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¿A la Inteligencia Artificial le faltan mujeres?
Nelly Acosta Vázquez | IA: Integrados y Apocalípticos
A finales de los años 90, visité por primera vez un Centro de datos, esos lugares helados en donde están cientos de servidores resguardando miles de operaciones digitales. Era evidente un detalle: no había mujeres operándolo. En ese momento se decía que era cuestión de tiempo, que la brecha se cerraría conforme más mujeres se involucraran en tecnología... Esa promesa sigue vigente.
Hoy la tecnología que marca la conversación no son los servidores, sino la Inteligencia Artificial generativa. Y la duda es similar: ¿quiénes la están usando realmente?
La idea de que “todo el mundo” usa IA o que "a todos les encanta" es una utopía. Y las cifras muestran que las mujeres no son, por ahora, las usuarias más entusiastas y la explicación va más allá del desinterés.
Hice una pequeña encuesta en mi cuenta de Instagram. Pedí que sólo la contestaran quienes no usan Inteligencia Artificial. Respondieron 137 personas; sólo 4 fueron hombres. Puede ser una casualidad, pero las razones que aparecieron resultan reveladoras: 55% dijo no usar IA porque no sabe cómo hacerlo y 27% porque considera que usarla es “hacer trampa”.
¿Mis contactos son percepciones aisladas o reflejan una tendencia?
¿Qué dicen las cifras?
Un reporte conjunto de Stanford y Harvard muestra que las mujeres tienen aproximadamente 20% menos probabilidades que los hombres de utilizar herramientas como ChatGPT, Claude o Perplexity.
Deloitte aporta otro dato clave: cuando la IA generativa comenzó a popularizarse en 2024, los hombres la adoptaron casi al doble de velocidad que las mujeres (20% frente a 11%). Para 2026, se espera que la diferencia se reduzca, desaparecerá del todo: 52% de los usuarios serán hombres y 49% mujeres.
En México, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2024 (ENDUTIH) señala que la brecha general de acceso a internet es mínima —apenas 1.8 puntos porcentuales—, pero cuando se analiza el uso diario de dispositivos inteligentes y software de productividad con IA, los hombres presentan una ventaja de cinco puntos porcentuales.
Los propios datos de ChatGPT refuerzan esta lectura: para enero de 2025, 42% de sus usuarios registrados eran mujeres y 58% hombres. El contraste es relevante si se recuerda que, en 2022, cerca de 80% de los usuarios eran hombres, lo que indica que la brecha se está cerrando, aunque de forma gradual.
¿Y México? Un estudio con perspectiva de género de la Ibero Puebla y la Universidad de Guadalajara —centrado en estudiantes universitarios— no ofrece porcentajes nacionales, pero sí una conclusión interesante: las mujeres se muestran más escépticas en el uso de IA. El estudio destaca una preocupación que aparece con más fuerza en ellas que en los hombres: el temor a actuar de forma poco ética y a comprometer su privacidad.
¿Qué dicen los usuarios?
Pero como los números por sí solos no explican todo, podemos verlo desde otra perspectiva. Estudios de Deloitte, Harvard Business School y la Unesco, nos dan algunas pistas de por qué muchas mujeres no se acercan a la IA:
• Sesgos de entrenamiento. "Creo que es importante que nos demos cuenta de que la Inteligencia Artificial viene de las grandes empresas de Estados Unidos, con valores muy diferentes a los que tenemos en Latinoamérica. Y para ellos no es tan importante pensar en cómo se pueden beneficiar los obreros latinoamericanos o la mujer latinoamericana", comenta Saiph Savage, reconocida científica de computación en México.
• La IA como "hacer trampa" y como desventaja profesional. "Laboralmente, a las mujeres sí se nos exige más. Si empiezo a usar ChatGPT para hacer mis labores, les daré un pretexto para que me deleguen... Y aunque digan que alguien que sabe IA me quitará el trabajo, la verdad es que a mí me han quitado el trabajo hombres que saben menos y no hacen gran cosa. No creo que la IA cambie eso pronto", Dolores Fernández, contadora mexicana de una editorial.
• Privacidad y seguridad. Las mujeres reportan más preocupación por el uso de sus datos personales y la seguridad de la información. “Me encantaría ser optimista respecto de la IA, pero eso implica que elijas no ver los hilos de poder que hay detrás”, Ivana Feldfeber, directora de DataGénero (observatorio de datos de género).
• No hay una utilidad real. "Es una herramienta útil, pero no la uso. No quiero usarla. Puedo escribir. Puedo maquillarme. Puedo cocinar. Puedo actuar hasta cierto punto. Puedo aprenderme el diálogo. ¿Para qué la necesitaría?", Joanna Lumley, actriz británica.
Más allá de estadísticas y testimonios, lo que muestran los datos es que la brecha de género en el uso de la IA sí existe (como en toda la tecnología), no por rechazo absoluto, sino por cautela, contexto y expectativas distintas.
¿Qué podríamos aportar los que sí la usamos (mujeres y hombres), para ayudar a equilibrar la balanza? Porque hay que recordar que nos guste o no, la usemos o no, la Inteligencia Artificial ya está en nuestras vidas, en usos que van más allá de un ChatGPT, y somos los usuarios los que vamos definiendo qué tipo de relación estamos construyendo con estas herramientas. ¿Queremos un mundo con IA que excluya a un tipo de personas?