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Reacción poco usual en los mercados

Hasta el momento, el miedo a una recesión no parece estar incorporado en lo que hacen los mercados. Las noticias favorables aun disparan apetitos de compra. Asimismo, los momentos de ajuste sugieren más la toma de utilidades en emisoras que habían ganado mucho

OpiniónEl Economista

Es muy difícil construir una narrativa precisa para los mercados a raíz de los acontecimientos del pasado fin de semana. La mejor prueba de ello es el comportamiento que hemos presenciado en las dos jornadas anteriores.

El nerviosismo se eleva y en la apertura los inversionistas han reflejado una elevada percepción de riesgo para luego corregir su postura y provocar regresos de las cotizaciones en el cierre.

Claramente la incertidumbre es la causa. Estos vaivenes en cuanto a la percepción de riesgo se dan a partir de noticias específicas sobre la situación en Medio Oriente y sus repercusiones en los distintos países; muy en especial en Estados Unidos.

Juzgando a partir de donde veníamos la aversión al riesgo tiene dos enfoques principales: El primero es la afectación sobre la inflación. Es el precio de la energía, (petróleo y gas natural principalmente) el que juega un papel relevante.

Ayer, la percepción de un cierre en el estrecho de Ormuz y la posible interrupción de la oferta de petróleo que por ahí pasa envió a los precios del hidrocarburo a un aumento en su precio de más de 10%; los mercados reaccionaron en línea, las bolsas cayeron, el dólar se fortaleció, el oro cayó, las tasas de los bonos mantuvieron una estabilidad e incluso recuperaron niveles.

Al mediodía la declaración del presidente Trump de escoltar los buques cargueros, redujo las tensiones y provocó un regreso significativo al grado que el petróleo alcanzó a reducir a la mitad las pérdidas del inicio de la jornada.

Mucho va a depender de la estabilización de la actual tensión o de que se trate de una disrupción prolongada de la oferta de petróleo para aclarar las cosas.

Por lo pronto, mientras se continúe con la disrupción en los embarques y la presión en los costos de la energía, el costo de transporte aumentaría y ello tiene una repercusión directa sobre la inflación.

La percepción de una inflación mayor juega en contra de la narrativa optimista que habíamos visto hasta febrero.

Por el momento la expectativa de recortes a la tasa de referencia que haría la Reserva Federal en este año ha reducido las probabilidades, que la semana pasada se acercaban a tres recortes en el año, a menos de dos.

Las tasas de interés no pueden bajar mucho si la inflación rebota por un componente de la inflación que tarde en desaparecer.

Ello nos conduce al segundo enfoque, las expectativas de crecimiento están fincadas en una expectativa optimista de baja en las tasas. Aunque el crecimiento en Estados Unidos depende más de la inversión de capital de las empresas por el momento que el consumo.

Aun así, es sorpresivo que los activos con mayor demanda cuando se dan situaciones de aversión al riesgo en esta ocasión no reaccionaron en dicho sentido. El precio del oro llegó a bajar casi 5%, monedas como el yen o el euro cayeron frente al dólar. Las tasas de interés aumentaron.

Más que una reacción de huida, los movimientos en los mercados apuntan a posiciones directamente relacionadas con el precio del petróleo y la venta de posiciones que habían extendido fuertemente su racha de alza, entre ellos los metales como el oro o la plata.

Hasta el momento, el miedo a una recesión no parece estar incorporado en lo que hacen los mercados. Las noticias favorables aun disparan apetitos de compra. Asimismo, los momentos de ajuste sugieren más la toma de utilidades en emisoras que habían ganado mucho.

Los mercados se han comportado hasta ahora de manera poco usual. El enfoque es muy directo sobre los precios del petróleo en donde Estados Unidos es el mayor beneficiario de un precio alto, aunque impacte a la inflación y a los costos de las empresas. No parece haber una búsqueda de refugio clara. Pero si el conflicto se extiende y el precio del petróleo se mueva hacia niveles más altos, la narrativa de inicio de año podría haber cambiado, tendríamos bolsas afectadas, un dólar fuerte y tasas con presión al alza.

Esto ultimo no es congruente con la proximidad de elecciones intermedias en Estados Unidos. El presidente jugó una carta agresiva, no parece sencillo el arrepentimiento en esta ocasión, tal vez ahora no pueda “echarse para atrás” para evitar las reacciones negativas. Se vienen semanas interesantes.

*Rodolfo Campuzano Meza es director general de INVEX Operadora de Fondos de Inversión.

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