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Opinión

Lectura 14:00 min

No me alcanza el dinero

Jaime Cervantes Covarrubias | (p) palabra de líder

Cambiemos el liderazgo del mundo, una persona a la vez

Hay preocupaciones que también cobran intereses.

En los pasillos de la empresa familiar he escuchado muchas veces una respuesta que me detiene. Pregunto cómo están y alguien me dice que el dinero ya no alcanza. Después revisamos las encuestas de clima organizacional y encontramos orgullo, pertenencia y satisfacción con la empresa, junto con una inconformidad persistente con el salario. Esa convivencia merece nuestra atención. Una persona puede querer su trabajo y vivir angustiada por lo que recibe.

Lo conté durante mi conversación con José Yuste del Corral, periodista mexicano dedicado a explicar la economía y las finanzas cotidianas. Pepe había visitado nuestras instalaciones y escuchado mi propuesta de humanismo empresarial. Me planteó una inquietud que agradezco, cómo traducir esa aspiración en términos económicos en rentabilidad. El cuarto episodio de la segunda temporada de (p) palabra de Líder, No nos alcanza el dinero, nace de ese cuestionamiento.

Su pregunta me obliga a mirar nuestras decisiones. Hemos buscado mejorar condiciones, pero el esfuerzo no cancela lo que todavía necesitamos escuchar. Como empresario, puedo explicar cuánto cuesta sostener una organización y también debo comprender cuánto cuesta sostener una vida o una familia con el ingreso que esa organización ofrece.

En las tres columnas anteriores recorrimos el diálogo, las relaciones entre instituciones y la justicia social. Ahora esa conversación llega a un lugar íntimo…la cuenta que una familia hace antes de dormir. Allí se encuentran el salario, los precios, las deudas, los cuidados y el temor de que mañana ocurra algo que no pueda pagar.

¿Qué nos está diciendo una persona cuando afirma que trabaja, cumple y aun así no le alcanza?

Propongo escuchar esa frase como una pregunta sobre nuestra manera de producir y compartir prosperidad. Administrar mejor ayuda; necesitamos, además, generar ingresos suficientes y habilitar un poco más de estabilidad  frente a los riesgos de la vida. El liderazgo humanista adquiere una dimensión económica cuando convierte el cuidado en decisiones que puedan sostenerse y evaluarse.

La angustia también llega al trabajo

Imaginemos a una persona que recibe su quincena y empieza a restar la renta, el transporte, la comida, la escuela y en muchas ocasiones los medicamentos. Todavía no compra nada extraordinario y buena parte del dinero ya tiene destino. Luego aparece un gasto que no esperaba, una emergencia no esperada. La cuenta se resuelve aplazando otro pago, pidiendo prestado o dejando algo necesario para después. La escena es hipotética pero nos permite mirar cómo una urgencia puede ir estrechando las siguientes decisiones. Así es la vida cotidiana de la mayoría de las familias mexicanas.

El INEGI y la CONDUSEF encontraron, en la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera de 2023, que 36.9% de la población adulta presentaba un nivel alto de estrés financiero. Es información de ese año, publicada en 2024, y describe una experiencia declarada mediante una encuesta, no un diagnóstico clínico. Aun con ese límite, invita a reconocer una preocupación que puede permanecer invisible detrás de la puntualidad y el cumplimiento.

Quien dirige y quien lidera necesita abrir espacio para escucharla sin invadir la intimidad. Una organización puede ofrecer orientación confidencial y conocer dificultades compartidas sin pedir a cada colaborador que exhiba su vida. La información agregada puede ayudar a revisar condiciones; la vulnerabilidad individual exige respeto. La educación financiera es estratégica.

En septiembre de 2026, la inflación general anual fue de 3.45%, según el INEGI. Esa tasa describe cuánto aumentaron, en promedio, los precios frente al mismo mes del año anterior. No significa que hayan regresado a niveles anteriores ni que todos los hogares enfrenten la misma presión. Cada presupuesto tiene una composición distinta y cada familia llega con una historia diferente de ingresos y compromisos. No es algo que el empresariado debería obviar.

