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Exportan desde México técnicas para instalar laboratorios de drogas
México se consolidó como uno de los principales centros mundiales de producción y expansión de metanfetamina, según la ONUDC, al tiempo que enfrenta una creciente crisis de salud pública derivada del consumo de esta droga.
Durante años el gobierno estadounidense ha señalado que en México se produce fentanilo en laboratorios ilegales.
México se consolidó como uno de los principales centros mundiales de producción y expansión de metanfetamina, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDC), al tiempo que enfrenta una creciente crisis de salud pública derivada del consumo de esta droga. A nivel global, a su vez, el crimen organizado ha diversificado su oferta con un número récord de nuevas sustancias psicoactivas.
Según el Informe Mundial sobre las Drogas 2026 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDC), México es un actor clave en el mercado internacional de metanfetamina, no sólo por su capacidad de producción, sino también por la exportación de conocimientos técnicos para instalar laboratorios clandestinos en otros continentes.
Según la ONUDC, integrantes de organizaciones criminales mexicanas han sido vinculados con la instalación de laboratorios de producción industrial en países como Nigeria, naciones del sur de Asia y diversas regiones de Europa.
La utilización de métodos de fabricación basados en precursores químicos como el P-2-P ha permitido que la producción evolucione de pequeños laboratorios hacia complejos industriales de mayor escala, favoreciendo la expansión del mercado de metanfetamina hacia regiones como Oceanía, el sudeste asiático y otras zonas del mundo.
Sube demanda de tratamiento
Se advirtió, además, que mientras México mantiene un papel central en la producción de drogas sintéticas, el país también enfrenta un fuerte impacto interno por su consumo.
El trabajo señaló que la demanda de tratamiento por trastornos asociados al consumo de metanfetamina se multiplicó por 25 entre 2015 y 2023. Paralelamente, las admisiones a servicios de urgencias relacionadas con estimulantes distintos a la cocaína aumentaron siete veces durante el mismo periodo.
La ONUDC consideró que estas cifras muestran que el país ya no sólo es un territorio de producción y tránsito, sino también uno de creciente consumo.
Cae el cultivo de amapola
En contraste con la expansión de las drogas sintéticas, el informe señala que el cultivo ilícito de amapola en México mantuvo una tendencia descendente hasta 2022.
Para el organismo internacional, este comportamiento reflejó un cambio estratégico de las organizaciones criminales hacia sustancias sintéticas, cuya producción resulta más rentable, menos dependiente de ciclos agrícolas y más difícil de detectar mediante vigilancia aérea.
Drones y nuevas tecnologías
La Oficina también documenta que México fue uno de los primeros países donde las organizaciones criminales incorporaron el uso sistemático de drones para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y para realizar labores de vigilancia sobre las fuerzas de seguridad.
Se explicó que estos dispositivos suelen operar a baja altura para evitar los radares y transportar pequeñas cargas de droga a través de la frontera sin necesidad de aterrizar.
Nuevas drogas
Por otra parte, durante 2024 se identificaron 755 sustancias psicoactivas (NPS) en circulación a nivel mundial, de las cuales 118 fueron detectadas por primera vez, lo que refleja, se dijo, la rapidez con la que las organizaciones criminales desarrollan compuestos químicos capaces de eludir las regulaciones internacionales.
El organismo advirtió que estas sustancias son diseñadas para imitar los efectos de drogas como la cocaína, el cannabis o la heroína, pero con modificaciones en su estructura molecular que inicialmente las mantienen fuera de los tratados internacionales. Se indicó que, aunque desde 2014 un total de 92 de estas sustancias han sido incorporadas a los mecanismos de control, la aparición constante de nuevos compuestos mantiene bajo presión a las autoridades sanitarias y de seguridad.
Entre las tendencias más preocupantes, el informe destaca el crecimiento de opioides sintéticos como los nitacenos y las orfinas, considerados alternativas cada vez más utilizadas frente a los análogos del fentanilo debido a su elevada potencia y facilidad de fabricación en laboratorios clandestinos.