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Del estancamiento productivo al dinamismo financiero
Irasema Andrés Dagnini | Sextante financiero
El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) correspondiente a mayo mostró que la productividad de México está perdiendo dinamismo. Con una contracción mensual de 0.3% ajustada por estacionalidad, el reporte muestra un claro agotamiento en los motores estructurales del crecimiento. Si bien a tasa anual el indicador avanzó 2.0%, la radiografía por sectores pone al descubierto desequilibrios.
Las actividades secundarias retrocedieron 0.8% en el mes y se mantuvieron estancadas en su comparación anual, lastradas de forma particular por el desempeño de la construcción (-3.7% mensual y -0.6% anual). Por su parte, la manufactura se mantiene paralizada. Ante este enfriamiento de la producción industrial, el sector terciario volvió a actuar como el principal amortiguador de la actividad económica, registrando un modesto avance de 0.2% mensual y 2.6% anual.
Este panorama resalta una realidad ineludible para la economía mexicana: el consumo interno no puede cargar indefinidamente con todo el peso del PIB si la inversión fija y la infraestructura no reciben un choque de dinamismo. Y para activar la inversión, la llave maestra radica en la profundidad, fluidez y acceso al financiamiento, tanto desde la banca comercial como desde el mercado bursátil.
La banca comercial como pivote de la economía real
Para sostener el aparato productivo, la banca privada ha mantenido un papel activo en la colocación de recursos a pesar del entorno macroeconómico retador. El reporte al segundo trimestre de 2026 de Grupo Financiero Banorte constituye un termómetro idóneo de la demanda de crédito en la economía real.
Al cierre de junio, Banorte reportó un crecimiento anual de 8% en su cartera de crédito Vigente, alcanzando 1.27 billones de pesos. Destaca con particular fuerza la cartera de consumo, que se expandió 10% anual impulsada por el financiamiento automotriz (+26%), nómina (+14%) y tarjetas de crédito (+12%).
Sin embargo, desde la perspectiva del crecimiento a largo plazo, los datos clave se encuentran en el crédito productivo: la cartera comercial registró un avance de 8% anual y los créditos a PyMEs 7%. Por su parte, la cartera corporativa aumentó 2% anual, reflejando una demanda resiliente para el financiamiento de capital de trabajo y refinanciamiento de pasivos. A esto se suma una calidad de activos destacable, con un índice de morosidad de apenas 1.5%.
Estos números confirman que las empresas siguen buscando capital para operar y expandirse. No obstante, el financiamiento bancario tradicional, por muy sólido que se mantenga, requiere de la complementariedad de las herramientas de deuda de largo plazo y capital de riesgo que ofrece el mercado bursátil.
La aceleración del mercado de valores y nuevas colocaciones
El mercado bursátil se ha posicionado como un catalizador decisivo para canalizar recursos hacia proyectos de inversión de gran escala. Al cierre del segundo trimestre de 2026, el Grupo Bolsa Mexicana de Valores (Grupo BMV) facilitó más de 355 mil millones de pesos en financiamiento acumulado en el primer semestre.
El desempeño operativo de la plaza bursátil refleja un mercado líquido y activo, con un Valor Operado promedio diario en el mercado accionario de 21,486 millones de pesos en el 2T26, un 20% superior al mismo periodo del año anterior. En el mercado de derivados (MexDer), resalta la operación del Futuro del Dólar, que registró un incremento de 14% en su volumen promedio diario.
Lo más relevante para la estructura productiva es la llegada de nuevos participantes y vehículos de financiamiento que abren la puerta al crecimiento corporativo, como Fibra Parklife, inaugurando el sector de vivienda en renta, un segmento innovador dentro de las Fibras; Banco Sabadell que realizó una emisión de deuda privada; Credijal que recaudó 250 mdp en deuda, y es la primera empresa en acceder al mercado bursátil a través del programa institucional "De Cero a Bolsa", un paso clave para reducir la brecha entre empresas medianas y los grandes inversionistas; y finalmente FEXI21 (Mexico Infrastructure Partners), que se consolidó como la primera FIBRA E en regresar al mercado en junio mediante una oferta pública subsecuente para financiar infraestructura.
Gruma: liderazgo global y fortaleza operativa
Un caso emblemático de cómo la disciplina financiera y la visión de largo plazo permiten sortear la lentitud macroeconómica es el de Gruma. La multinacional mexicana reportó en el 2T26 un incremento de 3% en sus ventas netas globales, alcanzando 1,649.9 millones de dólares, y un EBITDA de 276.5 millones de dólares con un margen de 16.8%.
La estrategia de internacionalización de Gruma demuestra el valor de diversificar ingresos: el 71% de sus ventas netas y el 79% de su EBITDA provienen de sus operaciones fuera de México. Destaca el sólido desempeño de sus subsidiarias en Europa (+5% en ventas y +17% en EBITDA), así como en Asia y Oceanía (+15% en ventas y +47% en EBITDA), impulsadas por la operación de su nueva planta en China. En Estados Unidos, su línea saludable "Better For You" continúa siendo el motor de rentabilidad.
A nivel de inversión de capital, Gruma destinó 64 millones de dólares en el trimestre para mantenimiento y expansión en México (a través de GIMSA), Estados Unidos, Europa y Centroamérica. Manteniendo una razón Deuda Neta/EBITDA de solo 1.5x, Gruma demuestra que una gestión eficiente de pasivos e inversión continua es el camino para preservar la competitividad en entornos inciertos.
Reflexión final
El estancamiento registrado por el IGAE en mayo es un llamado a la acción. La economía mexicana no puede depender exclusivamente del impulso del consumo de las familias. Garantizar que las empresas, desde las PyMEs hasta los grandes corporativos, tengan acceso continuo, competitivo y diversificado al crédito bancario y al mercado bursátil es la única vía para reactivar la inversión fija, modernizar la infraestructura productiva y retomar una senda de crecimiento económico sostenido.