La ENIGH 2024 muestra que alimentos, bebidas y tabaco representaron 37.7% del gasto corriente monetario de los hogares; transporte y comunicaciones, 19.5%. Son proporciones del gasto agregado, no una receta para cada familia. Ayudan a recordar que una parte considerable de lo que se paga está vinculada con alimentarse, desplazarse y mantener comunicación.

Desde una oficina podemos considerar menor un incremento que, sumado a otros, obliga a cambiar la comida de la semana. Escuchar exige suspender por un momento nuestra propia escala de comodidad, ese privilegio de estar en una posición distinta. El presupuesto de quien decide rara vez es idéntico al de quien recibe su decisión. Esa sensibilidad es humanismo consciente.

El presupuesto necesita un margen

Pepe y yo conversamos sobre compras a plazos, suscripciones y gastos que se acumulan casi sin advertirlo, el famoso “gasto hormiga”. Allí hay una responsabilidad personal que merece educación y acompañamiento. Revisar estados de cuenta, distinguir necesidades y deseos, y conocer el costo de un crédito puede devolver claridad. También en una familia empresaria necesitamos separar los recursos del hogar, el patrimonio y el dinero del negocio.

Pero al volver sobre nuestra charla encuentro un matiz indispensable. Antes de interpretar la insuficiencia como desorden, debemos conocer el ingreso disponible y las necesidades que sostiene. Hay personas que pueden recuperar margen o rentabilidad o ahorro cancelando consumos; otras ya han recortado casi todo. La misma recomendación produce efectos distintos en esas dos realidades.

En el episodio usamos porcentajes para ordenar gastos, financiamiento y ahorro. Los recupero como una invitación a hacer cuentas, con cuidado de no convertirlos en obligación universal. Una proporción orientativa no garantiza que una deuda sea pagable. Importan los gastos indispensables, la estabilidad del ingreso, las personas dependientes y el conjunto de compromisos.

¿Qué posibilidad real de ahorrar queda después de pagar lo necesario para vivir?

La pregunta también alcanza al mercado que construimos. Como empresariado mexicano podemos promover compras que el cliente comprenda, precios claros y productos que respondan a necesidades reales, eso es responsabilidad social. Cuando la rentabilidad depende de confundir, manipular emociones, ocultar cargos o dificultar una cancelación, nuestra educación financiera como consumidores enfrenta una práctica comercial que también debe cambiar.

Educar implica ampliar la capacidad de decidir. Una empresa puede acompañar ese aprendizaje sin usarlo como explicación automática de toda inconformidad salarial. Y cada persona puede revisar sus hábitos sin aceptar que una dificultad económica disminuya su valor. Aprender a administrar y exigir condiciones dignas caben en la misma conversación.

El futuro también forma parte del pago

Otro momento del episodio me inquieta especialmente. Recordé solicitudes de recibir una parte del ingreso por fuera del registro formal para disponer de más dinero inmediato. Pepe señaló el daño que puede producir declarar ante la seguridad social una remuneración menor a la correspondiente. Es una conversación incómoda porque la urgencia puede volver atractivo un arreglo que desplaza costos hacia el futuro.

El IMSS identifica el salario base de cotización como referencia para el salario pensionable. Los efectos concretos dependen del régimen y de la trayectoria de cada persona; merecen una explicación precisa. Para quien emplea, el punto de partida debe ser registrar correctamente lo que corresponde y explicar las prestaciones con claridad.

Al revisar nuestra conversación, también conviene precisar una afirmación sobre las generaciones jóvenes, porque existen mecanismos pensionarios y cuentas individuales. La preocupación está en las condiciones de acceso, la continuidad de las aportaciones y la suficiencia de los recursos. Presentar el retiro como un futuro inevitablemente desprotegido puede desalentar justo el aprendizaje que necesitamos promover.

La empresa familiar vive aquí una prueba de congruencia. Hablamos de legado, continuidad y protección patrimonial para las siguientes generaciones. Esa mirada de largo plazo debe alcanzar también a quienes construyen el negocio sin llevar nuestro apellido, los y las colaboradores. Sus años de trabajo forman parte de la historia de la organización.

El cuidado introduce otra dimensión. La ENASIC 2022 encontró que 75.1% de las personas de quince años y más que brindaban cuidados eran mujeres. La cifra describe a quienes cuidaban, no a todas las mujeres del país. Nos ayuda a reconocer cómo se distribuye una tarea que sostiene la vida y condiciona las posibilidades de trabajar.

