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Importancia de la actividad pesquera en Chiapas

La pesca ribereña constituye una fuente fundamental de ingresos para la población de la costa del estado de Chiapas, a través de la comercialización de especies como túnidos, mojarra, tiburón, cazón y camarón.

OpiniónEl Economista

El estado de Chiapas tiene 260 kilómetros de litoral sobre el Océano Pacífico, distribuidos en las regiones del Istmo-Costa y Soconusco, que comprenden los municipios de Tonalá, Arriaga, Pijijiapan, Mapastepec y Tapachula.

A nivel nacional, ocupa el noveno lugar en volumen de producción pesquera, con 42,127 toneladas de peso vivo registradas en 2025.

En términos de valor de la producción, se ubica en la décima posición, reflejando incremento del 21% en el volumen de producción en comparación con el año anterior (Conapesca).

La pesca ribereña constituye una fuente fundamental de ingresos para la población de la costa del estado de Chiapas, a través de la comercialización de especies como túnidos, mojarra, tiburón, cazón y camarón.

Este subsector aporta aproximadamente el 89% de la producción pesquera estatal.

Asimismo, cuenta con una población estimada de 19,032 pescadores ribereños, 15 plantas pesqueras, 6,344 embarcaciones menores y 5 embarcaciones dedicadas a la captura de atún (Conapesca, 2026).

Esta actividad no solo genera empleo directo e indirecto en las regiones costeras, sino que también contribuye significativamente a la seguridad alimentaria y posee una alta relevancia social.

A pesar de su potencial, la actividad pesquera en Chiapas enfrenta diversos retos estructurales. Entre ellos destacan la insuficiencia de infraestructura para preservar la calidad del producto debido a la escasez de plantas de hielo y cadena de frío, así como la alta intermediación en la comercialización, lo cual impacta negativamente en los ingresos de las familias de los pequeños pescadores al limitar su acceso a precios justos.

Por otra parte, se tiene un envejecimiento del equipamiento productivo, particularmente de los motores fuera de borda, junto con problemáticas como la pesca ilegal y el acceso limitado al financiamiento.

A estos desafíos se suman los efectos del cambio climático, que han alterado las temporadas de captura y la disponibilidad de diversas especies en la región.

Dentro de los objetivos estratégicos de FIRA se encuentra fomentar la inclusión financiera y abatir las barreras de acceso a servicios financieros de las y los productores con énfasis en los de menor escala.

Uno de los principales desafíos de la actividad radica en el diseño y consolidación de esquemas de financiamiento que impulsen el desarrollo del sector pesquero, facilitando el acceso al crédito, la implementación de programas de fomento y la estructuración de mecanismos de garantía que respalden la operación de los intermediarios financieros participantes.

En este sentido, el otorgamiento de créditos de corto plazo (avío), destinados al capital de trabajo, busca fortalecer la operación de los productores.

De igual manera, los créditos de largo plazo (refaccionarios) están orientados a la adquisición de infraestructura de almacenamiento, cadenas de frío, equipo de procesamiento, empaque y transporte, con el propósito de agregar valor a los productos y mejorar los ingresos directos de los productores.

Como parte de las estrategias del Gobierno Federal para incrementar la productividad del sector agroalimentario, se implementa el programa Cosechando Soberanía, cuyo objetivo es mejorar las condiciones de acceso al financiamiento y proteger tanto la producción como los ingresos de las personas físicas y morales dedicadas a las actividades agropecuarias, pesqueras y del medio rural en México.

Este programa integra instrumentos de financiamiento y administración de riesgos.

En el caso específico del sector pesquero, contempla créditos refaccionarios para la adquisición de motores fuera de borda, acompañados de apoyos en tasa de interés que reducen el costo financiero.

Como resultado de esta estrategia, la agencia FIRA en Tuxtla Gutiérrez, a través de los intermediarios financieros participantes, otorgó financiamiento a seis pescadores del municipio de Tonalá, Chiapas, con una derrama crediticia total de 573,575 pesos.

Con base en lo anterior, en el estado se han identificado 446 organizaciones, de las cuales 239 corresponden a sociedades cooperativas de producción pesquera, que en conjunto operan más de 6,000 embarcaciones menores.

Este padrón representa la población objetivo para programas orientados a la renovación de motores fuera de borda.

El principal reto consiste en transformar un sector tradicional en uno más productivo, rentable y sostenible, sin perder su función social. Para ello, resulta fundamental identificar y fortalecer a las sociedades cooperativas pesqueras y a sus agremiados, asegurando que cumplan con los requisitos necesarios para acceder de manera oportuna a los distintos esquemas de financiamiento y programas promovidos por FIRA.

*Mirna Yasmin Escalante Aguilar es promotora de la agencia de FIRA en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. “La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA”.

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