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Opinión

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La pobre respuesta del Secretario de Hacienda a Guillermo Ortiz

Gerardo Flores Ramírez | Ímpetu Económico

Pudiendo elegir sostener un debate de altura con Guillermo Ortiz, secretario de Hacienda y Crédito Público en la primera mitad del gobierno del presidente Zedillo, el actual titular de esa cartera, Edgar Amador, eligió recurrir a una retórica muy básica y asumirse como un mero respondón. Lo anterior ocurrió en el contexto del artículo titulado “¿Están los mexicanos realmente mejor con Claudia Sheinbaum?” publicado por Ortiz en Project Syndicate, una plataforma global de análisis económico y político que publica a exbanqueros centrales, jefes de Estado y premios Nobel.

En su argumentación, Guillermo Ortiz no puso en duda los avances que ha presumido el gobierno de la presidenta Sheinbaum en materia de reducción de la pobreza o el crecimiento del salario mínimo, más bien, argumenta que para poder afirmar que los mexicanos están mejor económicamente hay que hacer un análisis que abarque a más variables que nos puedan dar una idea sobre si esos logros son suficientes o si el comportamiento de otros indicadores resultan en una historia distinta a la que presume la actual administración.

Para ello, incorpora al análisis lo que ha ocurrido en el terreno educativo, para lo cual se refiere a los resultados de la prueba PISA, coordinada por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que para el caso de México reflejaron un grave retroceso. Es verdad que muchos países también sufrieron caídas importantes en términos del puntaje en las pruebas, en algunos casos incluso mayores que México, pero cabe hacer dos apuntes: 1) Esos países que también experimentaron retroceso siguen estando muy por arriba de México en puntajes; y 2) por ejemplo, en la prueba de lectura, mientras que, en 2009, de toda Latinoamérica solo Chile superaba a México en puntos, para 2025, lo superaron Chile, Brasil, Costa Rica y Uruguay.

En su intento de respuesta, el secretario Amador simplemente se dedica a presumir el número de estudiantes que ahora reciben becas, el número de escuelas que reciben apoyo presupuestal y el tamaño del presupuesto para el ramo educativo, sin argumentar cómo eso incide en un mejor desempeño de los estudiantes mexicanos, o sea, su respuesta no desvirtúa el señalamiento de Ortiz.

Lo mismo ocurre con el tema de la salud, donde el funcionario del gobierno zedillista menciona cómo los mexicanos recurren crecientemente a las consultas médicas de bajo costo en los consultorios aledaños a las principales cadenas de farmacias que operan en el país, y que la cobertura de los servicios de salud del sector público se ha deteriorado y que estos han sido discretamente reemplazados por planes privados.

Al igual que con el tema educativo, el secretario Amador opta por aportar solo números sobre el número de nuevos hospitales y de los ampliados, así como de la supuesta expansión histórica en el número de camas nuevas, pero evita argumentar sobre el creciente gasto que las familias mexicanas están realizando de forma privada para tener acceso a servicios de salud.

Además de intentar responder infructuosamente a los señalamientos vertidos por Guillermo Ortiz, la respuesta publicada por Edgar Amador incluye una serie de descalificaciones sobre temas puntuales que éste último considera fracasos del exsecretario de Hacienda, que se asemejan más a la respuesta de un niño enojado que responde críticas de algún compañero de salón de clase.

De hecho, el texto publicado por Edgar Amador no solo tiene tintes retóricos que uno no esperaría del funcionario que tiene a su cargo las finanzas públicas del país, tiene un lenguaje que provoca que uno dude que la respuesta haya sido redactada en la sede de SHCP. De hecho, el hecho de que en el tercer párrafo de su respuesta quiera descalificar a Ortiz por el tema del Fobaproa, mencionando “un rescate de los bancos privados usando impuestos públicos”, muestra que al actual secretario le gano el ánimo vengador, porque él sabe, y si no, sería preocupante, que ese rescate fue para salvar los depósitos de millones de mexicanos en el sistema bancario mexicano, no para salvar a los bancos en sí mismos.

Que haya usado el término “impuestos públicos” me llamó la atención, porque en todo caso debería haber mencionado “dinero de los contribuyentes”, pero “impuestos públicos” me deja la sensación de que la respuesta fue escrita por alguien ajeno a la SHCP. Lo que preocuparía aún más.

*El autor es economista.

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