Una persona puede recibir una oferta mejor pagada y encontrar que el horario le impide acompañar a alguien dependiente. La diferencia salarial se enfrenta entonces al costo del traslado, del cuidado y del tiempo. Necesitamos servicios públicos, acuerdos familiares y condiciones laborales que permitan participar sin dejar a otra persona desprotegida.

¿Cuánta autonomía económica puede construir quien tiene que resolver a solas los cuidados de su familia?

Horarios previsibles, permisos claros y oportunidades de aprendizaje compatibles con esas responsabilidades son decisiones que podemos examinar en la empresa. Su diseño debe reconocer que cuidar corresponde a mujeres y hombres. La flexibilidad gana sentido cuando amplía posibilidades y mantiene condiciones de trabajo claras para todas las personas.

También necesita alcanzar e ingreso para emprender

Pepe insistió en mirar a la tintorería, la clínica veterinaria, la carnicería y los pequeños negocios. Su advertencia merece acompañar nuestra exigencia salarial. Una empresa necesita ingresos, organización y capacidad para cumplir. Pedirle mejores condiciones requiere comprender los obstáculos que enfrenta y evitar que la respuesta termine siendo contratar sin protección.

Los resultados definitivos de los Censos Económicos 2024, referidos a 2023, muestran que las microempresas representaron 95.4% de las unidades económicas del sector privado y empresas paraestatales estudiadas, y concentraron 41.4% de su personal ocupado. El universo censal tiene delimitaciones propias: estas cifras no equivalen a porcentajes de todo el empleo nacional.

El mismo censo registró que 3.7% de las microempresas capacitó a su personal. El indicador no mide exclusivamente formación de líderes ni resume todo aprendizaje informal. Sí abre una pregunta sobre los recursos y el acompañamiento disponibles para mejorar el trabajo. Un pequeño negocio difícilmente transforma sus capacidades sólo porque le pidamos innovar.

El estudio económico de México de la OCDE de 2026 señala rezagos de las empresas de menor tamaño en adopción digital y barreras de presupuesto y capacidades. Recupero ese diagnóstico para pensar en herramientas útiles: organizar inventarios, reducir errores, administrar cobros, conocer costos y abrir mercados. Incorporar tecnología exige formación y una necesidad concreta que resolver.

Como empresario, me corresponde revisar cuánto de la dificultad atribuida al personal proviene de procesos que no hemos organizado bien. Exigir más esfuerzo sin corregir desperdicios puede agotar a las personas y mantener intacto el problema. La productividad también depende de la calidad de nuestras decisiones de dirección.

¿Qué parte del valor que generamos puede convertirse en mejores ingresos y qué necesitamos transformar para sostenerlos?

Mi propuesta es acordar una ruta que haga visibles ambas responsabilidades. Revisar remuneraciones, formar capacidades, mejorar procesos y definir cómo se compartirán los resultados. Los derechos vigentes constituyen el punto de partida; las mejoras futuras necesitan compromisos verificables y criterios comprensibles.

La gran empresa también influye sobre esa posibilidad. Cuando compra a un negocio pequeño, sus plazos de pago, requisitos y cambios de última hora afectan el flujo con el que ese proveedor cubre su nómina. Desarrollar proveeduría local implica acompañar capacidades y cumplir acuerdos. Una cadena productiva puede repartir oportunidades o trasladar fragilidades.

La esperanza necesita una economía que la sostenga

Desde el Humanismo Mexicano Regenerativo, llamo prosperidad regenerativa a una creación de valor que fortalece las condiciones humanas y comunitarias de las que depende. Esta conversación con Pepe le da una exigencia concreta: explicar cómo una decisión económica amplía la posibilidad de vivir, aprender, cuidar y prever.

Al primer sector le corresponde garantizar servicios, seguridad, infraestructura y reglas que faciliten cumplir y emprender. Al segundo, producir con responsabilidad, sostener empleo digno y compartir oportunidades. El tercer sector puede acompañar educación financiera, formación y proyectos de cuidado con evaluación y escucha. La filantropía consciente adquiere profundidad cuando fortalece autonomía y ayuda a transformar las condiciones que hacen necesaria la ayuda.

