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El peso en la cuerda floja; se acabó la luna de miel del carry trade
Irasema Andrés Dagnini | Sextante financiero
El tipo de cambio peso-dólar cerró el viernes pasado en 18.6601 unidades, nivel que representa una depreciación de 0.84% semanal y 3.62% en lo que va del año. El escenario para esta semana sigue siendo alcista considerando que en sus primeras operaciones ya alcanzaba los 18.7260 pesos por dólar.
Parece poco movimiento, pero la foto completa es más preocupante. Es la séptima semana consecutiva de pérdidas, una racha que no veíamos desde julio-agosto de 2019. Desde el mínimo de 16.8912 pesos que alcanzó el 4 de septiembre, el peso ha perdido 1.77 pesos, es decir, 10.41% en menos de dos meses. La apreciación legendaria del peso se está desinflando rápido.
Los factores que presionan a la moneda mexicana son diversos, es el cierre de un ciclo más factores externos.
El primero y con mayor determinación es el desmantelamiento del carry trade (La ganancia principal proviene del diferencial de tasas de interés). Durante dos años, pedir prestado en dólares barato e invertir en pesos fue el mejor negocio del mundo. Hoy ese negocio ya no existe. La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) subió su tasa en septiembre y la dejó en un rango de 3.75%-4.00%, mientras el Banco de México (Banxico) la mantiene en 6.50% desde hace tres reuniones. El diferencial se comprimió a solo 250 puntos base, el más bajo desde 2008.
Cuando el premio por permanecer en pesos se achica, los fondos globales venden pesos y compran dólares. A eso se suma la expectativa de lo que hará la Fed el próximo miércoles 28 de octubre. El mercado descuenta una pausa, pero las minutas y el discurso de varios gobernadores mantienen viva la posibilidad de un alza más en diciembre.
Un tono restrictivo el miércoles fortalecerá aún más al índice dólar, que ya está en 101.7 puntos, factor que presiona a todas las monedas emergentes.
El segundo factor externo es la aversión global al riesgo. El conflicto en Medio Oriente tiene al Brent en 110 dólares por barril, con riesgo de contagio en cualquier punto del flujo circular de la economía. Y en Wall Street, los reportes de Tesla y Meta sembraron dudas sobre si la inversión masiva en Inteligencia Artificial va a generar retornos.
Cuando hay miedo, el capital busca refugio y el preferido de los inversionistas sigue siendo el dólar, el yen y el franco suizo, o el oro.
Internamente, la historia tampoco ayuda. Para este año el Banco de México no moverá la tasa objetiva. La inflación de la primera quincena de octubre salió en 3.62% anual, con la subyacente en 3.78%; dentro del objetivo del banco central, pero hacia el límite alto y la probabilidad de que suban los precios es mayor hacia el cierre del año y eso le quita a Banxico el margen para recortar.
Las minutas de septiembre ya mostraron división entre sus miembros, tres de cinco hablaron de recortar, aunque la última palabra la tienen la inflación. Si Estados Unidos sube tasa y México la baja, el diferencial se cierra más y el peso se vuelve menos atractivo. Es el dilema que describe bien el IMEF: si el dólar sube de 18.50 a 19.50 muy rápido, la depreciación se trasladará a los precios y Banxico terminará teniendo que subir la tasa después, sobre reaccionando.
El próximo miércoles se dará a conocer la decisión de política monetaria de la Fed y un mensaje restrictivo podría llevar al tipo de cambio a buscar el piso de 18.52-18.60 unidades por dólar y un mensaje menos restrictivo ayudará a validad resistencias de 18.75-18.85 pesos.
Mi expectativa base es de volatilidad lateral con sesgo al alza. El soporte técnico inmediato está en 18.60, la resistencia en 18.85. Mientras el diferencial de tasas no se amplíe y la prima de riesgo geopolítico siga alta, el peso no tiene catalizador para revertir la tendencia de siete semanas. La era del carry trade fácil terminó, ahora el peso tendrá que ganarse cada centavo con crecimiento y disciplina inflacionaria.
Cuando la IA viaja con nosotros
Se habla mucho de que la inteligencia artificial va a transformar la economía. La realidad es que en la asistencia al viajero ya lo está haciendo.
Universal Assistance, recientemente confirmó en una presentación, que el 49% de la experiencia de sus clientes ocurre en canales digitales, lo que representa siete puntos porcentuales más que el año pasado.
Para lograr este crecimiento, Universal Assistance trabajó fuertemente con IA Copilot en factores como telefonía, detección de fraude médico con inteligencia artificial, reembolsos Zero Touch y Travel Tips con ChatGPT.
La IA ha dejado de ser una herramienta para convertirse en una parte de la operación del negocio.
Gracias a ello, en la actualidad, más del 90% de las llamadas se contesta en menos de 20 segundos, cerca del 97% de la experiencia funciona bajo un modelo cashless y un 60% de los casos recibidos por la compañía se resuelve a través de un sistema de telemedicina.
En resumen, esta integración. Ha permitido que cada vez se atiendan a más personas, más rápido y con mejor calidad.
Sin duda la tecnología permite grandes avances, pero para lograr los resultados esperados, se debe combinar con estrategia y con un enfoque humano. Ahí es donde una red médica de más de 120,000 ubicaciones de salud y 1.2 millones de profesionales juegan un papel primordial que asegure que los resultados se reflejen en la opinión de sus usuarios que hoy tienen 93% de satisfacción.
El reto de Universal es hacer la experiencia más sencilla, cercana y resolutiva, según comentó Fernando Somoza, CCO de la compañía.