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Política

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El gabinete legal y ampliado de Andrés Manuel López Obrador

López Obrador presentó a los integrantes de su gabinete poco después de ser declarado presidente electo en septiembre. Pero desde el inicio de su campaña apuntó quiénes podrían ser parte de su equipo cercano y varios de ellos tomarán posesión del cargo en breve.

Foto: Cuartoscuro Foto: Cuartoscuro

A diferencia de lo ocurrido este año, de los sexenios pasados que puedo recordar, el gabinete presidencial se daba a conocer en la víspera de la toma de posesión. El primero que recuerdo es el de 1976. Históricamente, desde la calificación electoral hasta el 30 de noviembre, el deporte nacional era la especulación sobre quiénes integrarían el gabinete presidencial, el legal y el ampliado. Eso, por lo visto, terminó en el 2012.

Hasta el 2000, las claves eran relativamente abiertas, porque se esperaba la rotación de cuadros: la recuperación de funcionarios del sexenio inmediato anterior y el rescate de algunos “apestados”. Había dos salidas clásicas para evitar que “compañeros” del gabinete del presidente electo que no tuvieran relación con éste salieran del entorno “dignamente”: enviarlos como embajadores o hacerlos gobernadores. Esto competía al presidente saliente y se negociaba con el entrante. A veces, los funcionarios que no pertenecían al grupo entrante hacían mutis discreto y estratégico; se retiraban a negocios particulares o a la vida privada, en espera de volver al ruedo político, si eran considerados necesarios, y se asimilaban a las ideas del gobierno en turno. Un caso paradigmático en este rubro fue Jesús Reyes Heroles, que se distanció de Luis Echeverría y de López Portillo, salió del gabinete, se retiró y volvió cuando sus servicios fueron considerados indispensables.

Pero ahora las cosas son distintas. López Obrador presentó a los integrantes de su gabinete poco después de ser declarado presidente electo en septiembre. Pero desde el inicio de su campaña apuntó quiénes podrían ser parte de su equipo cercano y varios de ellos tomarán posesión del cargo en breve. Al correr de los días, de los primeros presentados en julio pasado, sólo recuerdo dos bajas en las propuestas de integrantes: Tatiana Clouthier y Margo Glantz. Paralelamente se han ido incorporando nuevas figuras, algunos conocidos, otros no tanto y algunos francamente desconocidos. Al momento de escribir estas líneas, el gabinete lopezobradorista está definido casi en su totalidad y con ello tenemos la oportunidad de ver cuáles pudieran ser los grupos internos, definidos con respecto a sus grupos de origen. Es decir, resultan muy interesantes los casos de funcionarios en ciernes que vienen de otros equipos políticos, algunos de los cuales eran distantes, si no antagónicos de López Obrador.

Empecemos por los expriistas. De todos los nuevos secretarios, el único que tiene experiencia previa en un cargo de ese nivel es Esteban Moctezuma, que fue secretario de Gobernación y Desarrollo Social con Ernesto Zedillo. Otro fuera del gabinete pero con un cargo de primer nivel y que también ya fue secretario de Estado es Manuel Bartlett, que estuvo seis años al frente de Gobernación con Miguel de la Madrid y en Educación con Carlos Salinas de Gortari, aunque con éste terminó distanciado y aún más con Ernesto Zedillo Ponce de León.

Es curioso que en el entorno de López Obrador se encuentren personajes que en algún otro tiempo estuvieron enfrentados entre sí por pertenecer a equipos políticos antagónicos; por ejemplo, Esteban Moctezuma, zedillista-colosista, con Marcelo Ebrard, camachista. En ese mismo caso de enfrentamiento de grupos se hallaría Alfonso Durazo, colosista y próximo secretario de Seguridad.

Otro colosista que se retiró a la vida académica durante años es Alberto Montoya, que fue presidente del Instituto Nacional de Solidaridad y será subsecretario de Hidrocarburos en la Secretaría de Energía.

