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Política

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Río Tijuana: la crisis ambiental y sanitaria que cruza hacia Estados Unidos

En ambos lados de la frontera internacional se padece una severa crisis ambiental y de salud que urge desactivar. Durante las últimas semanas, se han incrementado las presiones de autoridades estadounidenses a México para que deje de verter aguas negras sin tratar al río y de sumar al muladar en el que se ha convertido el estuario de Tijuana, ya en suelo estadounidense, considerado el humedal costero más grande del sur de California.

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El desordenado crecimiento de Tijuana, Baja California, y malas decisiones en materia de saneamiento urbano han generado otro tipo de desplazamiento constante de México a Estados Unidos… y apesta.

A través del río que lleva el mismo nombre que la ciudad, diariamente atraviesan, de oriente a poniente, miles de litros de aguas negras hasta llegar a la frontera.

En ese lugar se topan con la Estación de Bombeo de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), la cual se usa para desviar la corriente hacia la costa, del lado mexicano, pero no logra impedir que miles de litros de aguas residuales escurran a suelo estadounidense.

En ambos lados de la frontera esos líquidos fétidos degradan todo lo que encuentran a su paso. Los expertos definen con claridad cuál es la situación: la contaminación ha escalado a grado tal, que la región padece una severa crisis ambiental y de salud que urge desactivar.

Durante las últimas semanas, al acercarse el inicio de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), se han incrementado las presiones de autoridades estadounidenses a México para que se detengan las descargas de aguas negras sin tratamiento al río y de sumar al muladar en el que se ha convertido el estuario de Tijuana, ya en suelo estadounidense, considerado el humedal costero más grande del sur de California.

El caótico crecimiento de la ciudad inició el problema

De acuerdo con el análisis “Frontera de destino. Historia migratoria de Tijuana en el siglo XX”, elaborado por la investigadora de la Universidad Autónoma de Baja California, Aída Silva Hernández, tan solo entre 1940 y 2000 ese municipio ubicado allí donde comienza la patria sumó un promedio de 9,986 nuevos residentes cada año, de los cuales 95% eran de nacionalidad mexicana.

En 2020, Tijuana tenía 1.9 millones de habitantes y se estima que actualmente es el lugar de residencia de alrededor de 2.2 millones.

Lo problemático es que la ciudad se ha expandido más rápido de lo que su infraestructura de drenaje y tratamiento puede procesar las aguas residuales.

Según el documento “Gran Visión Tijuana 2020” de CILA, se proyecta que la población de la ciudad crezca casi un 40% para 2050, lo que ejercerá mayor presión sobre un sistema ya frágil y aumentará el riesgo de contaminación transfronteriza.

Al respecto, Laurie Lynn Silvan, fundadora del Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental, A.C, subraya que, si bien el problema tiene que ver con la contaminación del río, tiene su origen en la falta de ordenamiento territorial, planeación y gobernanza.

El río es la base del sistema de drenaje

El problema tiene su origen hace décadas, cuando los tijuanenses decidieron convertir al río Tijuana en la base del sistema de drenaje de la ciudad para las descargas que no son captadas por el sistema de colectores.

En el extremo noreste de la localidad, en los límites con Tecate nace el Arroyo Alamar a donde descarga las aguas residuales tratadas de ese municipio y corren hacia Tijuana, buscando la salida al mar.

Ahí comienza a gravarse el asunto. En su trayecto recibe las descargas irregulares de los asentamientos regulares e irregulares y de zonas industriales hasta llegar a la frontera, donde la estación de Bombeo de la CILA se encarga de desviar las aguas hacia la costa, con escala en la planta tratadora de San Antonio de los Buenos y el cárcamo de Punta Bandera.

Según Hernando Durán, director de Tijuana Verde esa planta tiene una capacidad de alrededor 1,500 litros por segundo. Cuando rebasa esa cantidad el resto sigue su camino por el río hacia Estados Unidos.

