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Opinión

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El maestro francés que escucha los cantos de Chenalhó

Foto: Cortesía

Hay algo conmovedor y radical en la figura de Adrien Cante. Profesor de primaria en Gaillac, un pueblo del sur de Francia, dedica sus años a estudiar los cantos de sanación de los tsotsiles de Chenalhó, en los Altos de Chiapas. No como un antropólogo de paso, sino como alguien que se deja interpelar por una forma de conocimiento que no cabe en los manuales escolares.

Desde 2013 Cante mantiene un trabajo de campo con una curandera tradicional tsotsil y colabora con Manuel Pukuj. Su tesis doctoral, inscrita en 2022 en la Université Paris Nanterre bajo la dirección de Françoise Hatchuel, lleva un título que ya dice mucho: La experiencia íntima del reagrupamiento psíquico. Antropología clínica de la terapia tradicional tsotsil a través del canto.

Los j’iloletik —los especialistas en curación por el canto— no tratan solo síntomas. Según el propio Cante, sanan enfermedades que llegan de la envidia, de los celos, de los espíritus hambrientos y, de manera reveladora, de las “escrituras coloniales”. Para los tsotsiles, la persona no es un individuo cerrado: está tejida con otras especies y con fuerzas invisibles. El curandero no cura a alguien aislado; restablece una identidad múltiple pero unificada. Y lo hace con palabras que no son suyas del todo. De su boca salen voces de la montaña sagrada, de las entidades protectoras, de los que sufren y de él mismo. El canto se convierte así en un lenguaje de sostén colectivo.

En 2023 Cante publicó en la Nouvelle revue de psychosociologie un artículo titulado “Niximal Chiel Kopojel: Flor de la vida y del lenguaje”. La imagen es precisa: el canto como flor que da vida. No es metáfora ornamental. Es una concepción del lenguaje como fuerza que reagrupa lo psíquico, que envuelve al enfermo en un relato simbólico y que permite enfrentar la precariedad de existir.

Familia Tsotsil. Foto: Cortesía

Lo interesante de Cante no es solo el objeto de estudio. Es el método. Propone una antropología clínica de orientación psicoanalítica. En lugar de la clásica observación participante, insiste en analizar la propia implicación del investigador, incluso un posible sentimiento de culpa que atraviesa a quienes se acercan a otras culturas. “Partir de uno mismo para encontrar al otro”, dice. Una forma exigente de descolonizar el conocimiento: no desde la pureza ideológica, sino desde la honestidad subjetiva.

Hay algo profundamente educativo en este trabajo. Cante es maestro de niños y, al mismo tiempo, discípulo de un saber cantado que lleva siglos transmitiéndose. En 2022 presentó junto a Manuel Pukuj los cantos en una radio de Toulouse. En 2023 compartió cuentos y leyendas mayas en una mediathèque del Tarn. El saber no se queda en el archivo académico: circula, se escucha, se cuenta y se comparte ;)

En tiempos de debates abstractos sobre interculturalidad y descolonización, la figura de este profesor francés resulta concreta y sobria. No llega a Chenalhó a “salvar” ni a “representar”. Llega a escuchar. Y al escuchar, se deja transformar. Lo que percibo como la lección más profunda es que el verdadero diálogo cultural empieza cuando uno acepta que la palabra del otro —esa fuente de vida y de lenguaje— también puede curar algo en nosotros.

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Licenciada en Artes por la Bond University, de Australia, cuenta con un programa de Emprendimiento por el MIT. Es socia de El Lion que Ruge Films, una compañía independiente de producción cinematográfica. Colabora y es consejera en diversos medios con temas relacionados al arte, la cultura y la innovación. Curadora y Co-Fundadora de Artists’ Container.

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