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Morena, la crisis política y económica en Campeche
Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Los poderosos logran, de manera necesaria, hacerse adorar por sus esclavos. Simone Weil
Una vez más la recurrencia de los errores en la elección, de los protagonistas para contender en las urnas desde 2018, sin nuevos cuadros políticos formados al interior del dominante morenismo, y lo camaleónico que invade al movimiento desde los desechos de los partidos de oposición, tiene consecuencias a la vista.
Nuevamente la economía más alicaída del país, sin ningún tipo de proyecto para la reactivación ya no digamos hotelera, sino el olvido y la marginación de PEMEX, dejando fuera a Campeche como estado petrolero, donde hasta los empresarios están coaptados de manifestarse en el discurso.
No hay obra pública, se acusa que el SAT está encima de los negocios formales, además de Copriscam, finanzas, el ayuntamiento mocista de la capital, protección civil y hasta la Secretaria de Turismo federal, así como la del Trabajo.
Cero incentivos a los medianos o pequeños empresarios, con la paridad del peso a la baja con respecto al dólar, todo está más caro, se califica de terrible la situación actual de la otrora ciudad amurallada, que solo rescata a los boleros del parque central con lonas alusivas al color que identifica al actual gobierno del estado.
La crisis política y económica es evidente, se ha agudizado en los días recientes, por la separación de al menos 10 diputados locales de Morena, de los afectos y componendas del cuarto piso, léase Layda Sansores y Liz Hernández, su relevo en la secretaria de gobierno, sin oficio alguno para dialogar y llegar a acuerdos con el poder legislativo, que se ha “insubordinado” a los caprichos de contraer deudas pública.
Ahora la reversa para no reelegirse por parte del partido guinda, da la posibilidad de apuntar a los leales, porque el “pastor del congreso”, Antonio Jiménez, huele su defenestración en cualquier momento, ya la policía estatal y ministerial ha realizado “rondines” alrededor del Congreso, un vetusto edificio de forma de platillo volador que rompe con el entorno amurallado.
Los campechanos aseguran que Morena que devora a sí misma, a partir de cierto grado de opresión política, que ya vivió en carne propia el ahora exrector José Abud, dejando la Universidad de Campeche, que no autónoma en manos del gobierno estatal con el relevo fuera de su campus.
Del rescate del fuero que se fue en 2016 es una vacilada, sabemos que no son las formas para su reinserción, pero el miedo tiene atrapados a laydistas y jimenistas en el poder legislativo, lo que derivó en ceder la presidencia de la mesa directiva al partido naranja, que seguirá gobernando la capital en 2027 según encuestas y amenaza la huida de los nuevos ricos a sus estados de origen.
No sabemos a ciencia cierta si es por la falta de operadores políticos y electorales, que Campeche deja de ser un sitio tranquilo para ejercer el arte de la política, donde el mar está en calma casi todo el año, con algunos días de vaciantes en el Golfo de México, pero que expulsa a los que no puede controlar, más a quienes recluta del PRI y del PAN son tratados con alfombra guinda los martes del jaguar, ejemplo vivo su flamante secretario de economía, Jorge Luis Lavalle Maury, con enormes cargas en contra, de responsabilidad hace unos años apenas.
ENTRE LÍNEAS
El carácter de la mandataria mexicana se hizo notar en Baja California, antes en la mañanera con la presencia de su gobernadora, intercambiando ésta algunos comentarios con el secretario García Harfuch; con repercusiones judiciales a la vista pronto.