Los flujos de aguas residuales tratadas son conducidos a través de una línea de tubería hasta el Océano Pacífico donde se descargan a través del emisor submarino de aproximadamente 5.6 kilómetros de longitud.

A la porción terrestre que sirve para conducir el afluente de la planta hasta la zona costera es conocida como Emisor Terrestre y está conformada por una tubería con una longitud de 3.7 kilómetros.

Del lado mexicano, el problema se sufre tanto en la costa como tierra adentro. Basta hacer un recorrido por las márgenes del río para darse cuenta de su magnitud y de qué es lo que lo ocasiona: decenas de fraccionamientos en lo alto de las cañadas orinando hacia el río.

El río desemboca en el mar, donde a simple mirada es posible apreciar el daño.

Los resultados del monitoreo prevacacional de playas en el estado de Baja California, Semana Santa 2026, realizado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) permiten asomarse a los daños.

Consignan como no aptas para el uso recreativo las playas Tijuana I (San Antonio del Mar), Baja Malibú y Playa Blanca.

Un año antes, es decir en la Semana Santa de 2025, fueron calificadas como no aptas para el uso recreativo Rosario I, Hotel Rivera y Rosarito III, en Playas de Rosarito; así como Tijuana I (San Antonio del Mar), Baja Malibú, Playa Blanca, Tijuana II (Parque México), Tijuana III (La Mojonera/ El Faro), Cañada Azteca y El Vigía, en la costa de Tijuana.

Lo alarmante, aunque hasta cierto punto normalizado por los bajacalifornianos, es que en algunos casos los registros de Número Más Probable (NMP) de enterococos superaban en esas dos mediciones los 14,000 por cada 100 mililitros.

Para que el agua de las playas sea considerada apta para el uso recreativo debe tener menos de 200 NMP por cada 100 mililitros.

La organización Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental, A.C en Tijuana realiza un monitoreo semanal de la calidad del agua en las playas de Baja California el cual puede consultarse en https://www.theswimguide.org/es/find

En el área hay 18 plantas de tratamiento de aguas residuales

Las cifras de calidad del agua de la Cofepris y la peste llevan a cualquier persona a preguntarse qué está pasando con el tratamiento de las aguas residuales.

De acuerdo con información de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT), en septiembre de 2025, había 18 plantas de tratamiento de aguas residuales, que en su conjunto tienen capacidad para procesar entre 3,400 y 3,600 litros por segundo, una cifra similar a la cantidad de aguas residuales que, según diversos cálculos genera la ciudad.

El problema es que las plantas no funcionan a su máxima capacidad. Es más, no todas funcionan.

Del total de plantas, seis cumplen con la Norma Oficial Mexicana 001_Semarnat-2021, entre ellas San Antonio de los Buenos, Arturo Herrera, La Morita y Rosarito Norte, que tratan la mayor parte (alrededor de 80%) de las aguas residuales tanto en Tijuana como en Rosarito.

Hasta septiembre de 2025 estaban fuera de operación cuatro, ocho operaban de manera intermitente y seis de manera regular. 

Tomando en cuenta esos factores, el gasto de tratamiento, es decir lo que realmente procesaba todo el sistema, era de alrededor de 2,700 litros por segundo.

La infraestructura se encuentra en estado crítico

Según el análisis “Crisis de Contaminación del Río Tijuana: Un Marco de Cinco Pilares para Soluciones Binacionales” realizado por la Fundación Prebys para la Cámara de Comercio Regional de San Diego, presentado en marzo de 2026, la infraestructura de aguas residuales de Tijuana se encuentra en estado crítico, caracterizada por un deterioro generalizado y una capacidad insuficiente en sus sistemas de recolección, bombeo y tratamiento.

Según el documento, más de tres cuartas partes de la red de alcantarillado requieren rehabilitación urgente.

Además, la mayoría de los colectores principales y secundarios de la cuenca del río Tijuana están dañados o han superado su vida útil.

El estudio identifica 55 de 72 tuberías que requieren atención inmediata.

