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Opinión

Lectura 6:00 min

Tu página web es tu peor vendedor

Moisés Hamui Abadi | Columna invitada

Imagina que contratas al mejor equipo de promotores de la ciudad para llevar clientes a tu tienda y que, al llegar, se encuentran la puerta atorada, los precios escondidos y un vendedor que tarda diez segundos en contestar.

Nadie lo aceptaría en el mundo físico. En el digital ocurre todos los días. Cuando auditamos cuentas desde nuestra agencia de Google Ads, el hallazgo más frecuente no está en las campañas, sino en el destino: empresas que pagan cada clic para mandar a sus prospectos a un sitio que no convence.

El vendedor que trabaja 24 horas… mal

La página web es el único vendedor que atiende a todos los clientes, a cualquier hora y en cualquier lugar. También es el único al que casi nadie evalúa. Las empresas revisan con lupa el costo por clic, el alcance de sus anuncios y el número de seguidores, pero rara vez se preguntan qué pasa después del clic.

Y lo que pasa suele ser decepcionante. La mayoría de los visitantes se va sin comprar, sin llenar un formulario y sin escribir. Según el Baymard Institute, que recopila decenas de estudios sobre comercio electrónico, alrededor de 70% de los carritos de compra en línea se abandona antes de pagar.

Cada uno de esos abandonos es una venta que la empresa ya había pagado por atraer.

Un país que compra desde el celular

En México, el problema tiene una dimensión particular. De acuerdo con la ENDUTIH 2024 del INEGI, el país suma 100.2 millones de usuarios de internet, y 97.2% de ellos se conecta desde un celular.

Sin embargo, muchas páginas se siguen diseñando y aprobando en la pantalla de una computadora, en la sala de juntas, y no en el teléfono de gama media con conexión irregular desde el que realmente navegan los clientes.

La velocidad es el primer filtro. Un estudio de Deloitte Digital encargado por Google, que analizó 30 millones de sesiones móviles de 37 marcas, encontró que una mejora de apenas una décima de segundo en el tiempo de carga se asoció con un aumento de 8.4% en la tasa de conversión de sitios de retail y de 9.2% en el valor promedio del pedido.

Una décima de segundo. Investigaciones previas de Google ya habían mostrado que, cuando el tiempo de carga pasa de uno a tres segundos, la probabilidad de que el usuario abandone la página aumenta 32%.

Dónde se pierde la venta

Más allá de la velocidad, los errores se repiten con una regularidad casi aburrida:

  • El mensaje no coincide con el anuncio. El usuario hizo clic en una promoción específica y aterriza en la página de inicio, donde tiene que buscarla. Cada paso adicional es una oportunidad para irse.
  • Formularios interminables. Pedir diez datos para cotizar algo que podría resolverse con un nombre y un teléfono. Cada campo extra es una barrera.
  • Costos sorpresa. El envío, los impuestos o los cargos que aparecen hasta el final del proceso están, según Baymard, entre las principales razones de abandono.
  • Falta de confianza. Sin reseñas, sin datos de contacto visibles y sin políticas de devolución claras, el visitante duda. Y en internet, la duda casi siempre termina en otra pestaña.
  • Ningún camino claro. Páginas bonitas y llenas de información, pero sin un botón evidente que diga qué hacer después: comprar, cotizar o escribir por WhatsApp.

La cuenta que nadie hace

Esta es la aritmética que debería preocupar a cualquier director comercial. Si un sitio convierte a 1% de sus visitantes y la empresa quiere duplicar sus ventas, tiene dos caminos: duplicar el tráfico, lo que normalmente implica duplicar la inversión publicitaria, o llevar la conversión a 2% con el mismo tráfico.

El segundo camino suele ser más barato, más rápido y, sobre todo, permanente: cada mejora en el sitio multiplica el rendimiento de todas las campañas, presentes y futuras.

Aun así, la mayoría de las empresas sigue invirtiendo casi todo en atraer y casi nada en convertir. Es como llenar una cubeta agujerada: se le puede echar más agua, pero sería más inteligente tapar los agujeros primero.

Tratar el sitio como un vendedor, no como un folleto

La disciplina que resuelve esto se llama optimización de la tasa de conversión, o CRO por sus siglas en inglés, y no tiene nada de misterioso.

Consiste en medir dónde se pierden los usuarios, formular hipótesis, probar cambios y quedarse con lo que funciona. En MHA Consulting la aplicamos con tres principios.

  • Medir antes de rediseñar. Muchas empresas responden a las malas ventas con un rediseño completo que cuesta meses y, a veces, empeora los resultados. Primero hay que saber, con datos de analítica y mapas de calor, en qué punto exacto se cae el embudo.
  • Diseñar para el celular primero. Si la página no funciona con el pulgar en una pantalla de seis pulgadas, no funciona.
  • Probar, no opinar. El color del botón o el texto del encabezado no se deciden por el gusto del director general, sino con pruebas A/B que muestran qué versión vende más.

Un buen diseño y desarrollo web no se mide por lo bien que luce en la presentación, sino por cuántas ventas genera cada mes.

La pregunta correcta

La próxima vez que alguien en tu empresa proponga subir el presupuesto de publicidad, vale la pena hacer una pregunta previa: ¿qué pasa con la gente que ya estamos atrayendo? Si la respuesta es que la mayoría se va sin hacer nada, el problema no es de tráfico.

En MHA Consulting lo decimos así: antes de pagar por más visitas, asegúrate de que tu sitio sepa vender. Un mal vendedor no mejora porque le manden más clientes; solo pierde más ventas.Fuentes citadas

  • Tasa promedio de abandono de carrito (~70%) y causas de abandono — Baymard Institute.
  • 100.2 millones de usuarios de internet; 97.2% se conecta por celular — INEGI, ENDUTIH 2024.
  • Mejora de 0.1 segundos: +8.4% en conversión retail y +9.2% en valor promedio del pedido — Deloitte Digital para Google, “Milliseconds Make Millions” (2020).
  • De 1 a 3 segundos de carga, la probabilidad de rebote aumenta 32% — Google / Think with Google (2017).

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Fundador de MHA Consulting.

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