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Opinión

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La rebelión de los norteños

Alberto Aguirre | Signos Vitales

La renuencia de los aspirantes perdedores en Nuevo León, Tlaxcala y Zacatecas para aceptar los resultados presentados por la Comisión Nacional de Encuestas de Morena ha obligado a una operación urgente, en busca de rescatar la reputación de la dirigencia partidista.

Sus resultados, empero, han sido nimios. Alfonso Sánchez García, alcalde con licencia de la capital tlaxcalteca, ha aceptado inscribirse al proceso interno para seleccionar a los coordinadores distritales para la defensa de la transformación y la soberanía. La gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros ha sido emplazada a distender las tensiones con la recién designada coordinadora estatal, Ana Lilia Rivera, ante las quejas sobre el desabrigo de las estructuras morenistas locales, controladas por los afines a la mandataria.

Ulises Mejía no se ha reincorporado a su curul e insiste en una nueva auditoría a las encuestas presentadas por Citlalli Hernández y Ariadna Montiel hace cuatro semanas. Sin ser el más conocido —como confirmaban sus propias mediciones— el legislador zacatecano reclama la nominación, por ser quien registra mejor saldo de opinión, entre los aspirantes, pero sobre todo por el escenario de alta competitividad que está prefigurándose en aquella entidad y la amenaza de una coalición PRI-PAN.

Iguales condiciones se han presentado en Nuevo León, donde públicamente ha emergido un frente interno contra la designación de Clara Luz Flores.

Las nominaciones de Clara Luz y Vero Díaz —además— fueron desconocidas por la cúpula del PT, lo que obligó al Consejo Nacional morenista a flexibilizar el acuerdo firmado con la organización laborista rumbo al 2027.

La disidente más altísona en Nuevo León era Tatiana Clouthier, quien hace dos semanas fue llamada a audiencias, a la Ciudad de México. Una, en las oficinas de la colonia Nápoles, donde despacha Hernández. Y la otra, en el Palacio de Covián.

Ante su inasistencia, una enviada de Palacio Nacional se trasladó a la capital regiomontana para transmitir un mensaje directo, irrefutable. Justo una semana después, Clouthier compareció al lado de Judith Díaz, Andrés Mijes y Waldo Fernández para reconsiderar la postulación de Clara Luz y evitar que aparezca en la boleta electoral.

“Es una persona que ha mentido, una persona que utiliza artimañas para ensuciar el nombre de una familia, una persona que va en caída libre y si no la detenemos a tiempo, va a ser más difícil que la Cuarta Transformación pueda llegar a Nuevo León”, sentenció la Tía Tatis.

Esos reclamos podrían quedar acallados si la dirigencia morenista acepta el emplazamiento del PT de volver a medir. No en los 17 estados, sino en los cuatro donde las quejas de los aspirantes —a su juicio— están justificadas. Esas entidades serían Michoacán, Nuevo León, Colima y Zacatecas.

Efectos secundarios

¿VUELTAS? Primero fue la ferviente defensa pública que Ernesto Gándara, excandidato priista a la gubernatura de Sonora, hizo del derecho de sangre de Luis Donaldo Colosio Riojas, seguidos por insistentes rumores de su incorporación al partido naranja. Y ahora se sabe que el pasado fin de semana, durante los festejos por el centenario (?) del diario Ovaciones, dos figuras políticas robaron la atención, en medio de la pléyade de atletas y artistas convocados por el empresario fresnillense José Aguirre: su paisano, Ricardo Monreal Ávila, y el senador con licencia Manlio Fabio Beltrones, quien al igual que Emilio Gamboa Patrón, sutilmente ha reactivado su agenda de apariciones públicas.

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.

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