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Opinión

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El mercado de radiología en México: un nicho que corre para superar el rezago

Maribel Ramírez Coronel | Salud y Negocios

Dentro del mercado de tecnología médica en México, el segmento de radiología se está moviendo. Sigue habiendo rezago frente a los países de la OCDE en México, pero la competencia se exacerbó, las compras públicas están siendo grandes y el negocio dejó de girar solo alrededor de los meros equipos tecnológicos. Hoy los grandes proveedores disputan además ofreciendo mejoras en flujo de trabajo, datos y precios del medio de contraste.

Cuatro jugadores concentran este nicho de mercado: la alemana Bayer, la estadunidense GE HealthCare, la francesa Guerbet y la italiana Bracco. En resonancia magnética, Bayer se asume líder; en tomografía el piso está más parejo. Y en las licitaciones internacionales abiertas también han entrado —o reingresado— compañías de India, China y Turquía, más agresivas en precio. Es interesante que en función del  tipo de licitación se define el tablero: si la compra va bajo tratados internacionales, suelen jugar los grandes; si se abre del todo, el mercado se llena de ofertas más baratas.

Ponerle un valor único al segmento sigue siendo difícil. No todas las empresas reportan y los genéricos de contraste nublan el mapa. Aun así, hay estimaciones. Una lectura acotada del negocio —tomografía, rayos X digitales y medios de contraste— se sitúa cerca de 374 millones de dólares en 2026: unos 179 millones en tomógrafos y cerca de 100 millones en sistemas de radiografía digital, más el mercado de alto volumen de agentes y consumibles. Si se abre el plano a todo el equipo de diagnóstico por imagen —resonancia, ultrasonido, medicina nuclear, mastografía—, el mercado mexicano se estima en 1,200 millones de dólares este año, con un crecimiento proyectado de 6.05% hacia 2031, conforme estimaciones de Mordor Intelligence.

Esa tasa coincide con lo que observa Sergio Acosta, director de Radiología de Bayer en México: el segmento crece entre 6% y 8% anual. En Bayer, radiología representa cerca del 10% de Farma, pero es la parte que más crece. Las ventas en sector público y privado se reparten 50-50, y se mueven mes a mes en función de las licitaciones ganadas.

El crecimiento está respondiendo a la falta de movimiento en años anteriores. Acosta redondea los indicadores porque, dice, no hay cifras limpias. El promedio de la OCDE anda cerca de 30 tomógrafos y 20 resonadores por millón de habitantes. México se ubica en torno a 10 tomógrafos y 5 ó 6 resonadores por millón de haabitantes. En América Latina, Chile y Costa Rica están prácticamente al doble. Chile, además, regula el consumible por paciente con un criterio de seguridad lo cual aquí todavía no es la norma.

Ese hueco explica la prisa del sector público. En 2026 el gobierno federal anunció la compra de 816 equipos de alta tecnología, con una inversión de 11,257 millones de pesos: tomógrafos, resonadores, PET-CT, mastógrafos, aceleradores y angiógrafos. Solo en mastografía se contemplan 500 equipos; en tomografía, 238. El IMSS, por su lado, instaló 42 tomógrafos de última generación —la mayoría de 256 cortes, con inteligencia artificial— en 40 hospitales de 19 estados. El tiempo de exposición bajó de minutos a segundos y la capacidad diaria de varios servicios pasó de 20 o 25 estudios a cerca de 50. También incorporó resonadores de alta gama y, en Tlalpan, arrancó un centro de diagnóstico de alta especialidad con cinco resonancias y tres PET-CT, pensado además como espacio de formación.

Acosta prevé que vienen más paquetes. Se esperan licitaciones grandes, sobre todo del IMSS, del orden de 200 equipos. IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar ya tienen tecnología de punta en hospitales de segundo y tercer nivel pero no en todas sus unidades. La cosa es que en palacio las cosas van despacio, y por tanto se impulsa el sector privado para compensar.

Otro punto es que cambió la forma de comprar. En el ISSSTE, el llamado proyecto de nacionalización sacó a las integradoras y abrió la puerta a los fabricantes. Bayer, que antes llegaba por intermediario, colocó alrededor de 35 inyectores en hemodinamia. La adopción médica no fue automática: otra tecnología exige otro aprendizaje. En medios de contraste licitados, ir directo permite un precio más competitivo. El intermediario cobra margen, y ese margen ya pesa en la cuenta hospitalaria.

