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La Fed define su postura ¿Qué implica?
La señal institucional es inequívoca: bajo el liderazgo de Kevin Warsh, la Reserva Federal ha optado por consolidar la credibilidad y dar congruencia a sus recientes discursos.
Opinión
Después de meses de especulación y discursos vacilantes, la Reserva Federal en los Estados Unidos (Fed) definió su postura con una inclinación hacia una mayor restricción.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés) aprobó por unanimidad (12-0) incrementar la tasa de fondos federales en 25 puntos base, ubicándola en el rango de 3.75 a 4 por ciento.
El incremento rompe con la pausa monetaria y revierte el ciclo de recortes apenas nueve meses después de la última decisión de baja en diciembre pasado.
La señal institucional es inequívoca: bajo el liderazgo de Kevin Warsh, la Reserva Federal ha optado por consolidar la credibilidad y dar congruencia a sus recientes discursos. Interesante, ya que de momento las implicaciones en los mercados parecen ir a contrapelo de lo que el gobierno del presidente Trump y el secretario del Tesoro Bessent buscan conseguir.
Además de la definición, hay muchas novedades en la comunicación. No hay en la declaración, como era de anticiparse, una guía prospectiva de qué debería esperar el mercado con relación a las tasas; aunque sí se publicó de nuevo la grafica de puntos, misma que concentra las estimaciones de los miembros del FOMC, en donde se anticipa al menos un alza adicional en este año y una estabilidad prolongada durante 2027.
Al justificar la decisión, el presidente Warsh señalo las variables importantes: El empleo parece firme y la tasa de desempleo se ubica en niveles bajos, la economía sostiene una fortaleza que no se anticipaba por parte de los gobernadores de la Fed hace tres meses.
El problema es la resiliencia de la inflación y, ojo, la amplitud de esta. Esto ultimo refiere a el número de categorías o métricas de inflación que aun mantienen un aumento anual de precios superior al 3%, lejos del objetivo del banco central que ahora se ha vuelto a enfatizar.
Ahora, además de una tendencia clara y preferiblemente veloz hacia el objetivo, debemos observar que ese número de categorías vaya disminuyendo para intuir que el FOMC se sentirá satisfecho del logro.
Curiosamente en las proyecciones adjuntas la convergencia hacia el objetivo de 2% se anticipa hasta el 2029.
En los mercados hemos vuelto a presenciar un giro relevante al menos al cierre de la jornada de ayer 16 de septiembre.
Después de la decisión, los inversionistas reflejan un mayor convencimiento de que se trata del inicio de un ciclo de alzas y no de una decisión de una vez por todas.
Las tasas de largo plazo, con excepción de los bonos a 20 y 30 años, a pesar de este aumento y a pesar de las intervenciones de los bonos del tesoro, volvieron a registrar un incremento en sus niveles.
También hay un convencimiento de que, en el espectro de la política monetaria global, la Fed se une a los bancos centrales que han aumentado los réditos en días recientes. Los inversionistas ven una fortaleza adicional en el dólar frente a el resto de las monedas tanto de países desarrollados como emergentes.
En las bolsas, hay un reflejo del temor que implica una tasa de interés mayor. Primero en los múltiplos de empresas de tecnología, que requieren elevado financiamiento; segundo en las empresas del sector financiero a los que una escala de tasas de interés mas elevada le puede significar mayores dificultades para lograr buenos resultados; por último, las empresas de corte tradicional que pueden ver el aumento como una pre condición para esperar un crecimiento mas lento y una ralentización de su generación de ganancias, misma que ha sido extraordinaria a lo largo de este año.
Ya ayer mismo el presidente Trump volvió a exigir menores tasas de interés. Seguramente no habrá mucho eco en sus protestas. Vamos a ver en los mercados la tendencia a tasas de interés mayores, a un dólar mas fuerte y a mayores dudas sobre la trayectoria de la bolsa. ¿Tiene esto implicaciones en el orden político? No estamos lejos de observar si ahí también hay eventos relevantes.
En México el banco central tiene margen para mantener estable la tasa de referencia en 6.5 por ciento.
Tendríamos que ver mucha violencia en el movimiento de devaluación que comienza a presentar el peso o un repunte solido de una tasa de inflación que ha sorprendido con buenos números a la baja.
El diferencial se estrecha, pero las condiciones financieras prevalecientes en México pueden permitir mantenerlo, esperemos que los choques en los mercados sean moderados.
*Rodolfo Campuzano Meza es director general de INVEX Operadora de Fondos de Inversión.