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Semiconductores: tres reportes extraordinarios, pero quién sobrevive a la ola

OpiniónEl Economista

Los tres reportes de semiconductores de este trimestre dejaron el mismo mensaje: la inteligencia artificial crece con fuerza e impulsa a todo el sector. La lectura dice poco.

Las tres compañías crecieron a ritmos altísimos, así que la diferencia no está en quién creció más, sino en de qué depende ese crecimiento y qué tendría que pasar para que se sostenga.

NVIDIA facturó 106% más que el mismo trimestre del año pasado y 18% más que el trimestre inmediato anterior. Su negocio de centros de datos creció 117% anual. El dato relevante no es la magnitud sino la composición: lo que despachó ya no son tarjetas gráficas.

Lo que despachó fueron procesadores, cinco tipos distintos de redes, aceleradores especializados y un manual de referencia para diseñar y operar una instalación de cómputo completa.

Un centro de datos se planea por la energía que consume, no por los chips que lleva dentro, y por eso NVIDIA empezó a medirse igual: cuánto factura por cada gigavatio de capacidad que se construye.

Con la generación Hopper vendía unos 18,000 millones de dólares por gigavatio. Con Blackwell, 25,000. Con Vera Rubin, la que empezó a embarcar en agosto, son 40,000.

Se trata del mismo terreno y la misma electricidad, más del doble de facturación para NVIDIA, porque ahora también le vende el procesador, las redes y el software que el cliente antes compraba con otros proveedores.

Sus clientes cambiaron con ella: la mitad del negocio de centros de datos ya viene de fuera de los cinco grandes operadores de nube. Son empresas, nubes regionales y proyectos nacionales en Japón, Corea y Europa.

El segmento soberano creció 35% contra el trimestre anterior y triplicó respecto al año pasado.

Broadcom reportó un alza de 86% anual en ingresos totales, pero el número que importa está adentro: su negocio de semiconductores de inteligencia artificial creció 221% contra el año previo y 54% contra el trimestre anterior, y la empresa guía una aceleración a 236% anual para el trimestre en curso.

Es el proveedor de chips diseñados a la medida para los grandes operadores de nube, un negocio con márgenes envidiables y una lista de clientes muy corta. Su otra mitad, el software de infraestructura, creció 29% y son ingresos estables.

Micron es el caso más espectacular y el más delicado de leer. Sus ingresos se multiplicaron por 4.5 veces contra el mismo trimestre del año pasado y crecieron 74% contra el trimestre previo. Su margen bruto pasó de 37.7% a 84.6%, con un costo de ventas prácticamente sin moverse. Eso no es eficiencia operativa, es escasez de memoria: cuando dos compradores enormes se pelean el mismo insumo, el que lo vende pone el precio.

La empresa guía 50,000 millones de dólares para el trimestre siguiente, contra 9,300 hace un año.

Las tres suben con la misma ola, pero se sostienen en cosas distintas. Micron gana por ciclo, y los ciclos de memoria se revierten cuando entra capacidad nueva. Broadcom, por su parte, gana por relación, y su destino depende de que un puñado de clientes gigantes siga queriendo diseñar su propio silicio. NVIDIA gana por posición: vende la instalación entera a quien no tiene equipo para armarla solo, que es prácticamente todo el mundo fuera de esos cinco compradores.

Ahí está lo interesante de las valuaciones. A estimados nuestros de los próximos cuatro trimestres, NVIDIA cotiza cerca de 19 veces utilidad y Broadcom cerca de 21. Micron cotiza en 6.6 veces y parece una ganga, pero es la trampa habitual de los cíclicos: la acción se ve barata precisamente cuando las utilidades están en su punto más alto, y el múltiplo se encarece cuando el precio de la memoria cede.

NVIDIA tampoco está libre de presión. La empresa anticipó que su margen bajará de 75% a un rango de 71 a 73% en los próximos trimestres, porque la memoria que Micron encarece es su insumo. Y guió por primera vez un año completo, con un crecimiento estimado de 70%, y señaló que hoy el límite está más en su capacidad de producción que en la falta de pedidos.

Con estos reportes reaparece la conversación de los últimos años: si estamos frente a una burbuja, si el financiamiento del ecosistema crea riesgos o si el cuello de botella se romperá. Todas apuntan a la misma pregunta: ¿cuándo se enfría el ciclo? Nadie la ha respondido bien nunca, y quien la responda esta vez probablemente le atine por suerte.

NVIDIA hace tres años vendía un componente; hoy intenta vender buena parte de la infraestructura alrededor de él. Broadcom pasó de ser un gigante de chips de conectividad a convertirse en proveedor de silicio diseñado a la medida de las empresas más grandes del planeta. Micron dejó de ser un fabricante de memoria genérica y hoy vende un producto que sus clientes formalizan en acuerdos plurianuales.

Las tres están capturando la misma explosión de inversión en inteligencia artificial, pero no de la misma manera ni con las mismas dependencias. Y esas diferencias probablemente se vean mucho más cuando llegue un trimestre malo que mientras todos siguen creciendo. La pregunta, no es cuál de las tres crece más rápido ni cuál cotiza más barata, sino cuál seguiría siendo un buen negocio si mañana se acabara la ola.

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