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Opinión

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El general Trevilla y "El Mencho"

Miguel González Compeán | Columna invitada

Mi abuelo fue general brigadier, nunca lo conocí pues murió varios años antes de que yo naciera, pero mi padre hablaba de él (poco) pero se refería a él lo hacía desde la descripción de un hombre muy duro, serio y estricto. Por lo tanto, ver cómo se le quiebra la voz al general Trevilla con motivo de la perdida de algunos de sus elementos del ejército a manos de los sicarios del Mencho, hoy lunes que detalla los hechos, es un evento singular y llama en mí la atención, poderosamente.

Termina el relato y al quebrársele la voz, decide terminar su historia diciendo que la realización del operativo no es otra cosa que la demostración de la fuerza del “estado” mexicano (no del gobierno). 

¿Por qué era necesario subrayar ese hecho? Lo único que se me ocurre es que sale al atajo de las reiteradas críticas de que el gobierno está dominado por las fuerzas delincuenciales, de que se necesita a los EEUU, para abatirlos y para reiterar que las fuerzas armadas no están mancas o impedidas a luchar contra una fuerza cuya capacidad de fuego, de movilización y de presencia se hace sentir en gran parte del territorio nacional. Hasta ahí, todo bien y es de celebrarse.

Lo que ya empieza a ser un poco lamentable y merece una reflexión, es la reacción posterior de las células del cártel en más de 15 estados de la república, en ciudades turísticas y centros poblacionales y la falta de previsión del gobierno y, en particular, del gabinete de seguridad.

Ya el gobierno actual, ha tenido experiencias previas de las reacciones de alta violencia cuando se descabeza a una organización criminal. El culiacanazo es el mejor ejemplo, al punto en el que el entonces presidente AMLO, tuvo que recular para evitar mayor derramamiento de sangre.

De nuevo y por razones incomprensibles, tuvimos que enterarnos por personas afines que en Puerto Vallarta y otras ciudades había explosiones, quema de centros comerciales o tiendas como Costco, en decenas de ciudades a lo largo del país y el ejercito tardó más de 8 horas en informar y el gabinete de seguridad nunca lo hizo.

Ahora el futuro plantea nuevos y, tal vez, más complejos problemas para la sociedad y para la seguridad de nuestro país. El primero es que jamás sabremos del Mencho o de su lugar teniente, pues ambos fueron eliminados, las redes, las complicidades, los involucrados y la capacidad económica real de este cartel, que por mucho se convirtió en dominante a al quedar sin cabeza el cartel de Sinaloa con la captura del Chapo y el Mayo Zambada.

El CJNG se dividirá y comenzará una lucha intestina por ver quien se quedará con la red de complicidades, de negocios, de circulación del dinero y de influencia en personajes públicos con los que el Mencho sobrevivía.

Vamos a ver un alto grado de violencia, de células trabajando como locas para tapar el hueco de la falta de liderazgo y nuevas caras a las que les convertirá en héroes o villanos, dependiendo de que lado se esté de la mesa. Vamos a ver mucho y a padecerlo. Nada más, pero nada menos, también.

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Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

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