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¿Quién paga si la IA desplaza empleos? Mexicanos prefieren proteger puestos a pagar más impuestos
Una encuesta en México publicada por el BID encontró mayor respaldo a exigir que las empresas conserven empleos ante la IA que a financiar subsidios con impuestos a trabajadores.
Un estudio publicado por el BID examinó qué medidas prefieren los participantes en México ante una posible reducción del empleo por inteligencia artificial.
Ante la posibilidad de que la inteligencia artificial sustituya a trabajadores, 73.3% del grupo mexicano de control de una encuesta eligió exigir a las empresas que conserven empleos mientras que solo 8% prefirió aumentar los impuestos a quienes sigan trabajando para financiar subsidios a quienes pierdan su puesto.
De acuerdo con el informe Regulating AI Displacement. Public Demand, Institutional Credibility, and the Politics of Employment Protection in Latin America, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), otro 18.7% del grupo mexicano de control prefirió evitar tanto nuevas regulaciones como aumentos de impuestos ante la pérdida de empleos por la IA.
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Maria Victoria Rosino, investigadora de la Universidad de San Andrés, y Carlos Scartascini, investigador del BID, analizaron cómo responden los ciudadanos ante un escenario en el que la IA realiza tareas que actualmente hacen las personas y reduce la cantidad de empleo necesario.
La encuesta reunió 3,996 respuestas de adultos en cuatro países latinoamericanos durante 2025, mediante el Proyecto de Opinión Pública de América Latina, conocido como LAPOP. México aportó 998 participantes, de los cuales 251 fueron asignados al grupo de control al que corresponden los porcentajes.
Este grupo recibió una definición básica de IA antes de responder. Los demás participantes leyeron también titulares periodísticos sobre posibles efectos de la tecnología en el trabajo, como parte de un experimento para identificar cambios en sus preferencias.
El alcance de los resultados está delimitado por la composición de la muestra. Aproximadamente 60% tenía estudios superiores al bachillerato. Los autores advierten que las respuestas reflejan las preferencias de un segmento urbano más educado y no pueden generalizarse a toda la población mexicana.
Conservar el puesto
La opción más elegida en México proponía “regulaciones que obliguen a contratar trabajadores y conservar empleo”. Su aplicación colocaría en las empresas la obligación de mantener el trabajo ante la automatización.
El respaldo a esa alternativa también predominó en los demás países. En Colombia alcanzó 78.6% y en Argentina, 65.7%. Brasil registró 71.7%, ligeramente por debajo del resultado mexicano.
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La preferencia por conservar puestos apareció incluso entre quienes consideraban que su trabajo estaba a salvo de la IA. En el grupo de control conjunto de los cuatro países, 70.2% de esas personas eligió la protección laboral. Entre quienes se percibían reemplazables, la proporción ascendió a 75 por ciento.
Rosino y Scartascini vinculan la preferencia por preservar el empleo con una posible desconfianza en la capacidad gubernamental para entregar algún tipo de compensación.
“Una interpretación es que, cuando los ciudadanos dudan de la capacidad del Estado para recaudar impuestos y entregar transferencias eficazmente, la protección visible del empleo puede servir como una forma de seguro más confiable, aunque no podemos probar directamente este mecanismo con los datos disponibles”, escribieron los investigadores.
¿Quién paga el subsidio?
La alternativa fiscal planteaba “aumentar los impuestos a los que trabajan para subsidiar a los desempleados”. Esa formulación asociaba el apoyo económico con una mayor contribución de quienes mantuvieran trabajo.
El 8% registrado en México fue igual al de Brasil. En Argentina y Colombia, la opción obtuvo 3.6% en cada país.
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El poco respaldo también se observó entre personas que podrían recibir el subsidio. Para el conjunto de los cuatro países, la alternativa obtuvo 4.35% entre desempleados y 5.96% entre quienes trabajaban.
Los investigadores también probaron si la información sobre IA modificaba las respuestas. Leer titulares alarmistas o mensajes que situaban los efectos laborales importantes en un futuro más lejano no produjo cambios estadísticamente significativos en las preferencias promedio respecto del grupo de control.
“A lo largo del análisis medimos preferencias de política declaradas en el contexto de una encuesta. Si estas se traducen en comportamiento electoral real, cabildeo o presión para cambiar políticas es una cuestión distinta que no podemos abordar con los datos disponibles”, precisaron Rosino y Scartascini.
rodrigo.riquelme@eleconomista.mx