Del zedillismo, el presidente electo retomó a Moctezuma y Olga Sánchez Cordero, futura secretaria de Gobernación. Y si bien no de manera directa, Zoé Robledo, próximo subsecretario de Gobernación es cercano al zedillismo por su padre, Eduardo Robledo Rincón, ex gobernador de Chiapas de 1994 a 1997.

Los expanistas —sospecho que algunos sólo fueron panistas coyunturales por su relación personal con el presidente en turno— también tienen cabida en el entorno lopezobradorista.

Resulta interesante que López Obrador recuperara a personajes cercanos a Vicente Fox, entre ellos a Durazo, Alejandro Gertz Manero y qué decir de Alfonso Romo, quien en su momento fue uno de los principales impulsores del foxismo. Pero el caso más singular es el de Germán Martínez, quien fue presidente nacional del PAN y en algún momento, muy cercano a Felipe Calderón, y ahora será director del IMSS.

Algunos experredistas inicialmente no morenistas se encuentran en el círculo cercano a López Obrador. Destaca Cuauhtémoc Cárdenas Batel, próximo coordinador de asesores.

Se recuperaron algunos cuadros técnicos que por años habían trabajado en la SHCP y ahora estarán en organismos descentralizados: Jorge Mendoza Sánchez (Banobras) y Ricardo Ernesto Ochoa (Comisión Nacional de Seguros y Fianzas).

Para los de casa

Un espacio que se reservó para morenistas químicamente puros es la Secretaría de Hacienda. Su futuro titular, Carlos Urzúa, y los dos subsecretarios trabajaron con el presidente electo en el Gobierno de la Ciudad de México entre 2000 y 2006. Lo mismo puede decirse de la futura Secretaría del Bienestar: la secretaria, María Luisa Albores, y los dos subsecretarios son militantes de Morena.

En la Secretaría de Economía se encuentran académicos como la futura secretaria Graciela Márquez Colín; miembros del servicio exterior como Luz María de la Mora, experta en negociaciones internacionales.

La Semarnat, cuya secretaria será Josefa González Blanco Ortiz Mena, sobrina de Carlos Salinas de Gortari, será uno de los espacios en los que los especialistas en el tema estarán a sus anchas. Lo mismo pasará en las secretarías de Agricultura y Salud, donde secretarios y subsecretarios son especialistas de los sectores y cuentan con amplias credenciales académicas y de investigación para el cargo.

En Comunicaciones y Transportes estará Javier Jiménez Espriú, que, al igual que Manuel Bartlett, pertenece a la cohorte de Miguel de la Madrid. Jiménez Espriú es muy conocido en el mundo ingenieril y la SCT ha sido un nicho natural de ingenieros civiles. Curiosamente, un pariente, Raimundo Artis Espriú, será coordinador de la estrategia digital nacional.

También ligado a de la Madrid está Luis Antonio Ramírez Pineda, hijo del exgobernador de Oaxaca y líder de la CNC, Heladio Ramírez. Ocupará la dirección del ISSSTE.

De los nombramientos que tienen que ver con el círculo social directo de AMLO, se pueden identificar los siguientes: la titular del SAT, Rosalinda López Hernández, es hija de uno de los mejores amigos de López Obrador, hermana del gobernador de Tabasco y esposa del gobernador electo de Chiapas, Rutilio Escandón. Octavio Romero Oropeza, que será director de Pemex, es íntimo amigo del presidente electo. La escritora Laura Esquivel, próxima subsecretaria de Diversidad Cultural, también entra en esta categoría, lo mismo que Paco Ignacio Taibo II, que dirigirá el Fondo de Cultura Económica. Miguel Torruco, que estará al frente de Sectur, es amigo de AMLO y consuegro de Carlos Slim.

Hijos de los amigos de AMLO son: Román Meyer Falcón, próximo secretario de Desarrollo Territorial, y Luisa María Alcalde, de la Secretaría del Trabajo. Del primero se reconoce su trayectoria como urbanista, de la segunda, hay poco que decir a sus 31 años, salvo que su padre, Arturo Alcalde, es un abogado laboralista muy acreditado.

La cuarta transformación ya modificó los “ritos” de sucesión presidencial. De entrada, las credenciales de muchos convocados son buenas. Esperemos a ver su desempeño.

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