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Tecnópolis

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Directivos mexicanos defienden mantener la inversión en IA pese al desplome de las acciones tecnológicas

Directivos de las mexicanas GBM y Arkham defienden mantener la inversión en inteligencia artificial para reducir costos y aumentar ventas después de la caída de 5.5% del índice Nasdaq durante la jornada de este jueves 5 de noviembre.

Foto: AFPAFP

La fuerte caída de las acciones tecnológicas en Estados Unidos puso bajo presión la apuesta empresarial por la inteligencia artificial. Ante las dudas sobre cuánto rendirán las inversiones en esta tecnología, directivos del sector financiero y del desarrollo de IA en México defienden mantener los proyectos por su potencial para reducir costos y aumentar ventas.

El índice Nasdaq Composite perdió 5.5% y el S&P 500 retrocedió 4.4% durante la jornada bursátil del jueves 5 de noviembre. Las ventas reflejaron preocupaciones sobre el retorno del gasto en IA y posibles restricciones a nuevos centros de datos después de las elecciones estadounidenses.

En entrevista con El Economista, Andrés Olea Falomir, vicepresidente de Productos Financieros de GBM, advirtió que el apalancamiento de algunos inversionistas puede intensificar las caídas. El directivo prevé que continuará la volatilidad, aunque considera que las utilidades de las empresas tecnológicas respaldan la inversión a largo plazo.

Mauricio Sepúlveda, fundador y director ejecutivo de Arkham Technologies, explicó que la permanencia de su compañía mexicana en el mercado de IA depende de construir un negocio capaz de generar utilidades mediante aplicaciones que mejoren las operaciones de sus clientes.

Ventas y apalancamiento

Olea advirtió que las ventas de fondos apalancados contribuyeron a la presión sobre las acciones tecnológicas. Según Reuters, varias plataformas de fondos habían reducido su apalancamiento en las semanas previas, y Goldman Sachs reportó que el 5 de noviembre algunos fondos vendieron acciones de grandes proveedores de nube que habían comprado apenas un día antes. Walleye Capital, con unos 17,000 millones de dólares bajo administración, anunció que reduciría su negocio de inversiones en acciones y devolvería parte del capital a sus inversionistas.

El apalancamiento permite aumentar una inversión mediante dinero prestado o instrumentos financieros. También amplifica las pérdidas en caso de una cáida. Cuando las acciones compradas con crédito bajan, el intermediario puede exigir garantías adicionales o vender los títulos para cubrir el préstamo, de acuerdo con la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos.

Esas ventas pueden añadir presión a los precios. Reuters reportó que Nomura calculaba durante la sesión que los fondos cotizados apalancados tendrían que vender alrededor de 47,000 millones de dólares en acciones al cierre para ajustar sus carteras, una estimación, concentrada principalmente en fondos tecnológicos y de IA.

Olea considera que la salida de inversionistas especulativos puede prolongar el ajuste. “Yo veo que la volatilidad va a continuar, o sea, muchas veces los precios bajos tienen como efecto precios más bajos porque la gente vende porque la bolsa baja”, dijo.

El directivo descartó que haya estallado una burbuja de IA y aseguró que las empresas tecnológicas siguen reportando crecimiento y utilidades. También sostuvo que las decisiones empresariales se toman con horizontes de cinco a 10 años, durante los cuales esperan recuperar el gasto en infraestructura.

Olea defendió la relación financiera entre quienes desarrollan IA y sus proveedores de infraestructura. Un ejemplo es el circuito entre Nvidia, OpenAI y Oracle. Nvidia anunció en septiembre de 2025 su intención de invertir hasta 100,000 millones de dólares en OpenAI conforme se desplegaran sus sistemas.

OpenAI, a su vez, contrata capacidad de cómputo a Oracle, que utiliza equipos de Nvidia para prestar ese servicio. Así, el fabricante de chips financia a una empresa cuya demanda genera compras de sus propios productos. Olea considera que estos acuerdos permiten coordinar las inversiones necesarias para desarrollar y operar la IA.

Olea advirtió que algunos inversionistas prefieren empresas que gastan menos en IA porque conservan más dinero y evitan comprometerlo en proyectos cuyo retorno todavía es incierto. El directivo advirtió que frenar esas inversiones puede dejar a una compañía en desventaja frente a competidores que utilicen la tecnología para reducir costos o vender más.

“Las empresas que no estén ahorita apostando en esto, pues van a pagar el costo de quedarse atrás en dos o tres años”, dijo.

Utilidades a largo plazo

Mauricio Sepúlveda ubicó la continuidad del negocio de IA en la capacidad de obtener ingresos de clientes que encuentren beneficios en sus operaciones. Explicó que fundó Arkham hace tres años y que busca evitar un crecimiento dependiente de levantar capital continuamente y consumirlo para expandirse.

El modelo que describe, basado en el de la estadounidense Palantir, combina una plataforma tecnológica con ingenieros que trabajan dentro de las empresas. Según el directivo, los precios se vinculan con el valor esperado de cada aplicación y se adaptan al problema del cliente.

Para explicar por qué sigue viendo oportunidades de inversión en este sector, relató que un responsable de cadena de suministro calculó ahorros potenciales de unos 40 millones de dólares mediante un modelo de optimización logística con IA. El directivo destacó que el trabajador pudo realizar ese análisis sin saber programar, utilizando su conocimiento del negocio. La siguiente etapa, explicó, consiste en aplicar los cambios y medir sus resultados.

“Estamos viendo operadores que conocen su negocio, pueden tomar decisiones a escala y haciendo análisis a escala que antes no eran posibles, pero sobre todo el resultado de ese análisis, llevarlo a la operación y empezar a implementar esas mejoras y monitorearlas”, dijo Sepúlveda.

Olea identificó un riesgo para la continuidad de estas inversiones si la caída bursátil reduce el patrimonio de los hogares estadounidenses y estos recortan su consumo. Una menor demanda podría llevar a las empresas a ajustar sus presupuestos.

Pese a ese riesgo, el directivo prevé que la inversión en IA continuará en el mediano y largo plazo. Considera que las empresas privadas latinoamericanas pueden desarrollar sus proyectos con menor exposición directa a la volatilidad de las grandes tecnológicas cotizadas.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

Reportero de Tecnología

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