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Opinión

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¿Y si se vienen los canadienses?

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Ayer 24 de agosto, supimos que la inversión extranjera (IED) en México volvió a romper un récord, información positiva que inexplicablemente genera malestar estomacal en cierta parte del público. ¿Podemos creer en una buena racha nacional?

Tan criticable es un festejo desmedido por parte del gobierno como la negación de los hechos: inversionistas extranjeros siguen creyendo en el país, a veces más que los mexicanos.

En una manifestación de berrinches, los mandatarios de Canadá y Estados Unidos entraron en lo que el primer ministro canadiense, Mark Carney, llamó una guerra comercial. El presidente Donald Trump impone aranceles ahora (en serio) hasta a pelucas y palos de hockey.

Carney se sirve políticamente del nacionalismo; quienes pagan son empresarios y empleados, pues están amenazados por una incertidumbre que los latinoamericanos suelen desayunar, pero allá desconocen. ¿Y México? Abajo del ring. En primera fila, pero abajo.

¿Podemos hacer un reconocimiento general al trabajo diplomático de la presidenta Claudia Sheinbaum y del secretario de Economía, Marcelo Ebrard?

Bien pudieron optar por la narrativa de una defensa patriotera nacional y arrojarse ellos –jalando a todos los demás– hacia un barranco donde caen quienes declaran al estilo chavista. Pero aquí estamos en 2026: con un récord en la IED de casi 35 mil millones de dólares en el primer semestre.

En honor a la verdad, la gran mayoría de ese dinero no llegó, se quedó.

Empresas extranjeras que pudieron llevar utilidades a sus dueños las dejaron aquí para ampliar el negocio, saldar deudas o para fines distintos de satisfacer a sus accionistas instalados en otros países.

Es un “pago por ver”, como en el póquer: estás en la mesa con tus amigos y entiendes que hay riesgo, pero también sabes que tus cartas pueden darte la victoria.

Y revisen lo siguiente: los canadienses están entre quienes más invierten en México. Apuntan a repetir unos 3,400 millones de dólares anuales.

Ustedes ya no se acuerdan, pero en mayo Solar International Core Canada comprometió 2,000 millones de dólares para la construcción de una planta de ingredientes farmacéuticos activos en Hidalgo. Esa empresa tiene oficinas centrales en Toronto.

Inicialmente invertirá unos 50 millones de dólares para adquirir terrenos en el Polo de Desarrollo Económico de Zapotlán; va por una planta farmacéutica de alta tecnología.

Hubo recientemente otros anuncios menores, pero relevantes.

INTE Modular firmó una carta de intención para evaluar una planta de fabricación de viviendas modulares con una inversión estimada de 360 millones de dólares en Chiapas.

Aparte, las fabricantes de autopartes Magna International y Linamar mantienen planes de gasto de capital enfocados en expandir tecnológicamente la proveeduría de componentes.

Los coches siguen siendo para México la principal fuente de empleo manufacturero y esa condición no parece que vaya a cambiar mucho después de la renegociación del T-MEC.

Históricamente, la producción de vehículos y autopartes de Estados Unidos a la que atienden Canadá y México se concentra en un corredor industrial conocido como “Auto Alley”, dividido en dos grandes subregiones:

El Medio Oeste en su Cinturón Industrial (Midwest & Rust Belt), con Detroit como mayor representante, pegado a Canadá. General Motors, Ford y Stellantis tienen operaciones en Míchigan, Ohio, Indiana e Illinois.

Luego, el sureste de Estados Unidos (The Sun Belt / Southern Auto Corridor), que creció a partir de las décadas de los ochenta y noventa: Kentucky, Tennessee, Alabama, Carolina del Sur y Georgia.

Pero se expanden nuevos polos en Texas y el Suroeste. En años recientes, Texas en particular se consolida. Alberga la planta de camionetas y SUV de General Motors en Arlington (una de las más rentables del mundo), la planta de camionetas de Toyota en San Antonio y la Gigafactory de Tesla en Austin.

Su ubicación estratégica permite una integración logística inmediata con el clúster automotriz del norte y centro de México (Chihuahua, Nuevo León, Coahuila y el Bajío).

Si ustedes fueran canadienses, ¿no verían ahí una oportunidad ante los pleitos de su gobierno?

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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