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Falta de inversión hizo brotar el agua sucia de Guadalajara
En julio pasado el gobierno estatal anunció un plan de inversión por hasta 100 millones de pesos.
Ayer se realizó por segundo domingo consecutivo una marcha en Guadalajara para exigir agua limpia para la población.
La crisis hídrica que enfrenta la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) es resultado de décadas de desinversión en infraestructura, contaminación de las fuentes de abastecimiento, falta de modernización de las plantas potabilizadoras y deficiencias en la gestión pública, coincidieron especialistas en agua e ingeniería.
La crisis por el agua oscura y de mal olor en Guadalajara y sus alrededores tiene su origen en el lago Chapala, que tiene severos problemas de contaminación. Se conduce por un canal a cielo abierto que recibe descargas de aguas negras que incrementan su contaminación todavía más; se somete a proceso de potabilización en instalaciones deterioradas y se distribuye por una red que supera con mucho su vida útil.
Esa situación generó una crisis que llevó al gobierno del estado a anunciar, el pasado 6 de octubre, la suspensión temporal de la captación mediante el denominado sistema antiguo, que conduce agua desde el lago de Chapala por un tramo del río Santiago hasta la planta potabilizadora Miravalle.
De acuerdo con el director del SIAPA, Ismael Jáuregui Castañeda, resolver los problemas de la infraestructura requerirá una inversión superior a los 25,000 millones de pesos y un programa de obras que podría extenderse aproximadamente 18 años.
Los datos del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado dicen que se suministran aproximadamente 348.5 millones de metros cúbicos de agua al año a la zona metropolitana de Guadalajara, lo que equivale a 11.05 metros cúbicos por segundo, que provienen de cuatro fuentes de abastecimiento: dos superficiales y dos subterráneas.
Las fuentes superficiales son el lago de Chapala, de donde se extrae 60.2% (6.6 metros cúbicos por segundo) y la presa Elías González Chávez (también conocida como presa Calderón), que aporta 17.2% (1.9 metros cúbicos por segundo). Las subterráneas son un sistema de pozos de donde se obtiene 21.9% (2.4 metros cúbicos por segundo) y de manantiales, de donde se extrae 0.6% (0.07 metros cúbicos por segundo).
Francisco Núñez Escudero, titular del Sector Agua de la Secretaría de Economía, explicó que la falta de recursos para construir colectores y modernizar las plantas potabilizadoras se acumuló durante décadas, mientras aumentó la contaminación de las fuentes de abastecimiento. Esta combinación, dijo, rebasó la capacidad de la infraestructura existente para tratar el agua que actualmente reciben los sistemas de distribución.
Por su parte, Luis Robledo Cabello, miembro del Comité del Agua del Colegio de Ingenieros Civiles de México, consideró que un nuevo acueducto para abastecer de agua a Guadalajara desde el lago de Chapala requeriría una inversión estimada de entre 12,000 y 13,000 millones de pesos, recursos que difícilmente podrían cubrir los municipios con las tarifas actuales, por lo que sería indispensable el respaldo del gobierno federal.
Según el Plan Hídrico del Gobierno de Jalisco entregado al Congreso local, un nuevo acueducto sustituto de Chapala a Guadalajara costaría unos 11,922 millones de pesos.
Concesiones y plantas de tratado
María del Carmen Carmona, académica de la UNAM, sostuvo que la principal dificultad para resolver el problema es la falta de mecanismos eficaces de coordinación intermunicipal, pese a que los municipios tienen la obligación constitucional de prestar el servicio de agua potable.
Señaló que la solución no puede recaer exclusivamente en un ayuntamiento, un gobierno estatal o la Federación, debido a que el ciclo del agua y las cuencas rebasan los límites administrativos.
Por otro lado, planteó como una de las acciones a realizar, el que se revisen las concesiones para el aprovechamiento del agua y verificar las condiciones en que operan las plantas de tratamiento.
La especialista consideró necesario conocer cuántas instalaciones existen, cuáles están funcionando y por qué algunas han dejado de operar. Asimismo, señaló que debe fortalecerse el control de las descargas contaminantes que pueden afectar la calidad de las fuentes de abastecimiento.
En julio pasado se anunció en Jalisco un plan emergente que contempla un gasto de alrededor de 100 millones de pesos para rehabilitación de infraestructura.
El objetivo es construir en un lapso de tres meses 40 plantas potabilizadoras, de las cuales seis serán portátiles para que sean itinerantes, así como la distribución de agua por pipas o llenado de garrafones.
El plan de rehabilitación de infraestructura hídrica constituye la segunda etapa del Plan Emergente para la ciudad Agua Limpia y contempla una inversión de 5,000 millones de pesos para obras de rehabilitación del sistema de abasto.