Los tres sectores son agentes de cambio con responsabilidades propias. Su encuentro puede dar forma a proyectos territoriales: formación vinculada con negocios locales, redes de proveedores y servicios de cuidado accesibles. El deber ser político se expresa en esa disposición a cocrear bien común y responder por los compromisos asumidos.

Todo comienza por uno mismo. En mi caso, por escuchar esa respuesta del pasillo sin apresurarme a defender lo que hemos hecho. Propongo llevarla a una conversación de dirección: conocer las dificultades compartidas sin exponer a nadie, elegir una mejora viable, asignarle recursos y fecha, y revisar con las personas sus resultados. La confianza necesita comprobar que hablar produce alguna consecuencia.

Te invito a continuar esta reflexión en el cuarto episodio de la segunda temporada de Palabra de Líder, junto con Pepe Yuste. Nuestra conversación deja abierta una tarea que alcanza al hogar, a la empresa y al país: construir una economía donde hacerse responsable también permita tener un futuro.

Vuelvo a quien me dijo que el dinero no le alcanza. Quisiera que nuestra respuesta pudiera sentirse en su mesa, en su descanso y en una decisión tomada con mayor libertad. La esperanza económica empieza a volverse creíble cuando el trabajo deja espacio para vivir.

Referencias

INEGI y CONDUSEF. Encuesta Nacional sobre Salud Financiera 2023. Publicada el 25 de junio de 2024, gráfica 32. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2024/ENSAFI/ENSAFI.pdf

INEGI. Índice Nacional de Precios al Consumidor, septiembre de 2026. Publicado el 8 de octubre de 2026. https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia/11265

INEGI. Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024. Comunicado 112/25, 30 de julio de 2025. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/enigh/ENIGH2024.pdf

IMSS. ¿Cuál es mi salario pensionable? Consulta: 17 de octubre de 2026. https://www.imss.gob.mx/pensiones/preguntas-frecuentes/salario-pensionable

CONSAR. Cuentas administradas por las Afores, cierre de agosto de 2026; publicación del 15 de septiembre de 2026. Incluye trabajadores registrados y asignados; no acredita por sí sola derecho a una pensión. https://consar.gob.mx/gobmx/aplicativo/siset/CuadroInicial.aspx?md=40

INEGI. Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados 2022. Presentación de resultados, población cuidadora de quince años y más. https://en.www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enasic/2022/doc/enasic_2022_presentacion.pdf

INEGI. Censos Económicos 2024, resultados definitivos. Reporte 22/25, 24 de julio de 2025, pp. 7 y 23; periodo económico 2023. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/ce/CE2024_def_RR.pdf

OCDE. OECD Economic Surveys: Mexico 2026, sección 4.2.2, pp. 92–93 de la numeración impresa. https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/02/oecd-economic-surveys-mexico-2026_9701d51d/8a7c0ac4-en.pdf

Palabra de Líder. Temporada 2, episodio 4, No nos alcanza el dinero. Transcripción por hablantes aportada por el autor, duración de archivo 52:51; pasajes 03:07–05:12, 20:41–30:19, 32:38–33:59, 37:36–39:33 y 44:17–50:33.

Y… recuerda, liderar no trata de dirigir, se trata de humanizar.

El autor es Doctor en Desarrollo Humano por la Universidad Motolinía del Pedregal; Maestro en Desarrollo Humano por la Universidad Iberoamericana; Master Ejecutivo en Liderazgo Positivo Estratégico por IE Business School y Licenciado en Comunicación Gráfica. Presidente del Consejo de Administración de Vitalmex, Liderálity, Indômito y otras empresas; Presidente del Patronato de la fundación Lilo México;  empresario, docente, consejero sistémico estratégico, padre de familia y columnista en El Economista.

jaime.cervantes@liderality.com  LinkedIn | Instagram

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El autor es Doctorante en Desarrollo Humano, Universidad Motolinía del Pedregal, México; Master en Desarrollo Humano, Universidad Iberoamericana, México Master ejecutivo en Liderazgo Positivo Estratégico, Instituto de empresa, España.

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