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Como pinta la nueva “Normalidad”

OpiniónEl Economista

Ayer por la tarde inició una aparente tregua entre Irán y Estados Unidos, al menos por las siguientes dos semanas. Era difícil pensar en que el tamaño de las amenazas del presidente Donald Trump fuera a realizarse, pero su retórica permitió una moderación por parte de Irán para que se reestablezca el tráfico en el estrecho de Ormuz por quince días. La guerra no ha terminado, pero al menos la posibilidad de un acuerdo explícito luce más posible.

Los mercados han reaccionado como era lógico. El precio del petróleo cayó más de 15%, el dólar se vuelve a debilitar contra otras monedas, las bolsas en Asia se recuperan con entusiasmo. Es probable que al momento de leer estas líneas esté viendo a las bolsas en todas partes presentar ganancias notables y que las tasas de interés reduzcan sus niveles.

La pregunta que ahora nos hacemos es si durante abril ¿será posible volver a una “normalidad” similar a la de principios del año? No es fácil contestar, pero intentemos deducir que pasaría con algunas variables:

A) Los niveles de crecimiento en Estados Unidos permanecerán elevados. El encarecimiento y posterior reducción de los precios de los combustibles constituyen un temor válido; pero no hay que olvidar que en todo el año pasado y en éste, las expectativas con relación a un crecimiento positivo se centraban en el gasto de capital de las empresas, principalmente aquellas relacionadas con la Inteligencia Artificial y las necesidades de insumos para lograrla. Lo cual se mantiene vigente.

Al eliminarse la incertidumbre relacionada con los precios de la energía, es posible que las empresas en los sectores de tecnología y comunicaciones vuelvan a liderar el alza en las bolsas. El movimiento positivo puede ser fuerte si los titulares de ayer se convierten en avances tangibles.

B) La inflación difícilmente tenderá a la baja. El ajuste de precios de la energía y otros insumos que influyen en la cadena de suministros tardará en generar una tendencia de baja en la inflación. Tendría que haber un descenso fuerte del crecimiento (cosa que no vemos) para vaticinar una trayectoria de inflación en franco descenso a partir de ahora.

C) Regresar a la expectativa de una baja en las tasas de interés como se descontaba en los mercados alcierre del año pasado luce complejo ante los puntos antes mencionados. Los mercados proyectaban un descenso del crecimiento y la inflación mayor a lo que se ve por ahora. Probablemente la idea de tasas estables en los niveles actuales sea la que se arraigue.

D El dólar quizás no pierda terreno como en el 2025. La hegemonía en energía que tiene Estados Unidos y la menor afectación en los factores que provocan el crecimiento positivo, mantendrán al dólar en una situación más estable. Este día veremos la recuperación de muchas monedas, pero cuesta trabajo pensar en una trayectoria sólida de debilitamiento.

Todas estas simples deducciones siguen por el momento dependiendo de un acuerdo explícito y de que la narrativa de presión sobre los precios de la energía, principalmente, se salga de los titulares y se muestre en las cotizaciones. La confirmación de un escenario de moderación no se traducirá en una volatilidad menor a menos que las noticias lo acompañen.

*Rodolfo Campuzano Meza es director general de INVEX Operadora de Fondos de Inversión.

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