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La factura de los fertilizantes en la agricultura y la estrategia Sustenta+
Desde finales de la década de los 90 la producción de fertilizantes ha sido insuficiente para abastecer la demanda, por lo que las importaciones se han incrementado considerablemente.
Opinión
Los sistemas agrícolas han hecho frente al reto de alimentar a una población creciente a través del incremento de los rendimientos de los cultivos, propósito en el cual el uso de los fertilizantes ha sido fundamental.
Tal es el caso de la producción mundial de cereales, que de acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el volumen promedio producido durante 2015-2025 creció 61% respecto al de 1985-1995. Por su parte, la superficie destinada a este tipo de cultivos creció solamente 4%, mientras que el consumo mundial de nutrientes agrícolas se incrementó 46 por ciento.
En México se observa una situación similar: el crecimiento de la producción agrícola ha sido posible mediante las mejoras tecnológicas y la intensificación del uso de insumos estratégicos para mejorar la productividad, como los fertilizantes.
Durante los últimos 25 años, el consumo de fertilizantes del sector agrícola nacional aumentó 73%, mientras que la producción interna de nutrientes se redujo 33 por ciento.
Desde finales de la década de los 90 la producción de fertilizantes ha sido insuficiente para abastecer la demanda, por lo que las importaciones se han incrementado considerablemente: entre 2000 y 2025 aumentaron 91 por ciento.
La alta dependencia, cercana al 70%, se constata con las estimaciones para 2025 de la Asociación Nacional de Comercializadores y Productores de Fertilizantes (Anacofer): México importó 3.8 de los 5.5 millones de toneladas de fertilizantes utilizados en la agricultura.
Lo anterior significa una elevada exposición de los agricultores ante choques en la disponibilidad de estos insumos en el mercado internacional, debido a conflictos geopolíticos que afectan las cadenas globales de suministro, así como frente a la volatilidad de los precios y del tipo de cambio.
La más reciente disrupción en el mercado ocurrió debido al cierre del estrecho de Ormuz, por donde transitan grandes volúmenes de fertilizantes. Como consecuencia, sus precios reportaron un incremento súbito, de tal forma que durante el trimestre marzo-mayo de 2026 el precio de la urea, el fertilizante más utilizado, registró un incremento anual de 101 po ciento.
El alza en los precios de los fertilizantes, un componente importante de los costos de producción, estuvo muy por encima del observado en los precios de los granos como el maíz y el trigo, que reportaron aumentos anuales de 3% y 16%, respectivamente, en el mismo período.
Esta situación de disparidad en el comportamiento de los precios, impacta negativamente la rentabilidad de los productores agrícolas.
Por otra parte, el mayor uso de fertilizantes en la agricultura ha estado asociado, de acuerdo con la FAO, a su utilización en niveles superiores a los requeridos por los cultivos, lo que incrementa su impacto ambiental a través de la contaminación de cuerpos de agua, de la emisión de gases de efecto invernadero, y de la contaminación y degradación de los suelos, principalmente.
En México, ejemplos de sobrefertilización en cultivos como el maíz en Sinaloa y el trigo en Sonora han sido identificados por los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) a través de los paquetes tecnológicos de referencia para la estimación de costos de cultivo.
Lo anterior, con la aplicación de dosis excedentes de unidades de nitrógeno en 57% en maíz y en 51% en trigo con respecto a la recomendación óptima de organismos de investigación, necesaria para lograr un determinado nivel de producción por hectárea.
En este sentido, FIRA creó en 2025 un esquema de incentivos, denominado Sustenta+, con el objetivo de favorecer la adopción de paquetes tecnológicos que promuevan el uso de bioinsumos o fertilizantes orgánicos; éstos proporcionan a las plantas los nutrientes necesarios para su desarrollo, al mismo tiempo que mejoran la calidad del suelo y favorecen un entorno microbiológico más óptimo, de tal forma que se reduzca la aplicación de fertilizantes químicos, manteniendo e incluso incrementando los rendimientos.
Los incentivos de dicho programa están dirigidos a las empresas parafinancieras, entidades financieras y grupos empresariales que participan como facilitadores del proceso de adopción tecnológica, habilitando a los productores con recursos de FIRA y haciéndoles llegar sin costo los bioinsumos.
El programa Sustenta+, en su etapa piloto, se aplica para productores de maíz del ciclo Primavera-Verano 2026 en Guanajuato, Jalisco, Chihuahua, Campeche y Michoacán; de caña de azúcar en estados productores; y productores del ciclo Otoño-Invierno 2026/27 de maíz en Sinaloa y de trigo en Sonora y Baja California.
*Salvador D. Gaucín es subdirector de Análisis del Sector. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.