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Opinión

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Después de la reforma

Alberto Aguirre | Signos Vitales

Con diferencias de énfasis, los líderes del PRI, del PAN y de Movimiento Ciudadano en la Cámara de Diputados coincidieron en el punto toral de una reforma electoral consensuada: la proscripción de la narcopolítica.

Después de dos años, ese incómodo tema ha permeado entre el electorado. Tanto, que solo uno de cada cinco ciudadanos cree que los partidos políticos no reciben dinero de las organizaciones criminales.

Los argumentos de la comisión presidencial y de la mayoría morenista para reformar el sistema electoral podrían ser pertinentes, pero carecían de sustancia… y de respaldo incluso entre sus propios aliados, que serían los principales damnificados de la fórmula propuesta para quitarle prerrogativas a los partidos y modificar la regla de asignación de los legisladores plurinominales en el Congreso de la Unión.

Los defectos del decálogo por la democracia traducido en la iniciativa la condenaban al fracaso. Si se trataba de un atajo para activar el plan B y exhibir a los desobedientes de la línea, resultó todo lo contrario. Petistas, pero sobre todo pevemistas, salen indemnes. Fortalecidos.

La votación en el Pleno dejó al descubierto a la generación 2024-2027 de los “diputados sandía”: de los 49 legisladores del PVEM que acudieron a San Lázaro, 12 votaron a favor de la iniciativa presidencial y uno, Raúl Bolaños-Cacho, se abstuvo. De 38 petistas, solo uno votó a favor.

¿Hubo falta de operación política? En el Palacio Legislativo refieren la sesión previa, donde el nuevo auditor superior de la Federación, Aureliano Hernández, obtuvo 472 votos y las fuerzas políticas otorgaron su respaldo unánime a la terna integrada por la Comisión de Vigilancia.

Y subrayan que hace tres semanas, en el Palacio de Covián, se escribió el capítulo que determinó la suerte de la propuesta presidencial. De la arrogancia del presidente de la comisión para la reforma electoral, Pablo Gómez Álvarez y de la presidenta nacional de Morena, Luisa María Calderón, ya tenían noción. La exigüidad de la anfitriona los sorprendió, de la peor forma.

“No desmayemos. No vamos a rendirnos, no vamos a claudicar”, instó Monreal Ávila, al cerrar la ronda de posicionamientos en el Pleno de San Lázaro. Ya no hubo debate. El resultado de la votación fue palmario. Y comienza el tiempo del Plan B.

Efectos secundarios

DISTANTES. Asilado en Boston, donde cumple con una estancia en la Universidad de Harvard, el exconsejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, saludó el rechazo de la oposición a la iniciativa presidencial para reformar el sistema electoral. “Es una buena noticia, aunque temporal. Ahora vendrá Plan B”, resumió el ahora consultor político. Su homólogo, Lorenzo Córdova Vianello, también está de sabático en una institución académica estadounidense, en Washington D.C.

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.

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