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Política

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Salud infantil en México: Acceso desigual en vacunación y seguridad alimentaria

En los años recientes se han observado avances en la cobertura de salud en la infancia y la adolescencia; pese a ello todavía existen importantes brechas en vacunación, nutrición y acceso efectivo a servicios de salud.

Ilustración EE: Nayelly Tenorio

El acceso a la salud de niñas y niños en México se sostiene sobre una base institucional amplia, pero con desigualdades persistentes en cobertura, uso efectivo de servicios y calidad de atención. 

En el marco del Día del Internacional de la Salud, que se conmemora cada 7 de abril, se observa que uno de los grandes retos que enfrenta el sistema de salud mexicano es garantizar a todas las infancias y adolescencias servicios de salud básicos de manera universal; desde vacunas, laboratorios, seguimiento oportuno y seguridad alimentaria. 

Especialmente se observa la necesidad de poner el foco en los menores de edad que pertenecen a grupos vulnerables: los hogares más pobres, las comunidades rurales o la población indígena o afrodescendiente. 

Brechas en prevención: vacunación desigual

Uno de los principales retos es la cobertura preventiva, particularmente la vacunación. 

Aunque México cuenta con un esquema universal –lo que significa que todos los menores deben recibir de manera gratuita las vacunas indicadas para su edad–, los datos más recientes muestran que la cobertura efectiva dista de los niveles recomendados por los organismos internacionales. 

Según la edición más reciente de la ENSANUT, sólo la mitad (49.4%) de las niñas y niños de un año tienen el esquema completo de vacunación recomendado para su edad.

Pero si consideramos sólo a la población indígena se observa que sólo 2 de cada 10 niños (19%) de esta edad cuentan con el esquema completo; si se considera sólo a la población rural este nivel es de 32 por ciento. 

Cuando se observan los factores declarados de las familias para realizar la vacunación, se observa que la disponibilidad de servicios de salud, la distancia geográfica y la calidad de la atención influyen en el uso real del sistema de salud. Incluso la desinformación o el desconocimiento se encuentran entre los factores que limitan la vacunación de los menores.

Seguridad alimentaria: brechas en nutrición

En materia de salud alimentaria, los datos muestran que México enfrenta un doble reto: persiste la desnutrición al mismo tiempo que incrementa el sobrepeso. 

Según ENSANUT 2020, en menores de cinco años la prevalencia de baja talla (indicador de desnutrición crónica) alcanza 13.9%, mientras que el sobrepeso y la obesidad afectan a 8.4% de este grupo.

Este doble desafío refleja problemas tanto de acceso a alimentos suficientes como de calidad nutricional.

Además, la desnutrición presenta fuertes desigualdades territoriales. En regiones como el sur del país, la población de infancias con baja talla puede superar el 20%, mientras que en zonas urbanas es considerablemente menor.

Estas diferencias evidencian que la salud infantil está estrechamente vinculada a condiciones socioeconómicas, respondiendo al mismo patrón que en materia de vacunación. 

En este sentido, la vacunación y la seguridad alimentaria (dos de los pilares fundamentales para la salud preventiva citados por la OMS) están limitados para gran parte de las niñas, niños y adolescentes.

Servicios de salud: acceso, disponibilidad y calidad

Las cifras de la ENSANUT también muestran que existen brechas importantes para el acceso efectivo, especialmente en comunidades rurales o con alta marginación, donde la infraestructura y el personal médico son insuficientes para atender a la población.

Se observa que cerca del 49% de la población se atiende en unidades públicas; entre las principales razones que citan para evitarlos están la falta de citas oportunas, la distancia larga para llegar a las unidades y los horarios inadecuados de operación.  

En este panorama, el sistema de salud mexicano enfrenta un desafío complejo: no basta con ampliar la cobertura nominal, sino que es necesario garantizar acceso efectivo, continuo y de calidad. Esto implica fortalecer la atención primaria, mejorar la prevención y cerrar brechas territoriales.

Licenciada en Economía y Especialista en el Género en la Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha complementado su formación con estudios en Periodismo Incluyente y de Derechos Humanos en la International Women’s Media Foundation. Actualmente es coconductora del podcast Futuro 2050 de El Economista, donde se exploran temáticas sobre tecnología, ciencia y sociedad.

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