También enfatiza que la empresa de agua y saneamiento de Tijuana enfrenta limitaciones financieras crónicas que limitan su capacidad para mantener operaciones confiables e invertir en mejoras de infraestructura a largo plazo.

Refiere que aproximadamente 96% de los ingresos de CESPT provienen de tarifas de servicio y recargos, sin embargo, estos ingresos son insuficientes para mantener las necesidades de mantenimiento o avanzar hacia una gestión proactiva del sistema.

Laurie Lynn Silvan, subraya que el problema de la contaminación en las costas no solo es ocasionado por las descargas de aguas al río Tijuana, sino de una gran cantidad de plantas de tratamiento de aguas negras de industrias y fraccionamientos residenciales, sin ningún tipo de regulación.

Subraya que la contaminación genera aerosoles que la población respira.

La contaminación en sur de California es grave

En Estados Unidos, la degradación se percibe principalmente en la costa. El estudio realizado por la Fundación Prebys antes citado indica que las playas en el sur del condado de San Diego, California, frecuentemente están cerradas, debido a la contaminación por aguas residuales que proviene de dos fuentes principales: descargas estacionales de aguas residuales crudas o parcialmente tratadas en el Océano Pacífico en Punta Bandera (planta de tratamiento de aguas residuales de San Antonio de los Buenos) y flujos transfronterizos continuos en el río Tijuana.

Dice que la capacidad de esa planta está limitada a 18 millones de galones por día (68.1 millones de litros). Aproximadamente 20 millones de galones (75.7 millones de litros) por día son enviados a la planta en tiempo seco y continuarán haciéndolo hasta que la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales (ITP) de South Bay se amplíe de 25 millones de galones (94.6 millones de litros) por día a 50 millones de galones (189.3 millones de litros) por día.

Según la EPA, el río Tijuana transporta el agua desde la ciudad de Tijuana, a través del valle del río Tijuana en el sur de California, y desemboca en el océano Pacífico. Si bien no se registran flujos transfronterizos durante un promedio de 212 días al año, las lluvias torrenciales provocan un promedio de 109 millones de galones diarios (unos 412.6 millones de litros) de flujo transfronterizo.

El análisis realizado por la Fundación Prebys refiere que el Estudio Binacional de Calidad del Agua del Río Tijuana contenido en la Minuta 320 de la CILA de 2021 proporciona un análisis integral de la cuenca del río Tijuana.

Según ese documento, hay excedencias generalizadas de los estándares de calidad del agua de Estados Unidos y México para bacterias indicadoras fecales, nutrientes y contaminantes orgánicos.

Los hallazgos incluyeron concentraciones de bacterias coliformes fecales que superaron con frecuencia tanto los estándares mexicanos establecidos en la NOM-001-SEMARNAT-1996, como los establecidos en la Ley de Agua Limpia de Estados Unidos para el contacto recreativo con el agua.

De la misma manera, las altas concentraciones de amoníaco, nitrógeno y fósforo totales indicaron un tratamiento insuficiente de las aguas residuales y los niveles de demanda química de oxígeno confirmaron la presencia de contaminantes orgánicos provenientes de aguas residuales domésticas.

El estudio presentado por la Cámara de Comercio Regional de San Diego es acompañado por una hoja de ruta para eliminar los flujos transfronterizos de aguas residuales durante periodos sin lluvia.

Concretamente propone contar con un plan de financiamiento confiable para infraestructura y rehabilitación de activos críticos; un programa modernizado de operación y mantenimiento y un esquema de gobernanza fortalecida y rendición de cuentas mediante una estructura de supervisión de dos niveles.

Además, establecer una estrategia de comunicación pública y transparencia reforzadas y acciones de manejo hídrico de largo plazo, reúso y planeación.

Laurie Lynn Silvan llama la atención en la degradación que ocurre en el estuario de Tijuana localizado al sur de Imperial Beach, que es el último estuario funcional del sur de California.