En sector privado conviven varios formatos: comodato, venta directa y distribuidor. El comodato —colocar el inyector y vender consumibles y contraste— le da continuidad al fabricante y le evita al hospital una inversión inicial. Cuando el cliente exige mucho flujo y no puede cargar inventario, entra el mayorista. Es más caro, pero llega más rápido.

El desafío de fondo, dice Acosta, no es solo tener más torres. Es el acceso. Un tomógrafo o un resonador mal aprovechado no cierra el rezago. Con mejores inyectores y consumibles, el mismo equipo puede pasar de 10 a 14 estudios al día. A veces no hace falta comprar otra máquina: hace falta usarla mejor. A los administrativos les interesa la trazabilidad: cuánto contraste se usó, de qué lote, cuándo reponer y si hay merma. Los inyectores conectados ya comparan el consumo contra un promedio global. No dicen si el hospital “está bien o mal”; dicen más bien dónde está. La meta clínica sigue siendo la misma: la mejor imagen posible con la menor cantidad de contraste, sin perder capacidad diagnóstica.

Otro aspecto retador es el recurso humano insuficiente. Acosta estima entre 6,000 y 7,000 radiólogos certificados. La teleradiología alivia parte de la presión: un mismo especialista puede leer estudios de varios centros. Pero el país sigue siendo corto, y desigual.

Como se ve, la radiología mexicana no está en calma. Está en una carrera acelerada. Hay cuatro puntos, nuevos competidores de precio, compras millonarias y un giro de modelo: de vender frascos y equipos a vender flujo, data y seguridad. El rezago frente a la OCDE es innegable y aún sigue. Lo que cambió es la velocidad con la que el segmento está tratando de alcanzarlo.

Canifarma: los retos de Berzunza

Carlos Ramón Berzunza llega a la dirección de Canifarma con grandes retos y su primera prueba serán sus primeros 100 días. El gremio farmacéutico necesita, más que un discurso de unidad, una interlocución notoria y con resultados. Por lo pronto, dos retos inmediatos: primero, las deudas multimillonarias del gobierno con proveedores de insumos médicos. Segundo, la relación con actores que llevan y ejecutan la compra consolidada bianual (2027-2028) con notoria opacidad regulatoria. Berzunza tendrá que sentarse con quienes deciden en las Secretarías de Salud y Hacienda y establecer un calendario de pagos sustentable; si en esto no avanza, su gestión habrá iniciado con parálisis. Entre las deudas institucionales que hereda y para las cuales tendrá que ir viendo cómo allanar caminos está también la relación con Cofepris que sigue buscando cómo agilizar registros y autorizaciones. Pero el mayor desafío de todos será reconstruir el equilibrio entre innovación y genéricos en un escenario donde la industria nacional agremiada en Anafam está muy dolida por las estrategias judiciales para estirar la protección de patentes e impedir la entrada de biosimilares. Aparte están los vínculos conectores alrededor del Plan México y el TMEC y nearshoring. Por último, ver la forma de integrar dispositivos médicos y veterinaria, de modo que Canifarma no solo hable por el fármaco humano. En tres meses se sabrá si Berzunza administra la crisis o la supera.

Investigación clínica: el foro de AMCIC esta semana

El miércoles 30 y el jueves 1 de octubre se celebra, en el Auditorio Ignacio Chávez Rivera del Instituto Nacional de Cardiología, en Tlalpan, el 1er Congreso de Investigación Clínica Farmacológica y de Dispositivos Médicos, organizado por la Asociación Mexicana de Centros de Investigación Clínica (AMCIC), la Facultad de Medicina de la UNAM y el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez (INCar). El objetivo no es solo actualizar: quieren salir con un Decálogo para el Fortalecimiento de la Investigación Clínica y ponerlo frente a la Secretaría de Salud. Reúne a industria, Organizaciones de Investigación por Contrato (CRO), centros, universidades y, si se confirman, a Salud, Economía, Cofepris y Conbioética. Los paneles van de formación de recursos humanos al Plan México, regulación, calidad e IA, modelos operativos, imagen y laboratorio, vacunas y reclutamiento de pacientes. En un momento de rezago regulatorio y metas de autosuficiencia, el foro importa porque pone en la misma mesa a quienes investigan, aprueban y financian.

Referencias del tema principal de la columna:

https://www.oecd.org/en/publications/health-at-a-glance-2025_8f9e3f98-en.html

https://www.mordorintelligence.com/es/industry-reports/mexico-computed-tomography-market

Comunicadora especializada en temas de salud pública e industria de la salud. Cursó la maestría en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM. Forma parte de la iniciativa www.HospitalsinInfecciones.com. Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, plataforma de contenidos sobre salud femenina.

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