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¿En serio quieren a sus niños en la escuela?
Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
¿Por qué el gobierno se metió en ese hoyo? ¿Cuál es la verdadera razón detrás de la mera propuesta de aumentar un mes a las vacaciones escolares? No parece que ésta sea el Mundial de Futbol.
Voy a entrar en materia, pero me puse a revisar lo que yo percibo como lo relevante: ¿qué están enseñando a niños de sexto de primaria, digamos, en China, Corea del Sur o los Emiratos Árabes, en relación con el entrenamiento que reciben latinoamericanos de 12 años de edad?
¿Qué tan relevante es hoy cada día de clases?
Porque acá nuestro cortoplacismo llega al colmo de ocuparnos en qué vamos a comer cuando apenas está acabando el desayuno, y no veo en el horizonte un ejército de infantes que vayan a convertir a México y sus vecinos en una seria competencia de la innovación asiática.
La historia es ésta: que el secretario de Educación, Mario Delgado, dispuso —aunque luego dijo que propuso— lanzar chamacos a la calle mucho antes de tiempo. Está raro.
Si la razón es evitar el caos vehicular que supone una logística de menores combinada con la de aficionados excitados —y frecuentemente intoxicados—, el gobierno podría decretar días de descanso cuando coincidan con los partidos de la selección mexicana.
Parece más bien ser otra cosa, y Verónica Malo Guzmán está señalando una razón lógica:
Que se viene de nuevo la CNTE, el nocivo sindicato de maestros que amenaza con la exigencia de su bono sexenal y puede bloquear medio México en días de futbol global, si no atienden sus caprichos. Si ustedes lo perciben como extorsión, es porque tienen puntería.
Malo Guzmán, quien presume de 30 años en el gobierno de México, incluyendo la Secretaría de Relaciones Exteriores y organismos internacionales como el Banco Mundial, resume así la lógica de Delgado: “La gran estrategia nacional consiste en cerrar escuelas. Brillante. Si no hay alumnos en clases, disminuye el costo político de los bloqueos magisteriales”. Pueden leer su texto en SDP.
Desde el sentido común surge una pregunta lógica: ¿y los niños están mejor en el salón, recibiendo clases de los miembros de la CNTE?
En teoría, ellos deben prepararlos este año en educación de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas —STEM, en inglés— y prepararlos para un enfoque en proyectos de robótica. Eso pide la Secretaría de Educación Pública. Es el servicio que le pagamos a la CNTE. ¿Tienen las calificaciones para hacerlo?
Yo no creo. En mi experiencia como padre clasemediero nacional, me acostumbré a pagar doblemente estos servicios. Pago impuestos y, además, colegiatura, seguro de gastos médicos y servicios de seguridad —o don Mateo el vigilante, pues—.
El Estado incumple el contrato desde hace años. ¿Será lo mismo en otros países?
No deseo la monarquía de los Emiratos Árabes, pero, por el lado positivo de su gobierno, me consta que no vacilan en educación: el currículo nacional incluye IA obligatoria en escuelas públicas para todos los niveles, con sesiones semanales o quincenales para niños de 11 y 12 años.
Para los estudiantes de esa edad, Corea del Sur estableció la programación obligatoria desde 2025, con 68 horas anuales en informática, cubriendo robótica y visión computacional vía programas como LG AI Lab. Su enfoque Smart Education integra TIC en todas las materias para desarrollar resolución de problemas.
En China, un país que está a punto de alcanzar a México en PIB per cápita, la IA es obligatoria desde 2025 para niños. Los de 11 y 12 años aprenden machine learning, datos y robótica con kits LEGO Mindstorms, y Python Junior vía proyectos interactivos.
Hay algunas escuelas en México que impulsan proyectos similares, pero a cambio cobran mensualidad. En las públicas, la escasez de recursos es una seria limitante.
En el caso de las escuelas de la CNTE en el atrasado sur de México, que coincidentemente sus maestros educan, el agravante es la alineación de incentivos.
Cuando tu sindicato pone más energía en exprimir el erario público que en el potencial del cerebro de sus alumnos, tengo una duda legítima acerca de si llevarlos a la escuela es conveniente.
Visto así, hasta podría comprenderse el pragmatismo de Mario Delgado, ante su evidente falta de talento para resolver el problema de fondo.