La solución debe ser integral, destacan 

Para Hernando Durán, director de Tijuana Verde la solución al problema pasa por cumplir con el programa de obras al que se comprometieron los gobiernos de Estados Unidos y México y que están listados en las actas de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, particularmente el acta 333 de diciembre de 205.

Además, hacer las inversiones necesarias para que el sistema de tratamiento de aguas residuales de la ciudad esté en condiciones de operar a su máxima capacidad.

Aunado a ello, será necesario realizar inversiones para reparar las fugas del sistema de drenaje menor y mayor para recuperar el líquido que actualmente no llega a las plantas de tratamiento y fluye por los arroyos que junto con los escurrimientos de los desagües clandestinos y de las colonias irregulares, son los que incrementan los caudales del río en tiempos de secas que es cuando no debería llevar corriente.

Endurecen exigencias para solucionar el problema

Durante los últimos meses, autoridades y organizaciones civiles han mantenido la exigencia de solucionar el problema.

En abril pasado, el senador por California, Adam B. Schiff, y el representante Juan Vargas, solicitaron formalmente que se contemplen acciones para solucionar la crisis ambiental transfronteriza.

En una misiva enviada al embajador Greer plantean que Estados Unidos solicite a México se comprometa en cuatro acciones concretas.

La primera consiste en crear un programa de financiamiento multianual para proporcionar apoyo financiero confiable para proyectos mexicanos que contribuyan a solucionar la crisis ambiental y de salud pública que se vive en la zona.

En segundo lugar, abrir una cuenta para reservas de mantenimiento según lo especificado en el memorándum de entendimiento firmado en julio de 2025 entre la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) y la Semarnat.

En tercer lugar, permitir que la EPA utilice los préstamos de NADBank como contrapartida para las subvenciones del Programa de Infraestructura Hídrica Fronteriza (BWIP). Con eso se permitiría a NADBank supervisar el proyecto durante la vigencia del préstamo.

Para proyectos en México, los fondos del BWIP deben ser igualados en una proporción de uno a uno por fuentes federales, estatales o locales mexicanas y deben apoyar infraestructura que proteja los afluentes comprometidos que desembocan en Estados Unidos.

La cuarta acción consiste en buscar un aumento en las asignaciones del Programa de Subvenciones para Infraestructura Hídrica Fronteriza entre Estados Unidos y México hasta 100 millones de dólares, y trabajar con los comités de asignaciones del Congreso para aprobar este financiamiento.

En julio de 2025, la secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) del Gobierno de México y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos de América, firmaron un Memorando de Entendimiento para atender la situación sanitaria y ambiental en la región fronteriza de Tijuana–San Diego.

En el documento se reafirman los compromisos para dar soluciones transfronterizas bajo el Acta 328, de la CILA para detener “de una vez por todas” el problema de las aguas residuales no tratadas que contaminan las comunidades costeras y que afectan la salud pública, además de dañar el medio ambiente en ambos lados de la frontera.

La Semarnat señaló además que se buscará ampliar la capacidad y la infraestructura de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de San Antonio de los Buenos, en el río Tijuana.

Para lograrlo se están explorando alternativas de financiamiento incluyendo apoyo de la Agencia de Protección Ambiental a través de los mecanismos existentes en el Banco de Desarrollo de América del Norte, una vez que se complete la evaluación técnica de su viabilidad por parte de la Comisión Internacional de Límites y Aguas de ambas naciones.

Mientras eso ocurre el agua sucia sigue fluyendo.

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Periodista mexicano, originario de Amealco, Hidalgo. Editor del suplemento Los Políticos de El Economista. Estudié Sociología Política en la Universidad Autónoma Metropolitana. En tres ocasiones he ganado el Premio Nacional de Periodismo La Pluma de Plata que entrega el gobierno federal. También fui reconocido con el Premio Canadá a Voces que otorga la Comisión Canadiense de Turismo, así como otros que otorgan los gobiernos de Estados Unidos y Perú.

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