo entero hay jóvenes publicando y leyendo a Reyes. Hay diversos centros de Alfonso Reyes, en Brasil, en España. Siento que el abuelo ahorita está haciendo como el Alka-Seltzer. Yo imparto tres cursos en la Capilla Alfonsina y cada vez veo que van más jóvenes , dice Alicia Reyes, nieta del, acaso, más importante intelectual que ha dado nuestro país, don Alfonso Reyes.

Los ojos de Alicia brillan. No el dolor que sale en lágrimas sino la irrupción cristalina de la vida que a veces se nos desborda cuando nuestro corazón hace erupción. Alicia lee unas líneas que le escribió su abuelo cuando niña, mismas que la conmueven, emoción que ni el paso del tiempo ha logrado atenuar, no obstante se ve contenta, ataviada con un elegante saco color rosa mexicano. Alicia lee el final de la carta: ojalá te despiertes mañana a la razón: tu abuelito que te quiere, Alfonso , dice.

Llevar el apellido Reyes ha sido para doña Alicia un honor y una misión de vida y por eso la complace tanto el interés creciente que los jóvenes (y otros no tan jóvenes) tienen en la obra de su abuelo y también que varias instituciones (de las más importantes del país) se hayan interesado en aportar su nombre y sus recursos para la publicación en siete tomos de los Diarios de Alfonso Reyes, que están listos y se publicarán en septiembre próximo con ediciones cuidadas y prologadas por escritores y académicos de renombre como Javier Garcíadiego y Adolfo Castañón.

Es la coronación de toda mi misión alfonsina. El murió dos días después de la navidad de 1959. Esa noche, me llevó a la terraza después de la cena de navidad y me dijo: ‘dos cosas te encargo: a tu abuela y a mis libros’. Y heme aquí , nos platica la escritora y principal difusora del pensamiento y de la obra alfonsina.

Alicia Reyes ha cuidado por varias décadas la herencia intelectual de don Alfonso manteniendo las puertas abiertas de la Capilla Alfonsina, institución educativa que originalmente era la casa de Alfonso Reyes, en la colonia Roma, y que fue bautizada así por el editor y escritor español Enrique Díez-Canedo, quien comparó el ambiente de tranquilidad que se respira en la biblioteca personal de don Alfonso (amplia y de dos pisos) con un verdadero templo del saber .

Todavía me falta un pasito más para decir ‘misión cumplida’ -confiesa Alicia pero no quiere darnos más adelantos-. Vamos a descubrir en los Diarios sus emociones, sus tristezas, sus pasiones consumadas, hasta dos días antes de su muerte ocurrida en 1959. Será un muy buen material de estudio , afirma.

Siete tomos para los Diarios de Alfonso Reyes

Javier Garcíadiego, uno de los más importantes investigadores de Reyes, menciona que más que unos Diarios, estos son la historia cultural de la primera mitad del siglo XX. Si usted creía encontrar al Reyes gordito y bonachón se va a encontrar con una sorpresa pues aparece más bien un hombre realmente fascinante con una vida trágica desde la muerte de su padre, el general Bernardo Reyes , acota.

En los Diarios vierte situaciones cotidianas: qué leía, quién lo visitaba, qué autores jóvenes que con el tiempo se harían grandes le pasaban sus manuscritos en espera de un comentario, cuáles eran sus preocupaciones. Don Alfonso dormía a las dos de la mañana, era hipocondríaco, un enamorado (en el sentido lúdico), escribía mucho sobre Luzbella , un amor que dejó en Brasil , dice.

La edición de los volúmenes tuvo un costo de 1 millón 750,000 pesos para editar 2,000 ejemplares por tomo, en los que se cubren los pasos del escritor a partir de sus años formativos hasta su muerte. Los encargados de compilar y presentar cada tomo son: (I) Alfonso Rangel Guerra, (II) Adolfo Castañón, (III) Jorge Ruedas de la Serna, (IV) Alberto Enríquez Perea, (V) Javier Garcíadiego, (VI) Víctor Díaz Arciniega, y (VII) Fernando Curiel con Belem Clark de Lara.

En la firma del Convenio participaron Alicia Reyes (Capilla Alfonsina), Consuelo Saizar (CONACULTA), José Narro Robles (UNAM), Joaquín Díez-Canedo (FCE), José Moreno de Alba (Academia Mexicana de la Lengua), Enrique Fernández Fasnacht (UAM), Javier Garcíadiego (COLMEX), Teresa Vicencio Álvarez (INBA) y Alfonso Guerra Rangel (UANL).